Presentación

Un grupo de amigos hemos decidido poner en la red el libro, “49 RESPUESTAS A LA AVENTURA DEL PENSAMIENTO”, porque creemos que es especial. Su autor, Eduardo Pérez de Carrera, nos sugiere a lo largo de sus páginas nuevas formas de percibir nuestra vida, de entender la Historia, de interpretar la realidad que nos rodea. Nuestro propósito es convertir este sitio en un espacio abierto de reflexión donde tengan cabida todos los comentarios que se nos hagan llegar sobre lo que a cada cuál le sugieran o le hagan sentir los párrafos del libro. Nosotros nos limitamos a publicar cada quince días un nuevo párrafo y a invitaros a que participéis.

1 feb. 2010

Texto 1.11

1.11. “Son fronteras ambiguas, cambiantes, sujetas a modificaciones permanentes, a los infinitos matices que perfilan el estado de alerta. En definitiva, el hombre es víctima, o quizá tiene la fortuna de estar sometido a permanentes alteraciones de consciencia.”


NOTA DEL AVENTURERO

Teniendo en cuenta el nivel de participación que ha alcanzado este blog, creemos que no es necesario que sigamos siendo los que hagamos el primer comentario. Seguiremos participando, pero cada uno con su nombre o seudónimo. Como los demás. Por tanto, a partir de ahora tras el texto del libro el primer comentario será el del primero que nos lo envíe. Y todos seremos El Aventurero.

Muchas gracias por vuestra participación.

36 comentarios:

afrodita dijo...

¿No cabe la posibilidad de que te lo (o de que "os lo", que nunca he sabido si El Aventurero es una persona o varias) replantees/replanteéis?
Entiendo, he pensado siempre, que debe de ser un poquito peliagudo ser el primero en mojarse, o dar la cara, o como se le pueda llamar; por eso comprendo un poco como en carne propia la toma de esa decisión.
Pero al ver que el comentario de El Aventurero no está me siento un poco huérfana, con una sensación de pérdida o abandono.
Además, todos somos anónimos; El Aventurero no es un nombre menos anónimo que cualquier otro nombre inventado, ¿no?
Y, ¿sabes qué pasará ahora?; pues que cualquier nuevo nombre que aparezca será “sospechoso” de ser, a lo mejor, El Aventurero.
También es verdad que, hasta ahora, yo al menos te veía un poco como el “tutor” del blog; alguien que de alguna forma estaba al margen (o yo te veía al margen) de desavenencias u ocasionales roces…
No sé expresarlo muy bien. Que dejes el papel que estabas ocupando me ha conmocionado un poco; aunque, visto de otra manera (entre tantas como hay de ver una misma cosa o un mismo hecho, ¿no?, que es un poco en lo que estamos), voy a intentar no entristecerme y verle a la novedad el lado grato.
El lado grato de que voy a tener más compañeros de blog con los que pelearme; y eso es estupendo.
Así que bienvenido/s al ring.
Un montón de besos.

Anónima dijo...

Quiero darte las gracias, aventurero, por habernos suscitado tanta inquietud y habernos dado el primer empujón. Respeto y acepto tu decisión.
Volviendo al texto :
Me parece interpretar que somos víctimas y afortunados al mismo tiempo, por estar sometidos a permanentes alteraciones de consciencia.
Afortunados ¿ porque existen técnicas voluntarias para alterar la consciencia que se pueden utilizar como medio de desarrollo personal?
Víctimas ¿ porque no podemos sustraernos a determinadas vibraciones que alteran nuestro estado de consciencia aunque no lo queramos?
Vibraciones superiores a la capacidad perceptiva de los sentidos, están afectando permanentemente a la consciencia aunque no sean decodificables por ellos.
Se sabe que el universo entero es vibración. Olores, sabores, colores, texturas, sonidos...se traducen en vibración que recibimos y emitimos en ondas de intensidad y frecuencia variable.
Y no solo ésto, sino que pensamientos, ideas, emociones....tambien se traducen en vibración.
Y me viene a la cabeza, Masaru Emoto, el japonés que se hizo famoso por sus investigaciones sobre las cristalizaciones del agua, del que muchos de este blog ya habréis oido hablar.
Todas estas vibraciones están afectando a la estructura molecular del agua, presente en nuestro organismo en un 70% y también en la superficie de la tierra.
El caso es que el agua en fase de cristalización presenta unas formas hexagonales de mayor o menor perfección o belleza y estas formas se están modificando permanentemente en función de los sonidos, colores, pensamientos, emociones...que reciben.
A altas vibraciones (en sentido cualitativo).....mayor perfección y belleza de los cristales.
A bajas vibraciones.......mayor imperfección y fealdad.
El agua, pués, no solo recibe información, sino que también es sensible a los sentimientos y la consciencia.
Y aquí es donde quiero llegar:
Si una música, un estado meditativo etc...puede alterar nuestra consciencia y tambien modifica los cristales del agua de nuestro organismo,
¿Seres que hayan alcanzado una limpieza y belleza cristalina en sus células, podrían modificar nuestros líquidos y alterar nuestra consciencia ?
Esto nos coloca en una situación de alta responsabilidad en el universo, pues todo está más conectado intimamente de lo que creemos. Investigaciones como la de Masaru Emoto lo evidencia, aunque no sea accesible a los órganos de percepción externa.
Y mientras tanto solo se me ocurre coger el trapo y empezar a limpiar mi cristalería, para poder ofrecer algo más limpio a los que me rodean.

Africa dijo...

Federico García Lorca en El Público dice "Yo conocí a un hombre que barría su tejado y limpiaba claraboyas y barandas solamente por galantería con el cielo." Me lo has recordado Anónima.

Carmina dijo...

Tan pronto abrimos los ojos por la mañana, los pensamientos comienzan su zapateado macabro (“cementerio”, en árabe) sobre el escenario de la consciencia, ataviados con los harapos de las obsesiones que dejamos en la percha la noche anterior. Y parece que el pensamiento descontrolado, el que coge la moto y sigue las rodadas de siempre, impidiendo con su ruido la percepción de la melodía, es el que nos repite que somos los mismitos de ayer, cerrando puertas para evitar que el aire nos sople que eso es imposible de toda imposibilidad.
“¿Te pasa algo?”, preguntamos inquietos a familiares y amigos cuando detectamos miradas o actitudes que no reconocemos, y ellos nos tranquilizan: “No, no me pasa nada”. Pues qué pena. Y qué raro.
La Tierra, con su corazón de fuego, la Luna, con sus fases, el Sol, con sus manchas y tormentas, galaxias que nacen y mueren, todo es movimiento, cambio, alteración, en el Universo visible y en el Universo humano. Es fascinante ver la acción de una célula cumpliendo el mandato de dividirse para sumarse a la danza de la vida, un aparente “paso a dos”, observado por un maestro que la luz de los focos nos impide ver.
Danzan nuestras células, danzamos por la Vía Láctea, somos un puerto para los fotones, las ideas, las buenas y malas artes; las influencias de vivos y muertos nos atraviesan, y la intención con la que vivimos, pensamos y actuamos dirige el resultado: blanco, del arquero zen, o boomerang, del soñador maorí.
Imaginemos que las células se transmiten mensajes al pasarse el testigo: “Ése está gilipollas; aquel quiere despertar; este no ve tres en un burro existencial. ¡Buen camino, colega! “
Todo está vivo, todo es gozo, transformación, destino, pero nosotros, “impasible el ademán”. ¿O era imposible el alemán?

Nike dijo...

La multiplicidad de cambios, en función de incontables variantes, y lo más vertiginoso, en milésimas de segundo. Todo y, a su vez, al mismo tiempo, implica que ese estado de alerta ha de ser inmenso (hablo de una sola célula). Es hora de emplear al máximo esas tres potencias del alma (memoria, entendimiento y voluntad) que nos vienen dadas para poder detectar de forma consciente lo que nos conviene evolutivamente (a todos), y no despercidiarlo (a través de uno y de todos). No sé/sabemos cómo, pero sí el fin: "Caminante, no hay camino, se hace camino al andar".

IO dijo...

En algunas ocasiones, tenemos el impulso ó el deseo de estar al lado de alguien sin que sepamos el por qué, ni el para qué.
Es posible que nuestra energía, que parece se puede percibir a nuestro alrededor, como un mapa de colores, necesite en un determinado momento recolocarse ó con el ritmo, ó con el campo electromagnético o con la vibración colorífica del otro.
Cuando esta “visita territorial” recompone ambos campos, la sensación de calor-color agradable es tan evidente, que introducimos en el libro de nuestras personas queridas ó bien caídas al susodicho, e intentamos repetir la experiencia aunque sólo sea con el recuerdo, porque es muy probable que ya no se produzca esa magia.
Nuestro cerebro, puede que reconozca los colores de la energía que nos rodea, pero no nos transmite ni a los sentidos ni a la conciencia la noción del cambio permanente, y si lo hace, nuestra actitud es de lucha por arrinconarla de nuevo a los oscuros recovecos cerebrales de los que salió.
Me llama la atención la frase de “alucino en colores” ¿qué significa? ¿Tendrá que ver con las vibraciones de los objetos, o con la vibración de uno mismo?
Parece que ésta época “internauta” nos está obligando a levantar la cabeza y la mirada 45º, y poner el punto de fuga de nuestra visión más cerca del horizonte que antes, la forma de leer, de mirar ha subido de la tierra al aire, y aunque el adiestramiento venga de la mano de un pequeño ó grande cuadradito en el que nos entrenemos, puede ser que los músculos oculares, las interconexiones neuronales y seguramente otras funciones orgánicas desconocidas vayan acostumbrándose a seguir el rápido andar del manto violeta, que, al atardecer se dirige presuroso hacia su encuentro y fusión con el imponente y pausado rojo.

Por cierto AFRODITA, es curioso el rechazo tan fuerte que me producen algunos de tus comentarios. Te doy las gracias por abrirme una puerta de sensaciones que deberé analizar, ya que creo que lo que nos molesta de los otros, tiene relación con nuestras vivencias.

Retama dijo...

Fue el otro día al despertar en domingo, (casi todos sabemos que los domingos abren las calles y ponen las aceras más tarde), por lo que suele producirse todo con menos prisas, y es posible que todavía me envolvieran los restos de las sabanas violetas de los sueños, pero me encontré hablando tranquilamente con mi mismidad.
Creo que no sobra nada que todo es importante, lo que llamamos “bueno”, pues por sí mismo y lo que llamamos “malo” pues para darnos cuenta de que está ahí. Pero lo curioso es que siempre me quedo en ese “bueno-malo” de lo que sucede, es decir, siempre me quedo en lo aparencial, en lo convencional. Por lo que se ve, la cosa venía de una conversación, unos días antes, con unos amigos sobre herencias y cosas así.
O sea, que si yo tengo cuatro hijos, y en un momento determinado uno necesita una ayuda económica, (la conversación iba por esos derroteros) para ser justos, para que los otros no puedan sentirse molestos, lo mejor, lo más justo era dar esa ayuda económica a todos por igual, o no dársela a ninguno, y le dije a mi mismidad, por qué no dejas lo convencional, das un pasito más y te preguntas ¿pero la igualdad existe?, porque aún en el caso de que les diera a todos la misma cantidad de dinero, a uno se lo daría con una sonrisa, al otro pensando, ¡jo! tu siempre aprovechándote de los problemas de tus hermanos, y a los otros con otra actitud distinta. La verdad es que me agradecí esta conversación, porque aunque ya lo había oído alguna vez, me resultó gratificante que viera mi mismidad, que desde lo aparente existe una justicia, una ley, un amor, una igualdad, que si fuera capaz de llevarlas un paso, (no sé en qué dirección), más allá de esa apariencia, me daría cuenta que la igualdad no existe, y que esa justicia, esa ley y ese amor, se acercan un poco más a la Justicia, a la Ley y al Amor, que aunque no sean las que van con mayúsculas, están algo más cerca.

Quiero agradecer al aventurero, desde un pasito más allá de lo convencional, su esfuerzo por poner en marcha este blog y espero que sigáis aportando vuestras opiniones al libro.

eneadene dijo...

nada más cierto es lo que resume el epígrafe de cabecera. De todas formas no queda claro que el hombre sea la víctima, excepto en el caso de que no se entere, que somos casi todos, o casi. Sí hay que agradecer a Aventureros varios, que haberlos los hay, quedescansen de sus obligados y primeros comentarios, como para abrir boca o poner el refacio. También cabría agradecerle a Beucis que hiciera lo mismo, y nos liberase de su pantalla iluminadora, que a veces ciega cuando no exuda. Somos tan inmediatos que nos merecemos una mayor sencillez discursiva, no vaya a ser que mosperdamos en lo comprensible pero inasible. Celebremos esta nueva etapa con la famosa metáfora: "Todo lo sólido, se desvanece en el aire" También lo dijo Baudeller.

J.B.D. dijo...

Quizas estas alteraciones de consciencia sean una sutil herramienta utilizada, por la parte mas profunda de nosotros mismos, para mostrarnos que existen otras formas de sentir, de vivir la vida.
Maneras distintas que, se intuye, estan mas cerca de nuestra esencia humana ,y tienen que ver mas con emociones y sentimientos que con el raca-raca de la razón , siempre repetida. Como si se nos alertara que ello es posible y ,no sólo, deseable.
Robando la idea a Garcia Lorca es como si se tratara de caminar hacia un corazon nuevo.
Corazon Nuevo es el titulo de un poema de D. Federico cuyo ultimo verso dice:



¿O te pondré sobre los pinos,
libro doliente de mi amor,
para que sepas de los trinos
que da a la aurora el ruiseñor?


J.B.D.

Ella dijo...

Menos mal que son fronteras cambiantes, porque ello indicará que estamos vivos.
Que nuestros mares interiores no estan muertos.
Y nuestras mareas van y vienen, avanzando y retrocediendo. Otra vez un poco más, hay épocas más cansadas, más duras.
Como nos dice Chejov por boca del "eterno estudiante" Piotr Serguéievich en "El jardín de los cerezos": "¿Y si el hombre tiene cien sentidos y con la muerte sólo pierde los cinco que conocemos y recupera los otros noventa y cinco?".

A mi me gusta mucho lo que escribe Beucis.
Estudia cada palabra, cada sentido del texto.
Busca en la mitología todos los recovecos que nos puedan ayudar. ¿Su nombre viene de la mitología escandinava?.

Al Aventurero darle las gracias por habernos embarcado. Y por habernos llevado hasta alta mar sin que apenas lo hayamos apreciado. Habeis remado muy bien compañeros. Gracias. Esperando que el timón y la brújula no nos lo paseis y esperando leeros con vuestros otros nombres, vamos desplegando velas.

zascandil dijo...

Hola,llevo bastante tiempo entrando en el blog,pero es la primera vez que hago acopio de valor para escribir en él.
Reconzco que el alto nivel filosófico e intelectual que he detectado en los comentarios me han disuadido muchas veces de entrar, pues sin criticar esa altura de miras del blog, pensaba que primero tenía yo que trabajar mi decisión y por qué no, también mi nivel intelectivo y de comprensión, antes de intentar aportar algo en este foro.

La decisión de el Aventurero invitándonos a la "aventura" de la inciativa, me ha parecido tan sincera y adecuada que me ha puesto, casi sin querer en el punto de salida, y en pricipio casi solo como demostración de que se puede uno a atrever a no dejar de transcribir su pequeña o gran aportación solo por el miedo a que no quede bien en el escaparate de "alto nivel", no es crea que ese escaparate deba rebajar su calidad es este aspecto, de verdad, pero ello no nos debiera disuadir del trabajo de tratar de alcanzar niveles de comunicación en el blog que puedan servir a otros a aventurarse y perder el miedo de contar nuestras humildes y seguramente simples experiencias, no sé a lo mejor esto es un acto de "voluntarismo" y no responde a una convición profunda de emprender un camino nuevo, de todas formas el tiempo lo dirá y la iniciativa está tomada en lo que a mí respecta.

Por cierto, agradezco a Beucis que se mantenga en el blog, hay luces que ni ciegan ni exudan, y cuyo resplandor es necesario

Inés dijo...

Sí, a mi me parece que somos afortunados, pero que podemos ser víctimas porque desconocemos que tenemos tal fortuna. Nuestra capacidad para entrar y salir del arco iris tiene que ser necesariamente un tesoro, pero no lo sabemos. Quizá influya en esta ignorancia lo que entendemos por fortuna, cuya casa yo diría que no solemos situar más allá de los límites del rojo y del violeta. Y siempre hay quien está dispuesto a mal aprovechar las posibilidades que ofrece la ignorancia, ¿empezando por uno mismo?.

Entonces, entre otros muchos interrogantes, ¿deberíamos intentar ser conscientes de nuestros estados de consciencia y con ello del cambio entre unos y otros?; y si tuviéramos esta responsabilidad, ¿cómo podríamos serlo, si nuestra consciencia aún es tan estrecha?.

Sin obsesionarse, ¿sería bueno que utilizáramos habitualmente nuestra capacidad de discernimiento -que parece hibernar sin fin- para identificar qué factores alteran nuestro estado de consciencia?. ¿Son factores naturales o artificiales?.¿Cómo la modifican y cuál es la naturaleza de los influjos a que estamos expuestos?. ¿Cuál es el efecto de tales influjos?: amplían o estancan nuestra consciencia?. ¿Somos inducidos a enajenación desde el exterior, se nos alerta quizá siempre en la misma dirección?. ¿Tendría esta inducción algún propósito?.....

No parece lo mismo escuchar una arenga militar, que atraviesa directamente las vísceras y quizá te lleva más allá del rojo animal, que leer un poema, como ese de Lorca que cita Africa un poco más arriba, que puede transportarte sutilmente a los ultravioletas, me parece a mí, que sentarse frente a un televisor y, dormido o despierto, dejarse caer pesadamente abandonándose a la suerte de un sueño de oso pardo tras el que será seguramente más difícil encontrar sentido a la propia existencia. Son sólo algunos ejemplos.

Gaspar dijo...

En este mundo, iba a decir conocido pero creo que mejor lo define el adjetivo desconocido, todo está en movimiento y en consecuencia todo es cambiante de un instante a otro aunque solo sea, que no solo es así, a nivel referencial. Quizás para poder percibir estos cambios, se requiera tal como dice el autor del libro, un continuo estado de alerta ó atención, que no de obsesión. A pesar de esta evidencia, es curioso observar como está bastante generalizado el afán del individuo por aferrarse a una situación estanca, que le lleva al autoengaño de proclamarse "estoy como siempre". En el proyecto evolutivo del hombre, esta proclama puede que sea uno de los hechos más derrotistas en la vida de una persona, y nada más alejado de nuestro destino, que el pretender a los 100 años seguir usando chupete.

En esta situación de continua transformación, se pudiera pensar que se vive en un estado caótico, y no obstante, esta situación podría ser origen de una gran felicidad, al percibir que el estado de desarrollo actual dista mucho del que tiene posibilidad de llegar a ser. A través de esta permanente transformación, se mantiene viva la esperanza de poder ampliar el nivel de consciencia.

Ante esta sucesión de diferentes estados por los que transcurre la vida de una persona, quizás sea un elemento importante el asumir procesos anteriores, para al tener constancia de lo ramplón que es ese estado, poder liberarse de las trabas que nos unen a él y transcenderlo y alcanzar otro estado que también será ramplón pero un poco menos. Parece enriquecedor la posibilidad de superar estados, y parece tanto más positivo tanto en cuanto se hayan superado más estados que nos acerquen a nuestro destino. En este planteamiento, me parece necesario la velocidad, velocidad que ayudaría a superar un estado en un menor tiempo, y velocidad que implicaría tener una percepción más rápida e intensa de la vida. Este rápido funcionamiento inetrior propiciado por la velocidad, me recuerda el símil con el fotograma a cámara lenta, que necesita de una proyección a una velocidad superior a la normal. De igual manera, la persona que internamente fluye a toda pastilla, es como si percibiera lo que le rodea a cámara lenta y tuviera más capacidad para tener una consciencia mayor de la vida.

Anónimo dijo...

Bendito el cambio, el movimiento, incluso cuando es para "peor", porque así también crecemos. Desde que el hombre es hombre, o incluso antes, se persigue la alteración de la consciencia, ya sea por medios puramente intelectivos o espirituales o mediente la utilización de un agente externo, sustancia que altera el funcionamiento del organismo, la percepcion y la manera de pensar. Respecto de este segundo camino, debemos advertir que tiene el peligro de hacernos depender de él. es un camino que se ensancha al ser transitado, tapando los otros. Ése es precisamente su peligro, que

Zascandil dijo...

Volviendo al párrafo del autor y al hilo del comentario de Anónimo sobre el movimiento, se me ocurre que sin movimiento sería imposible la vida, (el concepto de movimiento "a peor" no le encuentro sentido, en todo caso el movimento puede provocar un cambio, sea éste del tipo que sea, pero determinar que sea a peor o mejor requiere primero partir de párametros previamente determinados que siempre responderán a matices subjetivos y relativistas que en general tendrán que ver con deseos y necesidades preestablecidos y muy poco con la realidad )
enfin, que cuando el autor habla de que el hombre es "víctima" , o quizás "afortunado" de estar sometido a "permanentes alteraciones de consciencia", pienso si es que en el primer caso(me refiero a ser víctima) dichas alteraciones se producen a pesar de él mismo y como mecanismo protector y propulsor de un movimiento sin el que la vida no tendría sentido, y que tenemos la fortuna de albergar la capacidad de hacer cada vez más conscientes esos matices que en el día a día alteran nuestra consciencia y aprovecharlos para cambiar algo, aunque parezca poca cosa, no sé, a veces un gesto, una actitud, una palabra que de pronto te das cuenta que puedes darle otro tono más de acorde contigo mismo, más cercano a tu realidad.

Sería esa actitud pasar de "ser víctima" a ser "afortunado protagonista" de tu propia vida.

M. A. dijo...

Ciegos condenados a ver
reptiles condenados a volar
ególatras a amar

Visionarios condenados a la ceguera
aves del paraíso a reptar
filósofos a blasfemar

¿Acaso no anhelaste ser humano?
Faites vos jeux, messieurs

José dijo...

Otro párrafo breve pero sustancioso. El autor nos habla de las permanentes alteraciones de la consciencia.

En párrafos pasados hemos escudriñado el qué de la consciencia y la realidad. En este sentimos sus cambios, sus transformaciones.

La consciencia en Occidente es aparentemente más racionalista y ha buscado su sentido en la filosofía de la ciencia, de como a través de los experimentos científicos se ha intentando encontrar la causalidad de los procesos reflexivos, su entidad orgánica.

A su vez en Oriente la consciencia es el camino de la vida , es luz. Esencia y vida interaccionando.

Al final hay una complementariedad que estriba en la asunción de esas alteraciones de consciencia. El filososofo español Xavier Zubiri asintío el ¨siento-pensando y pienso-sintiendo¨. De suyo, sin desconocer el valor de la razón se abre paso a la luz, al más allá de la reflexión, a la contemplación. Pero esa quietud es la ilusión de la máxima velocidad. De las constantes mutaciones.

La consciencia es la vida. En ¨El Secreto de la Flor de Oro¨,un libro de la vida chino, se dice que la magia del elixir de la vida se sirve del obrar consciente al no-obrar inconsciente. En el Tao, el sentido, el movimiento en el universo es constante y se debe estar en armonía con ello.

Ya, Aristoteles decía que el hombre solo podía ser juzgado cuando su muerte y en la mitologia egipcia, en el ¨Libro de los Muertos¨, se relata como a el que moría se le llevaba ante el Tribunal de Osiris y se le pesaba el corazón, la consciencia y la moralidad, y superada la prueba podía continuar su camino al mundo de los muertos.

Manolo dijo...

Según el autor, estamos sometidos a permanentes alteraciones de consciencia. Aunque yo me doy cuenta solo en algunas ocasiones, entiendo que sea así porque nuestra propia estructura biológica y cuanto nos rodea es un auténtico hervidero de reacciones de todo tipo. Por tanto, es lógico que nuestra consciencia esté cambiando constantemente. Entiendo que nos sintamos víctimas de tanto cambio porque así nos es mucho más difícil alcanzar nuestra añorada estabilidad. Y también puedo entender que esos cambios sean una excelente oportunidad para que se abran rendijas en nuestro “mundo” que nos permitan atisbar otras formas de realidad e impulsar nuestro crecimiento. Pero, ¿qué provoca esas alteraciones de nuestra consciencia? ¿Qué las origina? Una respuesta fácil sería que las provoca ese mismo hervidero de reacciones en el que estamos inmersos. Vale.

Ahora bien, con lo poquísimo que se sabe no sería un disparate pensar que la consciencia de una persona pueda irradiarse más allá de su piel. La percepción de los pensamientos ajenos, la telepatía, sería un indicio de ello. Podría pensarse, entonces, que las consciencias de las personas se entrecruzan e, incluso, se comunican. ¿Sólo las de los seres humanos? ¿Y las de los demás seres que pululan a nuestro alrededor? Imaginemos que haya seres con niveles de consciencia mucho más desarrolladas que las nuestras, que las del común de los mortales. Sería lógico que, en tal caso, esos seres influyeran, y mucho, sobre nuestra consciencia. Que incluso lo hicieran intencionadamente.

¿Podríamos pensar, en este supuesto, que al menos una parte de las alteraciones de nuestra consciencia se debe a influencias intencionadas de otros seres, humanos o no? ¿Podríamos pensar que, al menos, una parte de ellos estarían intentando ayudarnos en nuestro crecimiento? En ese caso, ¿cuál debería ser nuestra actitud? ¿Cómo podríamos distinguir y aprovechar esas ayudas?

IO dijo...

¡No! no quiero ser fiel a mí mismo. ¿Fidelidad a un ser ignorante, en ocasiones mezquino, deseoso de ser reconocido cómo un pavo real, que en el mejor de los casos trabaja para limpiar su propia pocería? ¡Inimaginable!
Tener confianza en “ese mismo” ¡Abominable!
Sólo y soñando con creer que bajo esos estratos, acurrucado, abandonado, haya un ser que al que sí se le debe fidelidad y confianza es lo único que me puede proporcionar un acercamiento al amor.
Y bajo esa ensoñación podemos mostrarnos “fieles” frente a los políticos, la economía, los dolores de nuestros lejanos hermanos en la geografía, y tener confianza frente a nuestras desdichas y alegrías de nuestros trabajos, nuestras familias, nuestros bien queridos amigos.
Este es un recorrido de ciegos, cojos, tullidos, tontos y olvidadizos mucho más bello que las estéticas que el poder pretende inyectarnos en vena y en pena.
Este planeta tan hermoso, nos ha sido dado como nuestro hogar, para empujarlo del mundo de las memorias pasivas, a las aventuras incognoscibles, de los cadáveres con los que nos mantenemos, a las esferas del aire y el sueño, de avanzar y trasladarnos a otros mundos para dejar aquí nuestro sitio a los que aún tengan que recorrerlo, ó para compartirlo con ellos.
Tenemos maestros en todos los tiempos, tenemos el aliento del crisol que nos hizo nacer, nos tenemos a todos nosotros que habitamos aquí y ahora con nuestras luchas.
Sin aspavientos sigamos la senda.
Sin narcisismos y con reconocimiento de dónde estamos y desconocimiento de adónde vamos, debemos al menos entregarnos a ese SER desconocido, a esa Dama Malva, amigos y acicates incondicionales de nuestro crecimiento. Debemos ayudarles micra a micra, para que la muerte de aquí y el nacimiento de allí nos hayan hecho en éste tránsito un poco mejores.
Un abrazo y un beso Interplanetario, pero como aún estoy aquí con mis limitaciones, mas fuerte y querido, (mal que me pese) a los que quiero y conozco; ¡Ojala que mi cariño se vaya ampliando en la medida de mi crecimiento!
Ése es hoy mi deseo: ¡¡Que luzcan nuestros apellidos!!.
NACIONALIDAD: Terráquea
NOMBRE: Estoy como estoy
APELLIDOS: Soy el que soy.

Goyo dijo...

Aquel niño, a sus ocho años, y entrado en uso de razón, como se solía decir, salía de la escuela del pueblo corriendo. Dos amigos le acompañaban, y cada tarde, después del cole, descendían la cuestecita que había antes de sus casas a toda velocidad, dejándose llevar por unas piernas que no parecían suyas, pues las zancadas que daban manteníanles más tiempo en el aire que en la tierra. Aquel día el olor húmedo de las tardes de abril les acompañaba. De pronto un charco se interpuso en su camino, y cuando el niño quiso esquivarlo era demasiado tarde, ya había tropezado con la piedra y caído de bruces en el embarrado suelo. Se levantó llorando, y envuelto en lodos se puso en marcha. Dolor y desolación le acompañaron hasta la puerta de su casa. Su madre, que sin verlo le había sentido, salió a recibirle:
- No llores vida mía. El susto ya pasó, y el dolor pronto cesará. Lo importante es que ahora conoces el sabor de la tierra que se mezcla con el agua.
El niño no entendió mucho lo que su madre quería decirle con aquello, pero el reconocimiento maternal disipó su desolación, y la ternura su dolor.

Ese niño, ya de mayor, un día me habló de la importancia de ciertos acontecimientos, que los consideramos como una gran contrariedad porque desvían nuestra prefijada ruta, cuando en el fondo lo que sucede es lo contrario, porque propician experiencia…. Ese día me contó lo del “niño y el charco” ….

……Y en correspondencia afectuosa, otro día, yo le escribí ésto:

Prometeo, en esfuerzo titánico y sabiendo que se la jugaba, hurtó ambrosía a los dioses para alimentar con ella a los hombres, y también fuego sagrado para deshacer el gélido frío que envolvía su estado. Fue una decisión audaz, y empleó la argucia que sólo el destino puede validar. Pensó que merecería la pena adquirir y compartir consciencia en la transformación de las cosas, aunque Zeus se cabrease y montase en cólera…

La leyenda cuenta que desde entonces el Titán sufre durante el día el dolor de sentir como humano cómo un gran pájaro devora su hígado. Por la noche, cuando el manto violeta envuelve la tierra y los hombres sueñan, su hígado se regenera.

Para mitigar el dolor del Titán, y el llanto del humano, para liberarle de las cadenas que le sujetan a la pesada materia rocosa de las montañas, y aliviar al hombre de los férreos condicionantes que limitan su estado de consciencia, los humanos pueden soñarse. Y en cada momento llegan a la tierra nuevos sujetos con voluntad de héroes, para quienes es obligado juego de vida aprovechar al máximo el fuego divino, con el fin de despertar estados de consciencia cada vez más acrecentados.
La decisión del Titán supuso y supone la concepción de un hombre sometido a permanentes alteraciones de consciencia, pero sin victimismo y en estado de valentía.

atila dijo...

Y cuando seamos capaces de levantarnos para no ver pasar delante de nuestra casa el cadaver de esa persona que tanto nos hirio y al entrar sentir pena por el daño que se hizo a si mismo, el prana se regocijara y nootros tambien.
Y cuando seamos capaces de convertir nuestra lagrimas amargas en dulces al aceptar el momento dificil por el que estamos pasando el prana tambien se limpiara para poder ayudar a otros.

José dijo...

Manolo, en su comentario de ayer, 07 de febrero, nos habla de la posible existencia de otros seres con mayor capacidad, o mayor conocimiento que el nuestro y como nos pueden influir. Ya Ulises, en comentario pasado y con referencia a la energía oscura, hablaba de esta posibilidad y mencionaba a los ángeles

Es interesante y al referirse a los ángeles y los arcángeles nos lleva a los conocimientos esotéricos como la Cabala, El Zohar.
En las religiones se ha hablado, con seriedad, de los "mensajeros de Dios" para difundir sus verdades y misterios.

Es muy conocido el Arcángel Raziel, el guardador de secretos, después de la caida de Adán. El Arcángel Rafael que se los entrega a Noé o el Arcángel Gabriel que en el Islam es el que le revela a Mahoma el Corán y en el cristianismo la "Anunciación".

También toda la vida se ha hablado del Ángel de la Guardia o Custodio. Por otra parte se dice que un ángel es el que le revelo la verdad a Zoroastro.

Ángela dijo...

Si los hologramas configuran la realidad, y éstos son creaciones mentales derivadas de nuestra percepción sensorial, tal vez el "estado de alerta" del que se habla en este texto, sirve para que no nos olvidemos precisamente de eso, de que se puede configurar otra realidad en función de donde pongamos la atención...
Las alteraciones de conciencia puede que nos den la oportunidad de acceder a otras percepciones, que nos permiten ampliar más nuestra conciencia del mundo y de nosotros mismos, como decían un poco más arriba.
Puede que esas alteraciones de conciencia estén provocadas por los miles de hologramas que nos rodean... y que nosotros creamos, y que otros crearon...

Mandrágora dijo...

Si el hombre está sometido a permanentes alteraciones de consciencia, como dice el autor, cabría plantearse la necesidad de perder la identificación no solo con sus pensamientos sino con su forma de sentir. Si parece que todo está sujeto a variables, la identificación debería ser con un estado cambiante, con una capacidad de relativización y con un ánimo de innovación. Entiendo que la estanqueidad a la que tanto los demás como nosotros mismos tratamos de situarnos por la necesidad de tener que definir, debería ir perdiendo consistencia y desplazándose para dejar paso a una mayor confianza en la interrelación entre pensamiento y acontecimiento; dicho de otra forma, la concentración de fuerzas seguramente debiera ir orientada a combinar el mundo circunstancial y sorpresivo que la vida en sí misma ofrece, y la capacidad perceptiva y en continuo cambio que parece ser es parte esencial del individuo y que, por no ser «lógico» ni entrar dentro de los cánones, no le damos suficiente presencia ni permitimos que tome carta de naturaleza. Es ahí donde yo creo habría que poner el acento, relegando lo establecido; donde los criterios justicieros del otro son una falacia puesto que desconoce la sutileza de cada situación, y en donde la capacidad de sorpresa y por tanto de mayor plenitud, entiendo, estarían más presentes.

Eco dijo...

La pregunta con la que finaliza Manolo su último comentario sobre como podemos distinguir y aprovechar las ayudas que "otros seres" nos proporcionan, me ha traído inmediatamente a la memoria aquel lema del 68 "seamos realistas, pidamos lo imposible".
Parece claro que una perspectiva utópica, es imprescindible para que se produzcan los avances sociales, también en el campo de la ciencia se requiere de la actitud de un visionario para iniciar una investigación, pero..¿es siempre necesario que creamos en la posibilidad de algo, para que ese algo se produzca?, según el texto sobre el que estamos reflexionando parece ser que no, aunque seguramente si creemos en el hecho de que no estamos solos, de que otros seres que pululan a nuestro alrededor están influyendo en nosotros y nos están alumbrando el camino, si creemos en que no solo existe lo que nuestros sentidos de manera tan rudimentaria nos trasmiten, seremos más receptivos y abriremos un poco más las rendijas para que el viento penetre.
Si nuestra actitud es de apertura al misterio, si creemos en lo intangible, quizá estaremos en mejor posición para "darnos cuenta", entonces... seamos realistas, miremos lo invisible.

Un amigo dijo...

"Cuando cambian las circunstancias, cambio mi opinión"
Pero " ¿Y si la vida fuera una circunstancia permanente?"
Si la vida fuera solo un pretexto,un acto pretextual para que nos modificáramos, serían de vital importancia las palabras del autor sobre los infinitos matices que perfilan el estado de alerta, para que pudiera producirse ese cambio.
¿Estado de alerta hacia donde y hacia que?,¿hacia cada una de nuestras reacciones frente a todo lo que pasa?, quizás; en cualquier caso parece que un estado de alerta anima a tener una consciencia abierta a cualquier modificación que pudiera producirse, una desestructuración de los conceptos que hemos generado como propios, para dar paso a otros nuevos, que a su vez debieran volver a modificarse.
En cualquier caso el texto también nos dá a entender que es nuestro signo el estar sometidos para bién o para mal a estas permanentes alteraciones de consciencia.
Pero en definitiva yo prefiero pensar que la ampliación de esas fronteras ambiguas, sujetas a constante cambio,tienen relación con un viaje, con una aventura como la que el aventurero nos sugiere con este blog.

afrodita dijo...

Para IO (3 de febrero de 2010 20:05)
A pesar de que los asteroides que habían cruzado sus dedos para descomponer los parámetros acaramelados de las guirnaldas inconclusas que en su intento vano de descuartizar la frágil estructura de hormigón aleteando frente a los decapitados con furia cada vez más celestial merodeasen hasta la náusea no les fue posible, en modo alguno, que los estorninos redoblasen sus esfuerzos para arrastrar hasta la esclusa los bucles dorados de las promesas que forcejeaban asustadas en su afán azulado de eludir la larga secuencia de imágenes que desfilaba lejos de sus antepasados con paso cada vez más espectral sin olvidar, sin embargo, que los condenados elevarían en breve sus voces para quebrantar hasta el escarnio las medidas estúpidas de las caracolas que, despeinadas, canturreaban en su medio tono de soprano la dulce modulación de escorzos que deambulaban junto a los contramaestres con brillo cada vez más invernal.
Pero lo intentaron.

Rosaura dijo...

A mí me sugiere la siguiente pregunta:
esas alteraciones se graban en nosotros ( o donde sea que se graben o graven), es decir se acumulan, o al cabo se desvanecen de nuevo? O una simple alteración nos coloca de pronto en un nuevo estado, limpio y listo para manchar(o no), sin posibilidad de retornar al previo a esa alteración.
Pienso en cómo se está después de recibir las vibraciones de una mirada limpia o de escuchar el viento en los árboles, y en cómo en ese mismo instante pienso en que ya he pasado alguna página pesada y tengo una hermosa nueva oportunidad.

José dijo...

Rosaura, en uno de los pasajes de El Zohar, en una de esas traducciones que quizás nos son completamente fieles, con relación a la creación dice: " Después que esta luz fue creada, fue escondida y encerrada dentro del pacto que penetró en la rosa y la fructificó".

Así quizás en nuestra consciencia, así quizás todo aquello que mencionas de tus encuentros, de los encuentros que tenemos. De esa luz de las miradas, de esos amaneceres y atardeceres. De esa luz que aparece y que se se esconde. De ese rojo que es el fuego de otros soles, de ese violeta que es el rastro de otros cometas.

Anónimo dijo...

Supongo que el autor se refiere a las alteraciones de consciencia voluntarias o domesticadas, en estados concientes de individuos con la suficiente capacidad orgánica para aprovecharlas e incorporarlas como modificación del comportamiento hacia su liberación, porque consciencias alteradas y complicadas se ven todos los dias por la calle, e incluso en algún amigo pasado de rosca que nos entretiene. Justamente en los últimos tiempos se da el caso de búsqueda e incorporación a las reflexiones colectivas "normales" de la expresión especulativa de algunas de las personas consideradas por otro lado anormales, locos, ezquizofrénicos, extraños, etc. Casos ejemplares son algunos poetas, el colectivo de Radio LA Colifata, o el grupo de personajes bajo tratamiento clínico que suelen aparecer en el programa LA Ventana de la CAdena SER. Todos conocemos a alguno de estos personajes que nos llama la atención y cuyas reflexiones o comportamientos nos atraen e incluso nos despiertan nuevas sensaciones y reflexiones, ansias de libertad, etc. Es conocido además la atracción que ejercen algunos grandes artistas que han conseguido abordar una gran libertad expresiva y puntos de vista muy interesantes y poderosos. Como decía hace poco creo que Eneadene, Baudelaire, Rimbaud, Van Gogh, son alguno de estos personajes cuya inmersión en el mundo del arte y su capacidad de libertad expresiva parece refugiarse en estados alterados de consciencia muchas veces ayudados químicamente. En España son abundantes esos personajes y genios creadores, sobre bajo condiciones ambientales extremas o sujetas a fuertes influencias climáticas y geográficas. Pueden verse también en zonas intertropicales, el Caribe por ejemplo, o en las zonas selváticas ecuatoriales. Pero también se los encuentra en desiertos y territorios aislados, tanto por el calor como el frío extremo.

Calpa dijo...

¿Somos víctimas o tenemos la fortuna?...

¿Quién no ha estado alguna vez enamorado/a?
Creo que uno de los ejemplos más cercanos de esas alteraciones de conciencia es el Amor. Cuando nos enamoramos, nuestros sentidos se disparan, se libera mayor proporción de hormonas y ocurren cantidad de reacciones químicas en nuestro organismo.

Dicen que esa fase de enamoramiento inicial siempre termina acabando. Y me pregunto, ¿será que no somos capaces de mantener ese estado de conciencia alterado durante más tiempo?¿se trata de algún tipo de limitación
que nos "protege" de algo? ¿seríamos capaces de mantener durante más tiempo ese estado de enamoramiento si alcanzáramos un mayor nivel de evolución?

... En cualquier caso, para mí, tenemos la fortuna.

Anónimo dijo...

Estamos sometidos a continuas alteraciones de consciencia ¡Que bendición! Y aún así seguimos empeñados en permanecer siempre en el mismo sitio, fieles a nuestros pensamientos, a nuestras convicciones, a nuestras supuestas sensaciones, a nuestra pequeñez.Pero perseguimos un imposible, lo qe nos convierte en una especie de eco permanente que vocea una historia cada vez más obsoleta,o en estatua de sal, como cuenta la Biblia. Y todo esto ¿Por qué?

Cuando constatamos que los acontecimentos escapan a nuestro control se puede sentir vértigo, pero también un gran alivio. No es posible VIVIR tratando de controlarlo todo. El universo está en constante cambio y yo no soy la misma ahora que dentro de cinco minutos, o de un segundo. Entonces ¿Dónde radica la honestidad? ¿Qué es lo que nos sostiene para que no nos deshagamos como si fuéramos una duna asaltada por un golpe de viento? No sé porqué digo esto.
¡Cuánto misterio!
Entregarse a ese cambio que sucederá a nuestro pesar, y cuyo sentido ignoramos. Aceptarlo humildemente. No oponer resistencia. Valor.
Un abrazo a todos.

Inés dijo...

Si reflexiono sobre lo que comenta Rosaura, se me ocurre que -por suerte- no se puede volver a ningún estado previo, porque toda alteración implica cambio, por pequeño que sea, aunque quizá entre su pequeñez y nuestro bajo nivel de alerta no siempre nos resulte fácilmente perceptible. De todas formas, seamos o no conscientes del cambio, siempre nos traeremos algo de cada viaje, aunque sólo sea un poco de tierra extranjera pegada al zapato. ¿Sería posible la evolución si no volviéramos a casa con ningún recuerdo?. Y ahora que lo pienso, eso del turismo con sus tiendas de souvenirs parece el invento de alguien para despistarnos del verdadero viaje, un ingenioso cambiazo de la búsqueda interior; seguramente de los mismos que inventaron eso otro de la sociedad del ocio (tiene toda la pinta).

¿Deshacerse el cambio al contaminarse -mal- de nuevo y volver a lo que éramos?. Menos aún, porque a un cambio habría que sumarle otro, y cada transformación nos distanciaría aún más del estado previo. Esto creo que lo dicen la química y la física, y como yo no sé nada de esto, ilustro con mi ciencia de andar por casa, desde experimentos bien sencillos como freír un huevo o convertirlo en una tortilla. O coser una tela a otra y deshacer la costura: el tejido ya no es el mismo, siempre queda un agujerillo por el que puede pasar una luz que antes de la puntada era reflejada y devuelta a su fuente.

Supongo que cada nuevo estado sigue siendo una mezcla de impurezas, de luces y sombras más iluminadas, y que lo que lo diferencia del “anterior” es esencialmente la densidad de la niebla. Si a pesar de las modificaciones parece a veces más espesa puede que haya uno llevado la resistencia al cambio demasiado lejos, y no quede otra salida que hacer pie sobre el fondo de algún valle desde el que continuar subiendo la montaña. Creo que es a esto a lo que llamamos crisis, aunque la crisis sea constante y sólo la reconozcamos cuando empezamos a ahogarnos.

Sería como un baño de despedida de lo que uno no es, durante el que la serpiente se desprende de otra camisa vieja. La despedida definitiva a una parte de la identidad construida. Y dios podría haberse inventado la cebolla para escenificarnos el sufrimiento del ego; la humilde cebolla, que crece aferrándose a la tierra y en la oscuridad y hace que lloremos de mentira y de verdad, que una lágrima siempre es una lágrima. Al cocodrilo debió inventarle después, en vista del éxito (de la obra de teatro) y para espabilarnos el entendimiento. ¿Y por qué no?.

Si no os importa, voy a continuar con este comentario más abajo.

Inés dijo...

Afortunadamente, no siempre tenemos que sufrir muchísimo para cambiar algo. Algunas de mis experiencias han sido mucho más agradables, como cuando en determinadas situaciones -en particular al mirar ciertos cuadros- me olvido completamente de quien soy, es decir, de quien creo ser. Entonces ocurre algo muy curioso: no sé quien soy, y sin ninguna duda soy eso que miro. De repente, algo encaja como un guante, soy consciente de ello. Es misterioso, y me resulta inconcebible la idea de que no quede incorporado a mi estado anterior, transformándolo. Así es que tiene que quedar grabado.

Puede que me equivoque, pero considero esta sensación como una prueba irrefutable de cambio en el estado de alerta, de consciencia un poquito más despierta, aunque apenas dure unos segundos. Muy posiblemente esto no hubiera tenido lugar de no haberme acercado con atención a una pista auténtica. Yo llamaría a este suceso recuerdo de la verdadera identidad. Lo que no me queda muy claro es si este proceso empieza a partir de que la pista misma te atrae, la consciencia llamando a la inconsciencia, o uno va hasta ella porque en ese momento no tiene otra cosa que hacer. Encuentro que más bien ocurre lo primero, aunque no sé por qué.

La vida parece consistir en un ir recordando quienes somos y a qué hemos venido aquí. Una antigua cuestión cuyo planteamiento parece hoy parece, cuando en los autobuses de ciertas ciudades se pasea propaganda como “probablemente dios no existe, deja de preocuparte y disfruta de la vida” y cosas así se identifican con ser de izquierdas y con progresismo.

Entre infinidad de pistas que no llevan a ningún sitio andan desperdigadas otras muchas señales por descubrir y descifrar. Huellas y rastros sin edad ninguna, quizá no tan escondidos como nos pueda parecer. ¿Quién los ha puesto ahí?. En este punto y al hilo de que decía Manolo sobre la existencia de seres humanos y no humanos cuya consciencia está mucho más desarrollada que la nuestra, que estarían influyéndonos y ayudándonos: ¿cómo podrían no existir estos seres, si es posible reconocerse en un cuadro pintado por alguien que ni siquiera te ha conocido?, ¿si hay que volver a eso que llamamos realidad después de haber escuchado una determinada música o haber presenciado una verdadera obra de teatro?. ¿Quién o qué inspira al pintor y al compositor, quién enseñó a pintar al autor del primer cuadro?. O, ¿de dónde saca un matemático sus fórmulas?. El arte tiene que ser uno de esos seres no humanos.

Y ellos, los maestros, tienen que haber estado ahí desde siempre, o por lo menos desde que desaparecieron los dinosaurios.

Tánatos dijo...

Del desarrollo de nuestra sensibilidad depende, en definitiva, esas alteraciones de consciencia. Cada sujeto percibe una porción de espacio en función de su estado anímico o circunstancial. Esto sucede constantemente, ante unas mismas palabras cada persona recibe mensajes muy dispares, incluso contradictorios.

Quizás por ello, para llegar a un mismo punto de desarrollo se han de trazar puentes tan diferentes. Lo que impulsa a uno puede paralizar a otro. Por eso hay que romper con los modelos e infinidad de protocolos que parten de la directriz de que el ser humano es igual. El matiz es que el ser humano ha de ser tratado por igual pero en ningún caso se puede concebir que sea igual, el desarrollo circunstancial es muy dispar aunque potencialmente todos seamos iguales. En definitiva, vivimos en dualismos aunque nuestra procedencia profunda parta de la unidad.

Es difícil no invadir el camino de otros cuando nos creemos poseedores de la verdad y por tanto mejor posicionados para ayudar o mejor dicho, imponer nuestra razón. Buscamos la complicidad de pensamientos en vez del encuentro.

Menos mal que transgredimos nuestras fronteras constantemente y llevamos a cabo acciones contradictorias que se sublevan a nuestra razón. Puede que nuestra genética dormida de vez en cuando vibre y nos desordene el funcionamiento, aunque rápidamente nos demos cuenta de ello y busquemos el camino conocido.

J.B.D dijo...

La teoría de la mecánica quántica analiza el mundo de lo muy pequeño, de los fenómenos que ocurren a nivel fundamental de la materia. Aunque introduce una serie de conceptos muy poco intuitivos para nuestra razon y descubre que el mundo atómico se comporta de una manera “poco razonable”, tiene un fuerte predicamento en el mundo científico porque ha proporcionado predicciones de comportamiento a nivel de lo muy pequeño, avaladas absolutamente por la experimentación.

Esta teoria postula, entre otras cosas, que al observar un fenómeno la propia observación altera el hecho observado. Y que por tanto las características, -la información- de la particula que surge después de la observación es otra distinta de la que llega.

Toda los mensajes que recibimos y que sentimos como tal, desde una caricia a un olor de ropa limpia ,desde un atardecer hasta las tontunas de un político, todo lo que nos entra por los sentidos, juega en todo su recorrido- hasta la reaccion final emocional o física -, con particulas elementales que traen el mensaje y otras , del mismo orden infinitesimal ,que lo recogen. Y que, inevitablemente, en esa carrera de relevos - en ese corre, ve y dile- cada vez que se cambia de mano el testigo, este se transforma.

J.B.D

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