Presentación

Un grupo de amigos hemos decidido poner en la red el libro, “49 RESPUESTAS A LA AVENTURA DEL PENSAMIENTO”, porque creemos que es especial. Su autor, Eduardo Pérez de Carrera, nos sugiere a lo largo de sus páginas nuevas formas de percibir nuestra vida, de entender la Historia, de interpretar la realidad que nos rodea. Nuestro propósito es convertir este sitio en un espacio abierto de reflexión donde tengan cabida todos los comentarios que se nos hagan llegar sobre lo que a cada cuál le sugieran o le hagan sentir los párrafos del libro. Nosotros nos limitamos a publicar cada quince días un nuevo párrafo y a invitaros a que participéis.

15 oct. 2009

Texto 1.2

1.2. "Es fácil y en cierto sentido lógico sumar al sometimiento de la Tierra, de los animales y de todo cuanto se mueve, el sometimiento del resto de los hombres, sobre todo de aquellos que no sean de tu tribu, de tu clan o de tu familia, y aun de éstos, naturalmente por su bien. Hacer las cosas sobre el pretexto explícito del bien de los demás siempre ha sido un predicamento fácil utilizado por todos aquellos que se han erigido en administradores."


COMENTARIO

Este sometimiento de unos sobre otros y que de manera simplista llamamos, hoy dia, “estructuras de poder” impregna casi todos los campos de relación mutua existentes en nuestra sociedad.

Aunque la palabra “poder” tiene un abanico muy amplio de significados todos ellos basados en la capacidad de hacer o ejecutar una cosa, sin prejuzgar la calidad de lo ejecutado, es habitual decir que alguien tiene poder cuando tiene capacidad de poder hacer daño al prójimo, de someterlo. En sentido contrario, del que tiene la práctica de ayudarlo, de ser su compañero, sin sometimiento, no se dice que tiene poder. El lenguaje marca aquí la habitualidad del deseo, casi general, instaurado en nuestra sociedad: quien no está en el poder, íntimamente, desea estarlo.

Esto conduce a que todo el mecanismo de poder, y en todas sus “disciplinas”, sea muy reluctante al cambio, con una intención evidente de perpetuacion del sistema, sin animo alguno de búsqueda de otros vectores de relación social que permitieran e impulsaran un mejor encaje de sus individuos, con sus inquietudes más transcendentes.

Con ese esquema conformista donde se transmite, y admite, que el sistema de relación social existente es mejorable, pero suficientemente bueno porque “dentro se está calentito y fuera puede hacer frío”, el cambio se hace muy difícil.

Se añaden a este “disfrutado” estado de sometimiento, los flecos producidos por los planteamientos de un sistema pseudo-democrático donde, con una aparente transparencia, hay que teatralizar que el poder se mueve, aunque, como ocurre en una mecedora no se vaya a ningun sitio nuevo; en realidad el sistema no conoce la palabra “aventura” y ni, tan siquiera se permite ensoñarla.. Así se obtiene, como consecuencia, una sociedad con mucho sonido difuso, con mucho ruido engañoso, con mucho grito fullero.

Todo esto lo dice, mucho mejor, el poeta José Hernández en su poema “El Gaucho Martín Fierro”


“De los males que sufrimos
hablan mucho los puebleros,
pero hacen como los teros
para esconder sus niditos:
en un lao pegan los gritos
y en otro tienen los güevos.”

1 oct. 2009

PRÓLOGO A LA PRIMERA CARTA. SIGUIENDO RASTROS. Texto 1.1

"Cuenta la Biblia en su primer libro, el Génesis, que habiendo creado Yahvé la primera pareja, les bendijo diciendo: Procread y multiplicaos, henchid la Tierra, sometedla, y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, y sobre los ganados y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la Tierra; llama la atención el sentido de propiedad que encierra el primer mandamiento divino, y desde su interpretación literal, que en la inducción hacia esa primera forma de consciencia la obsesión por someter y dominar haya sido uno de los pilares básicos de todas las culturas judeocristianas."


COMENTARIO


Quizás lo que este versículo del Génesis nos quiso transmitir fuese la responsabilidad que el hombre tiene sobre todo lo creado sobre la faz de la Tierra: tierras, plantas y animales.

Si interpretamos todo en su sentido literal, llegaríamos a la fatal conclusión de que Dios creó un ser acabado para que utilizara toda la Tierra y sus recursos según le conviniese.

Esto sería como pensar que nuestra primera forma de consciencia estaba ya conclusa. ¿Somos aún los herederos de aquel primer hombre y de su forma de interpretar la vida?

Este primer hombre engreído de poder y orgulloso por este legado divino se imaginó a sí mismo separado de un todo armonioso y centró su actividad y su creatividad en someter, poseer, dominar y a veces aplastar o destruir todo cuanto su mente era capaz de abarcar. Y todo esto según lo que él interpretó, permitido y animado por un mandato divino.

En esta interpretación aberrante del versículo puede que se esté definiendo solapadamente el origen del mal que tantas veces se plantearon las diferentes corrientes de pensamiento religioso o filosófico.

Puede que hoy el hombre desee imaginarse de otra manera, puede que desee reintegrarse en una visión global de toda la Tierra, pues no olvidemos que al primer hombre se nombró Adam y a la Tierra Adama. Es como si existiera un pacto secreto entre ellos -la Tierra y el hombre- que les propiciara una evolución conjunta.

Dedicatoria

"Este libro está dedicado a los hombres muertos y a aquellos que van a elegir nuestro mundo para nacer; borrar los rastros de las tragedias pasadas y futuras es abrir el camino a la consciencia, es la felicidad."


COMENTARIO


Y a nosotros, los vivos, los que vamos a leer el libro, ¿no nos menciona el autor?...

Creo que sí: nos menciona sin decirlo. El autor abre con su dedicatoria un arco inmenso en nuestra bóveda craneal y une pasado, presente y futuro en un instante.

Sentimos a todos los muertos vivir en nosotros, sin que nos pese, para prolongar una vida infinita, que a través de nuestras intenciones dé a luz a todos aquellos que van a elegir nacer.

¿Vivir sería quitar trabas? ¿Quitarlas en todo? ¿Cómo podríamos borrar los rastros de tragedias pasadas y futuras si no es a través de la consciencia llevada al límite del tiempo?

Sería nuestra responsabilidad vital alumbrar caminos nuevos de pensamientos, sentimientos y actos que nos acerquen cada vez más desnudos, cada vez más limpios y cada vez más transparentes a la felicidad, que es donde parece que empieza la libertad.

Esta dedicatoria nos cuenta que la vida no se limita a nuestro nacimiento y nuestra muerte; que es el conjunto de la vida de todos los muertos y la vida de todos los que quieren nacer, y que sólo somos un instante, la punta de un infinito iceberg a quien se le dio la oportunidad de actuar.

Nuestro gran reto sería el de acercar todas las vidas a la Gran Vida.