Presentación

Un grupo de amigos hemos decidido poner en la red el libro, “49 RESPUESTAS A LA AVENTURA DEL PENSAMIENTO”, porque creemos que es especial. Su autor, Eduardo Pérez de Carrera, nos sugiere a lo largo de sus páginas nuevas formas de percibir nuestra vida, de entender la Historia, de interpretar la realidad que nos rodea. Nuestro propósito es convertir este sitio en un espacio abierto de reflexión donde tengan cabida todos los comentarios que se nos hagan llegar sobre lo que a cada cuál le sugieran o le hagan sentir los párrafos del libro. Nosotros nos limitamos a publicar cada quince días un nuevo párrafo y a invitaros a que participéis.

15 jun. 2011

PRÓLOGO A LA CARTA NÚMERO TRES. RASTROS DE NUEVOS TIEMPOS. Texto 3.1

3.1 "Antiguas leyendas más allá de la Teogonía de Hesiodo describen a la Tierra como un ser vivo y relatan la vida en la Tierra como una asociación parasitaria de mutuas conveniencias; los postulados herméticos, la Cábala, la Alquimia y casi todas las viejas mancias hablan de la memoria de la Tierra, de las piedras sagradas, de los poderes de las gemas, de los lugares especiales donde la vida transcurre a otra velocidad. Cientos de fantasías de lugares ocultos donde se forman los sabios circulan por todos los caminos y traspasan las fronteras de las lenguas. Esas fantasías anidaron en la consciencia de los hombres, se insertaron en sus culturas y fueron transmitidas simbólica y oralmente durante generaciones, y aún continúan vivas. Aveces guardadas fielmente por brujos o iniciados, otras insertadas en mitos y cuentos populares, pero siempre rodeadas de una atmósfera de magias y secretos."

COMENTARIO DEL AVENTURERO

Posiblemente es nuestro modelo occidental, tan autosuficiente, el que más ha desacralizado su relación con la tierra. Caminamos por asfalto, nos saltamos los ciclos naturales y quemamos a los muertos para aprovecharnos de su energía. Parece que hemos roto viejos pactos con la tierra olvidando que en ella se engendró la vida aún sin saber muy bien cómo.


Obviamos la multiplicidad de elementos que confluyen en cada lugar, ignorando que el espacio, forzosamente conlleva que cada sitio sea diferente del resto y que a su vez, el tiempo, inspira momentos únicos solo analogizables de forma cíclica.

Piramides, templos o menhires regados por la tierra en lugares sagrados en otras civilizaciones le parecen al hombre de hoy magnificencias caprichosas que nos invitan a salir de nuestra charca para hacer turismo. Sin embargo, su misteriosa factura y su desconocido propósito nos acercan a un funcionamiento mágico entre los diferentes elementos de la cosmogonía.

1 jun. 2011

Texto 2.23

2.23 "Quizá toda doctrina, desde su vocación de servicio al poder, tiene la intención de transformar el sufrimiento en bondad, la pobreza en pureza, la inseguridad en necesidad y la depresión en rezo resignado; hacer una clasificación jerárquica del mundo que nos rodea es haber perdido el impulso que dio origen al nacimiento, es mirar el mundo como si tuviésemos al alcance toda la realidad; las cosas son como son, dicen los tontos, que ponen sus pies encima de cuanto ignoran, mientras se acercan a la muerte sin saber quiénes son."


COMENTARIO DEL AVENTURERO

La doctrina acota lo que se cree como realidad única, ignorando que cada ojo mira la vida desde un prisma individual e irrepetible. El adoctrinamiento limita las posibilidades de expansión; encorseta, ajusta, enumera, valora, controla y ordena, sugiriendo que sin ella sólo nos espera el vacío. Pero quizá sea ese vacío lo que deberíamos perseguir.

Somos progresivamente adoctrinados por los pastores de este sistema, encargados de controlar el rebaño en esta trashumancia ideológica. Y mientras creamos conocer el terreno que pisamos, mientras no seamos capaces de asumir que existen claves que no vemos pero que esperan pacientes a que limpiemos la mente y despertemos nuestros sentidos, quizá descubramos estupefactos que no sólo somos rebaño, sino que también somos pastores. Somos verdugos de nuestras propias posibilidades de felicidad. La felicidad de levantar el vuelo por encima de la supervivencia y de abrir los ojos ante lo que todavía se presenta invisible. La felicidad de estar a un paso de descubrir qué hacemos aquí.
Enfrentar el supuesto vacío al que nos arroja la ausencia de certezas, debería ayudar a iniciar ese camino.