4.6 Y reflexionando más en el funcionamiento propio, verá cómo esas
pinturas van cambiando de forma, y ello conduce a que se valoren los
significados en la medida de su incidencia en el esquema de las necesidades o
los deseos. Desafortunadamente este mundo cambiante choca con un modelo
comunicativo basado en la estabilidad de los significados únicos, y lo que en
principio parecían sendas de apertura se van convirtiendo en caminos de uso
frecuentado, de mirada trazada y de paisajes de cartón, con sonrisas provistas
de velos decorados que tapan aquello que no debe ser visto.
COMENTARIO DEL AVENTURERO
¿El lenguaje es sólo un catálogo
inmutable del saber heredado?, algo así como el arca donde se guardan todas las
adquisiciones logradas.
Si las palabras tienen como
referentes los objetos del mundo exterior, y asumimos que nuestro conocimiento
de dicho mundo todavía tiene muchas lagunas, y que las cuestiones a las que
podemos dar respuesta resultan casi triviales cuando se comparan con todas las
que no podemos resolver, no debería ser tan complicado cuestionar muchas de las
cosas de las que hasta ahora han sido consideradas inmutables por nuestra
sociedad.
Día a día se hace más patente que
la casa construida por la civilización occidental se nos ha vuelto prisión,
cama donde duermen deseos incumplidos, laberinto hecho de necesidades vacías.
No es extraño, por tanto, que pongamos en entredicho el modelo y busquemos una
salida. No en busca de la salvación, sino de una vida más verdadera.
Porque además de la subida del
IVA hay otros problemas, como la destrucción de la esencia concreta humana y la
aniquilación de la idea de belleza, por ejemplo.
Porque el mundo se ha convertido
en una gigantesca máquina que gira en el vacío, alimentándose sin cesar de
recursos materiales finitos para sostener un crecimiento infinito, donde lo
importante es que la sociedad consuma cada vez más.
¿Existe alguna manera de parar
esto?
Si nuestro conocimiento lo
basamos en dogmas, pensamientos, deseos, no… pero si partimos de la ignorancia,
seguramente encontremos un camino por donde podamos seguir creciendo.
Ser hombre de ciencia y estar
cerrado a lo nuevo es una contradicción.
Entonces, ¿por qué nos asusta lo
desconocido?, cuando las creencias cierran, nos atan a conceptos, ideas,
palabras…
Sócrates dijo una vez: “… En
efecto, atenienses, temer la muerte no es otra cosa que creer ser sabio sin
serlo, pues es creer que uno sabe lo que no sabe. Pues nadie conoce la muerte,
ni siquiera si es, precisamente, el mayor de todos los bienes para el hombre,
pero la temen como si supieran con certeza que es el mayor de los males”.