Presentación

Un grupo de amigos hemos decidido poner en la red el libro, “49 RESPUESTAS A LA AVENTURA DEL PENSAMIENTO”, porque creemos que es especial. Su autor, Eduardo Pérez de Carrera, nos sugiere a lo largo de sus páginas nuevas formas de percibir nuestra vida, de entender la Historia, de interpretar la realidad que nos rodea. Nuestro propósito es convertir este sitio en un espacio abierto de reflexión donde tengan cabida todos los comentarios que se nos hagan llegar sobre lo que a cada cuál le sugieran o le hagan sentir los párrafos del libro. Nosotros nos limitamos a publicar cada quince días un nuevo párrafo y a invitaros a que participéis.

15 oct. 2009

Texto 1.2

1.2. "Es fácil y en cierto sentido lógico sumar al sometimiento de la Tierra, de los animales y de todo cuanto se mueve, el sometimiento del resto de los hombres, sobre todo de aquellos que no sean de tu tribu, de tu clan o de tu familia, y aun de éstos, naturalmente por su bien. Hacer las cosas sobre el pretexto explícito del bien de los demás siempre ha sido un predicamento fácil utilizado por todos aquellos que se han erigido en administradores."


COMENTARIO

Este sometimiento de unos sobre otros y que de manera simplista llamamos, hoy dia, “estructuras de poder” impregna casi todos los campos de relación mutua existentes en nuestra sociedad.

Aunque la palabra “poder” tiene un abanico muy amplio de significados todos ellos basados en la capacidad de hacer o ejecutar una cosa, sin prejuzgar la calidad de lo ejecutado, es habitual decir que alguien tiene poder cuando tiene capacidad de poder hacer daño al prójimo, de someterlo. En sentido contrario, del que tiene la práctica de ayudarlo, de ser su compañero, sin sometimiento, no se dice que tiene poder. El lenguaje marca aquí la habitualidad del deseo, casi general, instaurado en nuestra sociedad: quien no está en el poder, íntimamente, desea estarlo.

Esto conduce a que todo el mecanismo de poder, y en todas sus “disciplinas”, sea muy reluctante al cambio, con una intención evidente de perpetuacion del sistema, sin animo alguno de búsqueda de otros vectores de relación social que permitieran e impulsaran un mejor encaje de sus individuos, con sus inquietudes más transcendentes.

Con ese esquema conformista donde se transmite, y admite, que el sistema de relación social existente es mejorable, pero suficientemente bueno porque “dentro se está calentito y fuera puede hacer frío”, el cambio se hace muy difícil.

Se añaden a este “disfrutado” estado de sometimiento, los flecos producidos por los planteamientos de un sistema pseudo-democrático donde, con una aparente transparencia, hay que teatralizar que el poder se mueve, aunque, como ocurre en una mecedora no se vaya a ningun sitio nuevo; en realidad el sistema no conoce la palabra “aventura” y ni, tan siquiera se permite ensoñarla.. Así se obtiene, como consecuencia, una sociedad con mucho sonido difuso, con mucho ruido engañoso, con mucho grito fullero.

Todo esto lo dice, mucho mejor, el poeta José Hernández en su poema “El Gaucho Martín Fierro”


“De los males que sufrimos
hablan mucho los puebleros,
pero hacen como los teros
para esconder sus niditos:
en un lao pegan los gritos
y en otro tienen los güevos.”

47 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Cuántas veces desearías encontrar el valor y la fortaleza de poner el grito donde pones el huevo!. ¡Qué nivel de compromiso, de entrega, de desprendimiento... cuánto valor y qué claridad de pensamiento, qué corazón de agua clara hay que tener para desterrar de nosotros mismos nuestro íntimo, tantas veces oculto, irreconocible deseo de poder, de tener poder en cualquier parcela, desde las más pequeñas y próximas en el ámbito familiar o de pareja, hasta otras en el entorno laboral y social.
Supongo que cuando uno se va dando cuenta, adquiriendo consciencia de su estado, lamentable las más de las veces y muy muy mejorable, es cuando puede empezar a soltar la cuerda, a dejar de actuar, de controlar, a intentar la "no acción" (o lo que intuyo que debe ser éso) y, mientras tanto, no martirizarse por ser tan torpes, ni deprimirse, intentar ser amables con nosotros mismos y con los demás, y practicar la alegría: ¡Que no nos falte la alegría!.

Antonymus dijo...

¡Ah, qué grande el gaucho ese del escritor criollo José Hernández!. Creo que lo leímos en los últimos cursos de EGB y me quedé fascinada,sobre todo por el lenguaje, y la palpable verdad popular que encierran esos versos. Estoy pues de acuerdo con ellos, ciertamente. El nuevo texto que habeís instalado los que promoveís esta página o blog, que he leído ya en el libro original estos días, me hace entender también lo que dice en otro aparte uno de los "Anónimo" (por cierto, no entiendo esto de los anónimos que se esconden como los citados "puebleros"), sobre el texto inicial acerca de que hay muchos de esos grandes libros con mandatos y preceptos que se han hecho desde el interés propio de algunos grupos de poder, o de unos pueblos respecto a otros, y de como, tal situación, trata de mantenerse a lo largo de la historia generando instituciones y familias dinásticas. Pero no comparto del todo el comentario de los que supongo editores acerca de éste último texto, respecto de que la gente no se mueve porque "dentro" se esta tranquilo, creo que es más control y manipulación de la información por los poderosos, falta de interés, despreocupación o ausencia de esfuerzo por nuestra parte, y sobre todo delegación de la voluntad en el que, sólo se supone, es mejor que nosotros. Gracias amigos por vuestro interés en ayudarnos a salir de ese estado.

Auriga dijo...

Ayuda le pido al cielo …
que me ayude una vez más
por que sometemos casi todos ¿?
Dios-A mio, ayudame a descifrar …

No se quien es El aventurero … pero él sabrá de qué va esto …..
Creo que todo o casi todo es sometimiento, en el Génesis, Deuteronomio etc. , no es que Dios diga que hay que someter a todo bicho viviente, sino es el propio Yahvhe y sus huestes celestiales los que también someten y hasta a veces le hacen el “trabajo” de sometimiento al hombre sometiendo a enemigos de este …
Ejemplos de sometimiento … los hay a cientos, … pondré unos poquitos …
- En el cuerpo humano, la Salud está producida por un delicado equilibrio entre el Agua y el Fuego (y otras cosas) , sometimiento “ entrambos “.
- Una reacción bio-quimica hace que se genere ira y rabia para contrarrestar un estado de ansiedad. (sometimiento)
- La sola presencia y pensamiento que genera una persona, está incidiendo en otra, aunque esta no se encuentre a su lado. (o la somete o la impulsa, casi siempre es la 1ª).
- Sometemos al agua haciendo que cambie de estado, .. la congelamos , la hacemos hervir etc.
- Sometemos a los bebés desde que tienen meses llevándoles a guarderías, luego se someten solos cuando son mayorcitos.
- Sometemos a nuestro organismo de muchas maneras, por ejemplo con sustancias que le hacen cambiar de estado , si queremos que se excite le damos coca-cola si queremos que se deprima le damos vino, y la fastidiamos del todo si le damos calimocho.
- Al cuerpo que creemos enfermo, le suministramos medicinas (sometimiento), cuando a veces el propio organismo quisiera seguir su curso para curarse solo sin necesidad potingues.

Bueno, hay muchos más pero no quiero ocupar espacio. Visto lo visto, Deseo desde ya no someter “negativamente” nunca más a nadie, (mira que es difícil, ayuda Te pido), y desde luego intentare no ser sometido negativamente por nadie y mucho menos por Zapatero y secuaces.
Por lo que si abogo es por un sometimiento que todos deberíamos (no intentar), si no comenzar a hacerlo realidad hasta culminar, … que es, … el sometimiento y destierro de la razón.

Un abrazo a todos

Vega dijo...

Parece ser que al sometimiento de la tierra etc...incorporamos al ser humano, además para su bien: el ego está servido.
Tambien llama la atención, la distinción entre los que no son de tu tribu....y los que sí.En este parametro se mueve actualmente el ser humano,limitando sus afectos,cuidados,etc...sin ser consciente to davía de que forma parte de un todo y que como tal, es parte de la humanidad y es a la vez la humanidad entera.
Pero volvamos al sometimiento.
Someter:(del griego "sub mittere") sujetar, humillar a una persona(dice la real academia española).Parece bastante contrario este concepto al de "liberar", que en en su amplio sentido significa, eliminar la cadena que te impide la posibilidad de crecimiento.
Resulta paradójico que cuanto más ignorantes somos,más libres nos creemos.Así pues,para caminar hacia una menor ignorancia y mayor libertad, tendríamos que:
ir acercando los duales que configuran nuestro pensamiento actual
ir desterrando la razón simplista,nuestro peor enemigo
reirnos un poco,es necesario el humor
y a lo mejor poquito a poco,iremos entrando en un pensamiento más complejo y universalista y en una actitud más artística.
Sólo así,seremos un poco más libres.

Vega dijo...

Tan solo quiero aclarar el error en el comentario al segundo párrafo .
Quise decir del latin, no del griego en "submittere". GRACIAS.

Manolo dijo...

Es fácil para mí estar de acuerdo con la primera parte de este texto. Las dudas me surgen con la segunda. Pienso también que hacer las cosas por el bien de los demás es la forma de justificarnos, cuando ejercemos el poder. Sobre todo si se trata de personas a las que queremos. Ahora bien, ¿es posible hacer algo por el bien de los demás limpiamente, sin que haya trampa?

A menudo nos vemos en la circunstancia de ejercer alguna clase de poder sobre quienes nos rodean. La cuestión, entonces, es con qué intención lo hacemos. Y con qué conocimiento de lo que realmente necesitan. Solemos confudir sus necesidades con lo que nosotros necesitamos para ellos. Erigirse en "administradores", como dice el autor del libro, conlleva el matiz de convertirnos en los sabios que saben lo que es bueno o malo para los demás. Y, sin embargo, tenemos nuestros propios miedos, nuestros propios intereses.

Es obvio que nuestro conocimiento es limitado, que tampoco nosotros somos "trigo limpio" y que nos podemos equivocar administrando el bien de los demás. Pero no creo que la solución sea no ejercer el poder, no decidir nada que afecte a los demás. Creo que el problema no es el poder como tal, sino nosotros cuando lo ejercemos. El poder solo es una herramienta. Quizás más que del poder habría que hablar de la voluntad de hacer. Supongo que la clave es cómo utilizamos hacia nosotros mismos esa voluntad, ¿es con la intención de perpetuarnos en nuestra situación (el clásico "yo soy así"), o de ir desarrollando nuestras capacidades para ir construyendonos como ese Dios a cuya semejanza, dicen, que estamos hechos?

Ella dijo...

Creo que podríamos clasificarnos de dos formas: 1 cuando sometemos, o intentamos someter y 2 cuando nos someten o intentan someternos, lo cual nos lleva a preguntarnos ¿a quien sometemos? ¿por qué? ¿quien nos somete? ¿por qué le dejamos?. Si creemos someter, podemos analizar las causas, y con generosidad procurar que no sea asi. Pero cuando estamos sometidos, cuando no nos hemos dado cuenta de la dependencia que tenemos de personas y cosas, creo que es mas complicado. Porque al salir del sometimiento puede uno parecer arisco, antisocial, probar... ya vereis, la solución para no someter: Amor al máximo exponente que uno pueda dar y para no estar sometido: Arte en la máxima concepción en que uno pueda vivir.
Salu2

Anónimo dijo...

Me resulta muy interesante el planteamiento de Manolo acerca del poder que ejercemos sobre los demás;y me interesa especialmente centrar la mirada en el tipo de realciones que construimos con las personas a las que , además,sentimos amar sinceramente, desinteresadamente, incondicionalmente...sin embargo pienso que es en estos casos cuando el tirano que vive en nosotros actúa com mayor dureza: ordena, manda, coarta, eso sí, maravillosamente camuflado de sensatez, prevención,consejo meditado...todo, por supuesto, por su bien, por evitarle el mal al que nosotros sabemos se dirige, porque no sufra, porque no enferme, porque no dude, porque no quede en ridículo,porque no fracase en su empresa, porque no muera, porque no renazca...
puede que nada de lo que esté escribiendo tenga demasiado sentido, pero me da la sensación de que vivivos perpetuando el estado casposo del amigo para sentir que el nuestro no lo es tanto; sentimos que si camina de manera diferente, paso a paso a otro ritmo, de otra forma, nos traiciona. Necesitamos rodearnos de cómplices de nuestro estado que nos reafirmen , que nos escuches, que nos den la razón, y de vez en cuando jugar a lo contrario...y así, en el balancín parece que te mueves...

Anónimo dijo...

Supongo que soy el otro ANÓNIMO escribiente, porque desde luego no estoy casi nada de acuerdo con lo que aquí arriba cuenta mi homónimo-antónimo-anónimo. Lo cierto es que soy más partidario de lo contrario que cree practicar él. Y desde luego no me gusta nada-nada eso de mantener el estado casposo de mis amigos, prefiero quedarme sin ellos. Pero, de verdad, lo cierto es que también creo que tampoco es correcta esa posición, y que debería, y a veces pretendo, comprender hasta los tuétanos las caraterologías, expresiones, ánimos y conductas de las personas que conozco, llego a amar o lo que sea. Y eso de los cómplices de nuestro estado también lo entiendo, lo sufro, pero intento no practicarlo, espero.

W. K. dijo...

Un poquito más de autocrítica 2º anónimo!

Un amigo dijo...

Permitidme que intente hacer una síntesis de las impresiones que me han producido los dos textos publicados.
Considero que origen y destino, están en todos los casos indisolublemente ligados, por tanto en el texto del Génesis debería estar impresa la misión que nos acerque a nuestro Destino y por tanto al Origen, al porqué de la creación. Pero ¿ cual es entonces nuestro trabajo?.
Probablemente una de las limitaciones está en nuestra forma de pensar, en nuestra interpretación; es evidente qe vivimos en un mundo de pensamiento dual (blanco o negro,amigo o enemigo, señor o exclavo,del madrid o del barca,trabajador o parao, y un largo etc.)y quizá por eso entendemos la ley divina como un mensaje de dominio sobre animales,cosas y por supuesto personas,que para nosotros es lo más atractivo; por eso nos arrogamos el derecho a manifestar al Dios de cada cual lo que tiene que enseñarnos;y siempre hemos considerado, que está de nuestra parte,(no puede ser el mismo diós el que bendice a los cristianos, que a los musumanes)y así le hemos construido a nuestra imagen y semejanza como se ha dicho en otros comentarios aquí expuestos.
Pero quizá si intentáramos superar este tipo de pensamiento,creando un nuevo elemento,además del dual,puede que nos acercáramos con otra óptica a interpretar no solo el texto bíblico, sino que también nos impulsaría a no someter a otros seres, o a sentirnos sometidos, y a respetar su individualidad porque probablemente habríamos aprendido a respetar la nuestra.

Gracias al aventurero por permitirme aportar mi grano de arena, y al autor por escribir el libro

Un amigo

Eolo dijo...

Solo hay dos sometimientos de partida: el del tiempo, es decir, es de la muerte, y uno segundo derivado del primero, el de nosotros respecto de nuestra identidad.

Si este se produce, el resto de sometimientos está servido: a los demás, y lo de los demás.

Nuestra consciencia, en tiempos patriarcales, hace que el sentido de identidad se mezcle con el sentido de propiedad. Cuando sentimos que nos pertenecemos, sentimos que la sutil tentación de "apropiarnos" aparece. Pocos son los casos en los que esto nos sucede.

Si esto sucede con uno mismo, ¿qué no sucederá con los demás?, con lo alejados de nosotros mismos que están.

El único antídoto será considerarse, tanto parte de los demás, como expresar la rebeldía que manifestamos cuando alguien desea "apropiarse" de nosotros, cuando somos nosotros mismos los que nos apropiamos.

El resto, lo habitual, ... es simplemente una locura.

JOSÉ dijo...

Remitiéndome a la interpretación que, anónimamente, hice del punto 1.1 de la primera carta y que para mi tenía como mensaje principal el de la evolución, el de los primeros pasos que inducían a los cambios en el desarrollo del hombre.
En este punto 1.2 se toca otro de los eslabones de la evolución. El muy complejo del poder. En la religión, en la mitología, en la sociología, en la política, este asunto ha tenido una enorme repercusión, como señala, podíamos decir, íntimamente el autor. Porque en su estilo de escribir o de enseñar hay una condensación de un complejo entramado de sabiduría que entraña reflexiones, en este caso, sobre el poder.
Podríamos decir, someramente, que el habla del poder de protección y del poder de ataque. Es bien sabido que el poder tiene muchos aspectos y como tal no es un mal en si mismo. En Aristóteles esta la potencia activa o la capacidad o poder de ejecutar una transformación sobre algo y esta la potencia pasiva que es la capacidad, o poder, para llegar a ser otra cosa. En la mitología la Diosa Hera, en una de sus vestiduras, represento al poder cuando el rapto de Helena por Paris. En la sociología, Foucualt, habla de que el poder esta determinado por el juego del saber que respalda la dominación de un individuo sobre otros. El poderoso no solo reprime si no que también produce efectos de verdad y produce saber. Freud, además como judío, escribió sobre la sicología de las masas, sobre las hordas del poder y a lo largo del siglo XX pensadores como Canetti se aproximaron a asuntos, que el mensaje de Perez de Carrera, hace intuir, como la fuerza de los muertos, podríamos decir la venganza de los muertos, tienen el inicio de las guerras. Pues la caracterología del poder tienes unas raíces que el autor ya deja entrever, que nos hace tocar intuitivamente.

Nota: Solo como dato del procedimiento que se esta utilizando, no he comprendido bien que después de un párrafo breve y sustancioso del autor, a continuación y con dificultad para saber si es del mismo, se hace una explicación “algo doctrinaria”. Yo creo que el equipo de redacción se debía remitir al texto del autor e inducir a su lectura.

Anónimo dijo...

A veces no se puede achacar a los adultos (ver dioses, maestros, etc., p.ej.),y básicamente a padres y madres, que nos han acompañado desde la infancia hasta la juventud -y a algunos más-falta de cuidados externos, alimentación, educación, consejos y actividades, pero sí en cambio que toda esta gama de cuidados las han experimentado con una dosis grande de no autenticidad, no aceptación, no entrega amorosa desisteresada. Esas etapas claves de formacióm y aprendizaje quizás las hayamos pasado en la horfandad. Es esa falta de alimentación psicoemocional la que nos impide desembarcar en lo que debería ser la independencia e interdependencia, la madurez en la personalidad, en suma.
La imadurez parece notarse en el cuerpo y en las formas de vivir las relaciones afectivas de pareja, amigos, compañeros, hijos y demás, y en escribir comentarios en blogs. Da la impresión, ya entrevista por aquí, de que existe un niño en el cuerpo de un adulto. ¿Seremos capaces de liberarnos de todas las tutelas, incluso con "un poquito más de autocrítica"

Ella dijo...

Estoy de acuerdo con José en que no se sabe bien si el texto continúa o lo hacen los que publican...y eso que yo tengo el libro, pero aunque no está en cursiva el siguiente texto, hala! se lanzan a hablar como desesperados en vez de publicar un comentario como el resto. Al anónimo que quiere que los demás se autocritiquen yo le preguntaría ¿por qué? no es para censurarse, ni escuchar lagrimeos de los otros que yo entro aquí, sino para leer las posibles alternativas de comprensión planteadas al texto...para no quedarme sólo con lo que yo haya podido entender, porque me parece que lo importante es cambiar de actitud frente al poder ejercido o que quieran ejercer sobre uno, y no escribir lo que uno hace mal, como si esto fuera un paño de lágrimas.
salu2

Gaspar dijo...

El texto editado, me sugiere alguna que otra idea, que voy a tratar de plasmar en las siguientes líneas.
El sometimiento al otro, pienso que se debe fundamentalmente, al alto grado de ignorancia y falta de valor en el que está inmerso el hombre actual para tratar de percibir el misterio del prójimo. Pues parecería natural que una relación en la que estuviera ausente el sometimiento, enriquecería a través de la suma de cada uno al conjunto de la sociedad, y con ello el hombre eliminaría una pesada carga que le facilitaría caminar. En resumidas cuentas, creo que se trata de falta de fe en uno mismo y en los demás. Y curiosamente, falta de fe será infelicidad?.
En cuanto al clan, quizás la relación que se plantea, sea mercantilista en el sentido de dar en tanto en cuanto se espera recibir, teniendo esta idea bastante que ver con el sentimiento de complicidad que maniata y esposa. Otra curiosidad,esposar estará asociado con esposo/a?.
En relación con la figura del administrador del bien común, generalmente utilizada en la práctica de todas las iglesias, opino que es una dejación de la responsabilidad personal de crecer aceptando un intermediario. Y en este punto, hago la diferencia entre el vocero y el hombre sabio.

Ella dijo...

Quisiera dar las gracias, se distingue perfectamente el comentario.

JOSÉ dijo...

Primero que todo yo como ella quiero dar gracias a la redacción por hacer definible el comentario inicial.

Le daba vueltas a la cabeza, despues de leer lo otros comentarios, sobre la idea del poder. Concretamente sobre la individualidad y el poder. Alguno de nosotros, los comentaristas, hablaba de nuestro propio sometimiento, quizas nuestra represión. Otro hablaba sobre la entrega, sobre la libertad de acción, sobre el amor enfrente del poder.En nuestra vida cotidiana, en las venas de la historia, en el rezo matinal, en la hora de la fuga, el hombre se encuentra con leyes. Con leyes naturales, con leyes fisicas, astronomicas, con leyes nacionales. Todo eso ha confluido en la estatización de nuestra vida. El sonido de nuestra educación, la luz de nuestros sueños, el reflejo de la muerte, han instaurado un Estado. El manido dicho que nuestro derecho termina cuando empieza el del otro, para no transgredirlo se ponen multas, se pena con carcel o se decapita. Copernico y Galileo han hecho modificar las leyes sociales, las leyes juridicas. La teoria de la Relatividad ha hecho imaginar nuevos mundos sociales. Hay una interacción constante. Por eso quizas el antidoto del poder, de aquel poder entendido comúnmente, es la entrega. Algún comentarista ya lo decía

Enrique dijo...

Aunque nos gustaría creer lo contrario, la mayoría de nuestros comportamientos y nuestros aprendizajes todavía se rigen por la ley del premio y el castigo. En la zanahoria y el palo se basa el ejercicio del poder que supuestamente tenemos los unos sobre los otros.
Forzar a que alguien haga algo que no quiere hacer, aunque sea por pereza o por falta de responsabilidad, por medio de la amenaza y la recompensa, sigue siendo uno de los pilares de los sistemas educativos.

Antony-mus(a) dijo...

Aunque no me gusten los "Anónimos", estoy casi de acuerdo (salvo falta de entendimiento por mi parte), con lo que opina un poco más arriba uno de ellos, no sé si el 1º o el 2º. El que no se pueda achacar a "los padres", creo entender que en amplio sentido del término, falta de atención o dedicación a los que intentamos formarnos, aprender, tratar de "ser", pero sí falta o debilidad de "calidad y entrega desinteresada". POr mi propia experiencia sé que muchas veces recibimos frias instrucciones, mandatos genéricos, ausencia de proximidad interpretativa de "nuestros mayores". No me extraña pues que por ese lado se cuelen ejemplos de como estar, y no de como ser, y al final nos convezcan de que "tonto el último". O sea que ese "hacer el bien a los demás" para que repitan tu modelo, está trufado de equivocaciones y malos argumentos. Y es verdad que la inmadurez, la atadura a veces incosciente a tales enseñanzas, se patentizan en el estado y actitud del cuerpo. Me he sentido muy mal cuando he notado que mi cuerpo se encogía o agazapaba sometido a esas históricas ideas fuerza para tratar de conquistar algo o a alguien, para imponerme, o para defenderme. Y gracias a tantos que escriben mejor que yo.

Retama dijo...

Seguramente arrastramos más herencias de las que nos imaginamos. Herencias de tipo cultural, mitológico, religioso, espiritual, etc. y aún otras que por simples las prestamos todavía menos atención, como la predilección que podamos tener por un color, por un número. Se manifiestan en nosotros inconscientemente como planteamientos sociales, educativos, artísticos, y sencillamente las aceptamos como nuestras sin más. Lo curioso, es que la mayoría de las veces las aceptamos ajustándolas a nuestros intereses, pero eso sí, justificando de alguna manera su verdadero origen.

El poder siempre se ha relacionado con Dios, con el dinero, con el estado, con la autoridad, (política, religiosa, paternal, laboral), con la magia, últimamente también con la información. Creo que uno de los factores que han hecho de Harry Potter un icono entre los jóvenes y no tan jóvenes, ha sido la facilidad, de que con un golpe de varita, conseguía el poder que necesitaba para salir de una situación de peligro.

Cuando ejercemos el poder siempre estamos actuando sobre los miedos e inseguridades de los demás, sacándoselos lo más a flor de piel posible para poder justificar, si fuera preciso, que lo hacemos exclusivamente por su bien. Pero no hay olvidar que el poder también se ejerce por pensamiento, palabra u obra, es decir que muy posiblemente se libren muy poquitos de semejante herencia. Pero lo curioso es que este tipo de herencias como, el poder, el dinero, la autoridad, etc., impresas en nuestros comportamientos cotidianos, no son malas, lo triste es el uso que podamos hacer con ellas en el trabajo diario.

Dice el Tao en el capitulo X
….....Engendrar y criar,
engendrar sin apropiarse,
obrar sin pedir nada,
guiar sin dominar,
esta es la gran virtud.

Manolo dijo...

El autor habla del sometimiento, que está relacionado con una forma de utilizar el poder. Pero, ¿qué es el poder? Como dice El Aventurero, es la capacidad de hacer cosas. La intención con la que se hacen, o el acierto en los resultados, son otros temas. Percibo en algunos de los comentarios una visión excesivamente pesimista del poder. Sin embargo, cuando ayudas a alguien que ves que lo necesita es porque puedes hacerlo, porque tienes ese “poder”. No hacerlo por miedo a que tus intenciones puedan no ser del todo limpias (y seguramente, en el fondo, no lo son) ¿nos hace mejores? Los cristianos hablaban del pecado de “omisión” y creo que con mucha razón. Creo que hay que “mojarse” y actuar lo mejor que uno sepa, pero siendo consciente al mismo tiempo de nuestra propia ignorancia, de nuestras oscuridades y limitaciones. Ser consciente de ello conlleva el uso de nuestro poder hacia nosotros mismos, hacia nuestro crecimiento.

Esto me lleva al comentario, muy interesante, de Eolo (que, en parte, también lo veo en lo que dice Gaspar), en relación con la identidad. Coincido en que nuestro sentido de identidad se basa en el sentido de propiedad. Uno reafirma al otro. Solemos construir nuestra identidad sobre una percepción estática, permanente, de nosotros mismos. Como si fuéramos seres completados e inmutables. Y percibimos lo que nos rodea del mismo modo. Probablemente es nuestro “yo” defensivo, miedoso. Pero sabemos que cambiamos y tenemos el poder de guiar ese cambio en una dirección o en otra. Nuestra responsabilidad es la de multiplicar nuestros talentos, y no la de “preservarlos”.

Si miráramos al mundo que nos rodea asumiendo que también cambia y crece, que es mucho más de lo que somos capaces de percibir, seguramente nuestra tendencia a someterlo se reduciría. Respecto a nosotros mismos, ¿tendría sentido creernos propietarios de nuestra identidad, nuestro cerebro, nuestro cuerpo, si al mismo tiempo aceptáramos que, en realidad, no tenemos ni idea de qué es eso de nuestra identidad, dónde termina nuestro “cuerpo” (¿sabemos algo de nuestras células?) o cómo se nutre de ideas o de creatividad nuestro cerebro? Me parece evidente que la ignorancia y el miedo a la transformación (propia y de los demás) es la gasolina que mueve nuestra máquina de someter. La de someter y la de dejarse someter, que son las dos caras de la misma moneda.

Mandrágora dijo...

Cada vez me asalta más el porqué de la necesidad de querer dominar todo cuanto nos rodea cuando es bastante visible la satisfacción inmediata que genera el poder sumarnos a todo aquello que nos sorprende, a todo aquello que nos puede aportar, que nos puede enseñar. El integrar aires nuevos no sólo nos empuja hacia planteamientos distintos a los ya conocidos, sino que nos genera sentimientos de comunión, y no digamos en el caso de las personas. Me sorprende que no seamos más finos a la hora de percatar lo que nos puede hacer algo más felices y más ligeros en nuestro caminar por la vida, siendo una esencialidad común y fácilmente reconocible en todo ser humano, sea la cultura que sea. Sin embargo a lo largo de la historia ha sido el motor de todos los predicamentos, y como bien dice el autor del libro esconder tus dictados bajo el lema del “bien por los demás”. No deja de ser curioso que después de tantos siglos siga apareciendo el mismo denominador común.

Desde este planteamiento intuyo que, en la medida en que se sea capaz de renunciar a tus propios temores, se podrá abrir campo en muchas direcciones intentando dar cabida a la suma de voluntades que aspiran a otro modelo. Pero ¿por qué reiteradamente sigue triunfando el constreñimiento como forma de vida aun sabiendo de los intentos que a lo largo de todos los tiempos se han hecho y de la resonancia que esa música parece que tiene en el hombre?¿Tan difícil es ir a favor de la corriente? Parece que sí a la vista de los resultados.

Quiero ser optimista y pensar que el derrumbamiento que hoy día estamos contemplando de tanto axioma perverso y prefabricado, va a dejar paso a algo más ilusionante y esperanzador. Ojalá lo vea.

Suspiros de España dijo...

Sometimiento versus administración

Someto mi cuerpo a millones de cosas, desde alimentos a sonidos pasando por movimientos etc. sin saber si constriñen o liberan.

Someto a mi alma a millares de excesos desde pensamientos obstructivos a ritmos frenéticos pasando por oclusiones y escondites.

Someto a mi espíritu con paradojas absurdas y cegueras necias.

En el mismo sentido, como creo que soy pequeña y no me percato del alcance de mis acciones, hablo lanzando las palabras como dardos, miro sin miramientos y
tengo tapones en los oídos…todo es cuestión de quién tiene más volumen de voz.

En vez de acariciar, araño, y me creo poderosa y administradora porque vuelvo la cara hacia otro lado.

¿Dónde reside mi miedo? ¿A qué?
¿No será a mí misma, a descubrir el Universo?
¿Qué pretendo administrar?
¿De verdad sé qué es una mirada,
una palabra,
una textura,
un olor,
un ritmo o una luz?
¿Con qué sabiduría pretendo administrar?

aquiles dijo...

El mandato bíblico de “dominad (...) sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la Tierra”, en una interpretación absurdamente literal, era muy fácilmente extensible al sometimiento del resto de los hombres. Bastaba con apreciar un rasgo diferencial, para convertir a otra persona en cosa o animal. Históricamente hay muchos ejemplos, el esclavo en la Roma clásica o el judío en la alemania nazi (¿el extranjero hoy?).

Pero es que la patología ha llegado tan lejos que el hombre configura todas sus relaciones con los demás como relaciones de poder, en las que o bien dominamos o nos dominan. Convertimos así a los demás en simples instrumentos que manipulamos para lograr nuestros deseos.

Comparto el planteamiento del aventurero según el cual habitualmente el poder aparece como herramienta para hacer daño y dificultar el cambio. Sin embargo, estoy de acuerdo con Manolo en que habría que dar un paso más, ya que de lo contrario podríamos llegar a un un inmovilismo absoluto: no me relaciono porque no quiero participar en una relación de poder, no decido porque estoy incidiendo en la esfera de libertad del otro. Esa visión excesivamente pesimista del poder nos lleva a una parálisis miedosa, que tampoco parece una solución.

Vivir es peligroso. Sin retos y peligros no existiría aventura. Parte de la aventura consiste en desenmascarar nuestras propias mentiras y justificaciones de forma que lleguemos a relacionarnos con mayor “limpieza” en nuestras intenciones. Quizás una de las claves sea tratar de no inventarnos a nosotros mismos ni a los demás, de forma que vaya naciendo una cierta claridad en nuestras percepciones.

Ánimo con la aventura. Buen camino a todos.

Beucis dijo...

Tal vez sea en el ámbito familiar, en esa célula del gran cuerpo social, donde más crudamente se puede hacer patente el poder y el dominio. Hombre y mujer, padre y madre ejercen, más o menos sutilmente, una influencia apabullante sobre su familia. Se domestica al niño y se le somete "por su bien" a toda una serie de consignas y dogmas religiosos y sociales o, desde un aparente liberalismo, se le da vía libre sin responsabilizarse nada más que de lo que conviene. Falta de referentes en unos casos, corsés irrespirables y deformadores, en otros. Todo ello lleva a relaciones de parejas cómplices, hijos temerosos, o déspotas y chantajeadores.

Hasta ahora, hemos seguido el mandato divino a través de los milenios de forma confusa y errática. Las grandes tragedias se han cocido muchas veces dentro del pequeño ámbito familiar, y la ola se ha extendido sobre la tribu, clan, feudo... La familia es fruto del patriarcado, de la necesidad de proteger el linaje, de asegurar la paternidad, la limpieza de sangre, del honor; de proteger a la mujer, portadora de ese linaje, protegerla, defenderla, vigilarla. Lo mismo con los hijos, que deberán asumir iguales valores. A la vez, la discriminación de sexos se hace cada vez más patente y se ha vivido hasta el día de hoy. Se quiere acabar con ello desde una cierta simplicidad: se trata de erradicar el genérico "hombre", y se le sustituye por "hombre" y "mujer". Ridículo e inoperante analfabetismo. Si profundizamos más, nos da un curioso resultado: El genérico "hombre" conlleva el andrógino, símbolo de una deseable integración; erradicándolo nos podemos encontrar no sólo con un disparate gramatical, sino también con un intento de disparate sobre nuestros logros y nuestras tendencias evolutivas.

El hombre del tercer día, si es que camina hacia el hombre del sexto día, como nos hace hincapié el comentarista el Auriga, tendrá que ir sumando experiencias que ha asumido desde la horda, el matriarcado, patriarcado..., dejando atrás excrecencias y asumiendo y purificando. Es posible que sea la anarquía el camino hacia el arcano (αν αρζή). El verdadero camino; el verdadero y único camino que nos hará posible la recuperación del andrógino y llegar a la superación del unicornio, los dos sexos abrazados en un encuentro de amor con mayúscula, de bodas sagradas como querían los alquimistas.

Auriga dijo...

Gracias Beucis por Ser tu aclaración magistral y precisa, esta es la Luz que servidor quería que llegase.
Entonces, habrá que llegar a ese Arcano por el respeto, el no sometimiento, el no dañar, en definitiva …. por El Amor
Un Abrazo

Retama dijo...

Manolo, (16 de octubre) hace una pregunta, ¿es posible hacer algo por el bien de los demás limpiamente, sin que haya trampa?.

Creo que la trampa está implícita en la pregunta, desde mi puno de vista no se trata de hacer el bien por los demás ni por nadie, se trata sencillamente de hacer el bien, de ser como dices más abajo una herramienta, una herramienta anónima puesta al servicio del mundo. Creo que cuando se hace el bien sin más, estamos siendo limpios, porque no se espera ni recompensa ni reconocimiento, no puede haber ejercicio de poder.

Creo que el poder hay que dejárselo a los sabios, maestros, puros, que son los únicos que lo utilizan desde el conocimiento, desde la Ley, no para beneficio propio.

Dice el Tao en el capitulo VII

El sabio se mantiene rezagado
y así es antepuesto.
Excluye su persona
y su persona se conserva.
Porque es desinteresado
obtiene su propio bien.

Goyo dijo...

A veces me ocurre que, entre tanto ruido, no sé muy bien en qué tren voy, si en el de los sumisos sometidos o en el de los sometedores. Uno y otro se encuentran sin previo aviso, zumbando en paralelo, y mezclándose sus traqueteos con las voces de sus ocupantes, hasta tal punto que es difícil distinguir el que va del que viene. Y suele sucederme que aún cuando me hallo en tierra entre ambas vías, me cuesta vislumbrar un horizonte abierto y que no se acabe al modo de perspectiva de vía férrea que se cierra allá en el fondo, en su estrechez máxima, en un punto en el que ni cielo, ni tierra, parecen existir.

Puedo entender que no hay sometimiento posible sin sumisión personal. ….Y a poco que hurgo entre mis bolsillos, enseguida me encuentro con el “pedrolo” del poder que con peso de plomo me confirma en ello. Pero al tocarlo también se me cruzan imágenes que me abren rendijas de interrogantes. … Y es que…
“Érase una vez una “seño” bien parecida, que no bien puesta, y muy empaquetada, que iba a la cabeza de un “trenecito” de niños de tres añitos. Van todos uniformados con sus batitas de cuadros chiquitines, uno tras de otro, agarrando con su manita un trocito de tela del que va delante, con miedo a soltarse. Van unos con carita de llanto, van otros con mirada incierta y de abandono, y algunos otros con la inquietud del no saber muy bien a qué juego de trenecitos están jugando… Los llantos no hallan consuelo, ni cobijo el desamparo. Una voz seca y armada les saca por segundos de su estado: – ¡ Eh ¡ ! Tú, Que dejes de llorar y sigas la fila !. …y la marchita continúa en línea seguida.

Trenecitos de niños cogiditos de sus batas, decidme en qué esquina torcemos para descarrilar……

Una vez me encontré en un lugar de este pais-tierra un patio de niños sin asfaltar. La valla daba a un sembrao, y en sus rincones sin tránsito, habitaban zapateros, bichos bola y mariquitas. Todas las medio días era ilusión de niños coger estos bichitos como preciado tesoro que se guardaba con la ternura de una mano pequeñita, y el cuidado imprevisto de quien aún no sabe que apretar a otro fuertemente puede ocasionar daño . Bichitos de tierra, de tierra y agua, bichitos del aire. Si alguien cuando era niño tuvo un momento para jugar al tesoro de los bichitos se acordará de las filas de zapateros. Allí donde había uno podías encontrar 3 ó 33 . Iban en fila, como vagones enganchados que al separarlos no soportan estar fuera de la vía. El bicho bola era todo lo contrario, siempre solo, y en cuanto lo tocabas se enroscaba y como pétrea bola se quedaba, no habiendo forma de ver lo que había tras su coraza. … Y luego venía la mariquita. Y quieta quieta la cantabas : “ mariquita del sol cuéntame los dedos y vete con dios “ ! Y después volaba, y si no volaba, la soplabas y ya estaba: volaba.
Son estos los tiempos de espacios abiertos, sin filas prietas, de filas rotas, en los que por un rato se puede interpretar la vida sin trenes de sumisos, aunque a lo lejos veamos como la “seño” de bata a cuadros observa con el ceño fruncido…

Manolo dijo...

Contestando a Retama.

Desde luego si mi pregunta tenía trampa, no era esa mi intención. Pero no comprendo lo que quieres decir. Según tú "no se trata de hacer el bien por los demás ni por nadie, se trata sencillamente de hacer el bien,...". ¿Cómo se puede hacer el bien si no hay un destinatario? Naturalmente, entiendo por "hacer", cualquier acción de palabra, obra o pensamiento.

¿Podrías poner un ejemplo claro de "hacer el bien" sin que haya uno o varios destinatarios?

afrodita dijo...

A Manolo (en referencia a su "contestando a Retama" del día 27).
Me ha llamado la atención tu apreciación, por eso meto baza aunque no soy Retama. Me sucede, al contrario que a ti, que en el único bien en el que creo o entiendo como auténtico es justo aquel en el que... no es que no hay destinatario, todo el bien y todo el mal termina recayendo sobre algo, pero no un destinatario al que se pueda identificar, o reconocer, o un destinatario al que quieres (tal vez el mismo bien que se hace con gusto en beneficio de alguien a quien queremos o nos importa no lo haríamos, o no con tanto gusto, en beneficio de quien nos fuese indiferente) sino ese otro bien que todos sentimos íntimamente que es lo correcto; aun con toda las salvedades que conlleva el que evidentemente no todos tenemos, ante todas las situaciones, los mismos criterios porque, de ser así, seríamos todos idénticos.
Eso refiriéndonos al bien, ¿pero y refiriéndonos al mal? Considerando que no fuera a haber un perjudicado podríamos ser todos auténticos dechados de crueldad y quedarnos tan tranquilos y, sin embargo, nadie excepto personajes extrañísimos comete auténticas maldades.
Desde luego en todo lo que tiene que ver con conceptos, ideas, opiniones, sensaciones, apreciaciones y sentimientos es complicado plasmar qué se quiere decir; incluso se albergan dudas de si lo que se quiere decir se corresponde con lo que se desea decir.
Pero, bueno, intentándolo, se me ocurre un ejemplo; para “el mal”, que es mala suerte pero ahí como que me manejo un poco con el matiz que busco. El ejemplo que se me ocurre es los trasplantes de órganos; siempre me produce perplejidad que personas rectas y correctas que no matarían a lo mejor una mosca deseen, llegado el caso, fervientemente un hígado o un riñón o un corazón para alguien a quien aman; sin pararse a querer pensar que para el logro del bien por el que suspiran están deseando (sin crueldad, sí, pero deseándolo) que alguien muera.
Nadie tilda, sin embargo, de malvado al que quizás incluso reza pidiendo a su dios ese corazón o ese hígado…
¡¡¡Pero no es bueno!!!

afrodita dijo...

veo que en mi último comentario (27 de octubre a las 20.24) figura al lado la papelera para poder suprimirlo; no la veo en ningún otro comentario y me llama la atención porque entiendo que los administradores sí seleccionen qué publicar, o mostrar, pero ¿puede suprimirlo cualquiera?

Ana dijo...

¡Ay compañeros, cómo os admiro y cuánto me hacéis trabajar! .

Compañeros, en neutro andrógino, que busca la integración, mientras siento que compartimos el pan al viajar hacia un destino aún sin nombrar. Con exclamaciones, que intentan remedar los suspiros que alguien ha expresado ya. Con humildad, ya que sólo me sale el verbo admirar y aún no llego al de amar. Con aceptación pues voy a tener que redactar por tercera vez que lo quiero expresar en este blog, A ver si ahora puedo encontrar las palabras adecuadas para contar las ganas que me han dado de hacer descarrilar ese trenecillo de sometidos que de niños nos engancha ya; me dejo asombrar por los efectos de la sorpresa que Mandrágora parece reclamar y ejerzo el poder de expresarme y participar, asumiendo la responsabilidad de las consecuencias que esta acción tendrá.

Todas vuestras aportaciones me convocan a escribir sobre los niveles de consciencia ( o conciencia???,siempre dudo) . Parece evidente que, depende de quien se pregunte sobre el poder, los dominadores y los sometidos, el bien y el mal, obtendrá una respuesta u otra en función de su propia percepción. Por ejemplo, el bien puede ser entendido como seguridad, confort, alimento, asilo, familia, obtener cualquier cosa que deseas, calma interior, contacto con uno mismo, claridad mental, un alto nivel de consciencia, una fuerza cósmica o la superación de los opuestos y seguro que se os ocurren algunas posibilidades más …Pero , en definitiva, la respuestas abarcarán desde los niveles más puros y duros de la supervivencia hasta las más altas cumbres de las experiencias místicas. Lo cual ya es todo un logro para el cerebro que tiene una respuesta física para todo esto.

Cada una de estas percepciones puede estar englobada dentro de un nivel de consciencia, que a su vez condiciona desde la visión del quién soy, en qué clase de mundo vivo, cómo encajo en este mundo, cuál es mi reto en la vida, cuál mi mayor fuerza, cuál mi mayor obstáculo, hasta quién es Dios y como podré encontrarlo. No es cuestión ahora de hacer una relación de ellos, pues cada estudioso los clasifica a su manera (ahora se investiga mucho en eso de la mente y la conciencia) pero si me gustaría señalar que a nivel social no parece que hayamos pasado del plano de tierra, donde poder, sexo y dinero marcan la tendencia y condicionan nuestro mundo relacional y nuestro anhelo de trascendencia.

La mayoría de las personas estamos orientados hacia el exterior, buscando la aprobación y acobardándonos con la desaprobación, plegándonos a las necesidades de conformidad y absorbiendo las opiniones imperantes como propias. Por eso me parece importante el momento cuando el “yo, mi, mío”, mira hacia adentro y la caótica actividad de la mente empieza a calmarse y uno puede encontrar su centro, familiarizándose con el testigo interno. Y en ese centro no hay nada más que una nube de desconocimiento, una conciencia sin contenido que no se desvelará con facilidad, pero ha empezado la búsqueda y no se detendrá si creemos que el objetivo de encontrarnos a nosotros mismos es real y es muy posible que la búsqueda de sus frutos.

En ese momento en que el trabajo interior es privado pero la vida exterior sigue su ritmo, surge el desapego y el compromiso al mismo tiempo. Y hay es donde quería llegar porque la cuestión es que, para mi, el desapego hace impotente el uso del poder: Si un hombre no se preocupa en absoluto por el placer sensual, ni por las riquezas, ni por la comodidad, ni por promocionarse, sino que está sencillamente determinado a hacer lo que cree correcto, será un enemigo incómodo para el poder porque será difícil acceder a su alma.

Ese desapego o renuncia al que me refiero no es un juicio o un rechazo a los demás, ni siquiera de la sensualidad, de la riqueza o de la comodidad, sino que supone el darse cuenta de que detrás de la máscara del mundo material hay otra realidad y eso da mucha fuerza para caminar.

Ana dijo...

¡Jopelines! me he visto una falta de ortografia garrafal que me da vergüenza no corregir. Pero me voy a reprimir a ver si pasa desapercibida.

Isabella Terazio dijo...

En mi opinión, cuando dejamos que alguien nos someta, en parte lo hacemos por miedo, y en parte por pereza.
Estando sometidos, nos sentimos y nos hacemos pequeños, y esto nos sirve de justificación para no avanzar, aplicando la teoría del "no puedo".
Por otra parte, a ese lado "depresivo" le encanta estar sometido para reafirmar su depresión. Es un placer morboso que potencia el "yo no puedo" y una manera buenísima de mantener el estado.
Este "yo no puedo" viene contínuamente compaginado con la autoafirmación: "no lo necesito". Y ese "no necesito cambiar", implica que estoy muy bien y mis ideas son las buenas.
Si mis ideas son las buenas; es muy probable que sienta que las de los demás son erróneas, y que, por lo tanto, trate de cambiarlas, es decir, de someterlas.
En mi opinión, tanto el someter como el ser sometido, no es más que un intento de mantener la estabilidad; sintiendo en el fondo, la estabilidad, como una inactividad, como un seguro para que nuestro mundo no cambie.
Y es que, a grandes rasgos, todos creemos que queremos cambiar muchas cosas en nuestra vida; pero en cuanto entramos en los pequeños detalles, caemos en esta dualidad, constantemente.

Eulalia dijo...

Se intuyen ciertas leyes que rigen la vida en este inhóspito-bellísimo planeta que nos cobija; se sienten algunos misteriosos ajustes que a veces creemos entender y contra los que perjuramos cuando no nos convienen; a veces creemos sufrir el dolor del otro, a veces miramos para otro lado. Sospechamos que todos vamos en el mismo tren, es más, que el tren y nosotros y la vía y el espacio por el que discurre son de la misma indisoluble? sustancia.

"Lágrimas de cocodrilo", que diría mi querida abuelita, "eso son lágrimas de cocodrilo".

Anónimo dijo...

atila dijo:
Es verdad todos los que estan en el poder nos quieren protejer. Huyamos de esos. LOs tibios y acomodaticios son muy culpables de ser manipulados y tratan de que estemos todavia mas calentitos.

Talatí dijo...

Deberíamos analizar con más cuidado qué es lo "lógico", teniendo siempre en cuenta que la lógica pertenece al mundo racional.

Muchas veces sentimos claramente que una cosa "es verdad" aunque no sea lógica, aunque no sepamos explicarlo. Qué pocas veces hacemos caso a esas sensaciones de clarividencia cuando no se ajustan a una lógica convencional.

¿Qué pretendemos? ¿Una aventura del pensamiento SIN RIESGOS? ¿Cómo se podrían explorar nuevos territorios sin querer llegar a la frontera de lo conocido?

Nos hacemos miles de preguntas y cuando tenemos la certeza de haber encontrado una respuesta ¿nos parapetamos en ella? ¿O nos sirve para ser más valientes y más comprometidos?

Retama dijo...

Una breve respuesta al “Contestando de Manolo del día 26”.

No me refería a que tu hicieras una pregunta con trampa, Afrodita lo explica en su primera parte bastante bien. Creo que cuando a lo que hacemos, (con todas las acepciones de hacer), le ponemos un destinatario, sea el que sea, empezamos a ser algo “protas”. ¿Estas de acuerdo con que hacer el bien sería sencillamente cumplir con nuestra responsabilidad?, si fuera así ¿quien sería el destinatario, uno, muchos, el mundo presente, el pasado, el futuro?. La verdad es que llegado a este punto no tengo ni idea, pero creo que no me corresponde a mí conocer los destinatarios.

Estoy seguro que los constructores de catedrales, dólmenes, menhires, lo hicieron para el mundo, ¿puede haber más destinatarios?. Creo que lo de …borrar los rastros de las tragedias… que se menciona en la dedicatoria del libro que estamos comentando, tiene que ver con lo de hacer el bien sin más.

Dice el Tao en el capitulo IX

Retirarse de la obra acabada,
del renombre conseguido,
esa es la ley del cielo.

Manolo dijo...

Después de leer a afrodita (27 de octubre) y a Retama, entiendo su punto de vista y, ahora sí, lo comparto. Gracias a los, las, dos por vuestra explicación.

EL AVENTURERO dijo...

Aclaración a Afrodita:
No somos expertos en esto de los blogs; por tanto, si ha salido ese comentario tuyo junto a un símbolo de papelera, no tenemos ni idea de a qué se debe. Pero, puedes estar completamente segura de que no hay ninguna intención de suprimir nada. Y creemos que ninguna otra persona puede suprimirlo.

Anónimo dijo...

A lo mejor es que la traducion de la biblia o del que con conocimiento dijo acerca del sometimiento se deba entender como que lo que somos ahora esta ligado al medio en que estamos
.No quita que apartir de aqui en este medio que parece como algo muy distinto a lo que se puede intuir no podamos acceder a otro estado.

afrodita dijo...

A El Aventurero (por lo de la papelera).
Creo que lo que pasa es que sólo la veo yo cuando estoy registrada, escribiendo.
De todos modos nada más se trataba de curiosidad y un mucho por mi parte de torpeza, pues se comprende que algo ya publicado no se puede borrar desde fuera.
Saludos

Niké dijo...

Cualquiera de los textos del autor posee una gran complejidad en función de la perspectiva del lector en el momento o estado en que se lea. En consecuencia, dá lugar a multitud de lecturas o mensajes cuya recepción personal me resulta, la mayoría de las veces, instramisible a un tercero porque las experiencias son intransferibles. Por ello, me gustaría invitar a la reflexión de la palabra "bien" relacionada con "los demás". ¿La bondad es un arcano, una aspiración, aparte del concepto predeterminado y socialmente variable en función de la etapa y/o situación socio-laboral? ¿Cómo saber cuál es el bien de otro en un concreto estado? Más allá: ¿cuál es el BIEN como destino de un individuo o de toda la humanidad? Sin conocerlo, ¿se puede intuir? ¿cómo podemos acercarnos y propiciar ese bien ajeno si no sabemos discernir el propio?

Ella dijo...

Creo Niké que Retama contesta a Manolo el 26 de octubre algo similar, en este texto, yo empezaria leyendo a Manolo el 24
Salud2

Caminante dijo...

En el texto se habla de la "tribu". Esta palabra me ha llamado la atención, quizá por la manía que la tengo. Tenemos una tendencia enorme a establecer fronteras enseguida entre el “ellos” y el “nosotros”. Nosotros somos los occidentales frente al resto, o los españoles frente al resto de los europeos, o los de mi región, o los de mi ciudad o los de mi barrio, o los de mi portal, o los de mi casa… las posibilidades de acotar el “nosotros” son inmensas.

Más alternativas: los que hemos ido al mismo colegio, los que pertenecemos a la misma generación, los que comemos tales productos, los que leemos este blog…

Nos sentimos diferentes y, casi en todos los casos, superiores. Esta superioridad es la que hace que, en nuestra inmensa generosidad, la compartamos con “los otros” llevándoles nuestra verdad, lo quieran o no, por “su bien”.

Ojo, que esta tendencia a sentirnos parte de una tribu (lo cual además nos da una cierta seguridad) está muy incorporada a nuestro mecanismo vital. Deberíamos hacer un repaso de a cuántas tribus consideramos que pertenecemos, más de las que pensamos. Desde la tribu se puede criticar fácilmente a “los otros” porque el grupo me da la razón en lo que digo y además yo me alineo con lo que dicen y opinan de manera que me siento más seguro y evito la incómoda situación de ser un “bicho raro”.

Si fuéramos capaces de ver de manera nueva cada día al resto de las personas y a los acontecimientos, sin estar condicionados por lo que hemos pensado o dicho anteriormente, o por lo que en mi tribu está bien visto que se piense, nuestra percepción sería mucho más limpia, más libre, y lo que pasaría es que dejaríamos de pertenecer a ninguna tribu, o mejor, nuestra tribu sería toda la humanidad, que es lo mismo.

Manolo habla sobre el uso o no uso del poder sobre los demás. Está claro que la solución no está en no hacer nada por si acaso. La clave creo que está en la “no acción” tal y como la plantea el Tao. Me han encantado las citas del Tao que hace Retama de “Guiar sin dominar, Engendrar sin apropiarse, Obrar sin pedir nada”. Cada una de estas frases es una lección en sí misma.

En cualquier relación con nuestros semejantes (no sólo en las que ejercemos como padres o como jefes de otros) tenemos la responsabilidad de “guiar sin dominar” imitando, dentro de nuestras posibilidades, lo que hace un verdadero maestro.

Afrodita dijo...

Los hombres y las mujeres, los niños y los ancianos, los que hablan lenguas dispares o la de la madre patria, todos claman a sus dioses, a sus hijos y a sus padres, a los que los desgobiernan y a los que quieren cerrarles caminos por los que encuentren la senda por la que hallen las verdades que conmueven al mundo y sus habitantes reclamando a grandes voces o a pequeñas andanadas que los dejen, por favor, de monsergas y mandangas y les permitan tan sólo vivir cual les dé la gana de pensar y de expresarse y de razonar la parva conclusión a la que arriban los que creyéndose casta de elegidos y de insignes adalides de la nada los arrastran por el lodo y les niegan la muy ansiada libertad en que se escudan para desterrar, cansada, la ilusión por desasirse de tanta tontuna insana como los tiene sumidos en ignorancia tan rala que les impide la vista, cual la del bosque las ramas, de un otro lado más grande, más limpio y más despejado de personajes nefastos que arruinan lo que se dice entender por democracia.

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