Presentación

Un grupo de amigos hemos decidido poner en la red el libro, “49 RESPUESTAS A LA AVENTURA DEL PENSAMIENTO”, porque creemos que es especial. Su autor, Eduardo Pérez de Carrera, nos sugiere a lo largo de sus páginas nuevas formas de percibir nuestra vida, de entender la Historia, de interpretar la realidad que nos rodea. Nuestro propósito es convertir este sitio en un espacio abierto de reflexión donde tengan cabida todos los comentarios que se nos hagan llegar sobre lo que a cada cuál le sugieran o le hagan sentir los párrafos del libro. Nosotros nos limitamos a publicar cada quince días un nuevo párrafo y a invitaros a que participéis.
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1 oct 2010

Texto 2.6

2.6 "Cada reacción biológica, cada diferencia de potencial electromagnética desencadena una actitud, y como consecuencia un vector de comportamiento, a la vez que define un paisaje en la memoria y en la consciencia. Pero si cada experiencia de acción está condicionada por el estado anímico, a su vez la situación emocional está condicionada por la postura y el movimiento. Naturalmente este matiz significativo fue tenido en cuenta por todas las culturas conocidas desde hace diez mil años. Todas las danzas rituales que acompañan a las doctrinas tienen la misión de alterar el estado de consciencia del acólito y aun del oficiante, y si están convenientemente diseñadas, lo consiguen."

15 dic 2009

Texto 1.7

1.7 “Pero es posible que el hombre sólo pretenda aun desde el modelo la transformación de su propio modelo, y aún sea útil la reflexión de que el objetivo es la transformación del hombre mismo, la ocupación progresiva de los espacios vacíos de su propia consciencia”



COMENTARIO


¿A qué llamamos vacío?

Probablemente a aquello que aún no hemos conquistado. Si como afirma la física creemos que el espacio-tiempo es un binomio inseparable, un espacio vacío solo sería un tiempo vacío.

¿Qué son los espacios vacíos de nuestra consciencia? ¿Qué se oculta a nuestros sentidos mientras transcurre el tiempo? Quizás sea que tenemos que acercarnos a ese vacío con la seguridad de que su contenido se manifestará si nos desligamos de la obsesión de añadirlo a la realidad conocida.

Quizás, si dejamos de recorrer el laberinto al revés, entremos en otro laberinto donde surjan los mecanismos que nos conecten con leyes que superan el convencionalismo de la ética y la razón binaria. Eso sería dar un paso en la consciencia, pisar con firmeza un vacío lleno de interrogantes.

1 oct 2009

PRÓLOGO A LA PRIMERA CARTA. SIGUIENDO RASTROS. Texto 1.1

"Cuenta la Biblia en su primer libro, el Génesis, que habiendo creado Yahvé la primera pareja, les bendijo diciendo: Procread y multiplicaos, henchid la Tierra, sometedla, y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, y sobre los ganados y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la Tierra; llama la atención el sentido de propiedad que encierra el primer mandamiento divino, y desde su interpretación literal, que en la inducción hacia esa primera forma de consciencia la obsesión por someter y dominar haya sido uno de los pilares básicos de todas las culturas judeocristianas."


COMENTARIO


Quizás lo que este versículo del Génesis nos quiso transmitir fuese la responsabilidad que el hombre tiene sobre todo lo creado sobre la faz de la Tierra: tierras, plantas y animales.

Si interpretamos todo en su sentido literal, llegaríamos a la fatal conclusión de que Dios creó un ser acabado para que utilizara toda la Tierra y sus recursos según le conviniese.

Esto sería como pensar que nuestra primera forma de consciencia estaba ya conclusa. ¿Somos aún los herederos de aquel primer hombre y de su forma de interpretar la vida?

Este primer hombre engreído de poder y orgulloso por este legado divino se imaginó a sí mismo separado de un todo armonioso y centró su actividad y su creatividad en someter, poseer, dominar y a veces aplastar o destruir todo cuanto su mente era capaz de abarcar. Y todo esto según lo que él interpretó, permitido y animado por un mandato divino.

En esta interpretación aberrante del versículo puede que se esté definiendo solapadamente el origen del mal que tantas veces se plantearon las diferentes corrientes de pensamiento religioso o filosófico.

Puede que hoy el hombre desee imaginarse de otra manera, puede que desee reintegrarse en una visión global de toda la Tierra, pues no olvidemos que al primer hombre se nombró Adam y a la Tierra Adama. Es como si existiera un pacto secreto entre ellos -la Tierra y el hombre- que les propiciara una evolución conjunta.