Presentación

Un grupo de amigos hemos decidido poner en la red el libro, “49 RESPUESTAS A LA AVENTURA DEL PENSAMIENTO”, porque creemos que es especial. Su autor, Eduardo Pérez de Carrera, nos sugiere a lo largo de sus páginas nuevas formas de percibir nuestra vida, de entender la Historia, de interpretar la realidad que nos rodea. Nuestro propósito es convertir este sitio en un espacio abierto de reflexión donde tengan cabida todos los comentarios que se nos hagan llegar sobre lo que a cada cuál le sugieran o le hagan sentir los párrafos del libro. Nosotros nos limitamos a publicar cada quince días un nuevo párrafo y a invitaros a que participéis.

1 may. 2012

Texto 3.21

3.21 "Cuando los números no sólo eran utilizados para reflejar magnitudes económicas o cuantificaciones físicas, los magos relacionaban numerológicamente el movimiento de los astros con las corrientes energéticas que cruzan la Tierra, designando a cada espacio áureo y telúrico con un número poseedor de atribuciones y características precisas; gran parte de las tierras rusas estaba tatuada con el número de la bienaventuranza: el siete."


COMENTARIO DEL AVENTURERO


Las personas que han profundizado en el origami (papiroflexia) saben que la complejidad tridimensional que un objeto puede alcanzar dependerá de cómo hayas sido capaz de organizar las dimensiones de la superficie de partida. El ser humano reproduce este desarrollo desde el cigoto hasta el neonato en donde las instrucciones para el  plegamiento  están inscritas en su ADN. Podríamos decir, por tanto, que somos un plegamiento del espacio tiempo cuyo diseño se encuentra en la geometría que está inscrita en la sucesión de mensajes del ADN.
Esto mismo parece describir las relaciones número-mágicas entre los distintos elementos de la cosmogonía, siendo el número un rastro de una interrelación geométrica más profunda. Así parece que, no solo la disposición en el espacio de los astros estén influyendo en el comportamiento  traslacional o magnético de la tierra, sino en la definición de su propia estructuración interna sutil. De esta manera la atribución numerológica de las corrientes energéticas de la tierra, evidenciarían  los pliegues del otro lado del velo de Maya.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Aventurero, me encantaría que si es posible, nos contaras algo más. Hablas de intrigantes y, según percibo vivos misterios; de rastros, del velo de Maya. Mi desconocimiento es profundo al respecto y me quedo pegada a tus palabras. También está el tema de las dos lunas. Gracias a todos los que entregaís...

Anthónymus dijo...

Saludo esta nueva publicación de un nuevo parrágrafo de los "49". Se habla aquí (allí), de la trsaslación explicatoria utilitaria de las matemáticas para la descripción de los fenómenos astro-físicos: universo, espacio, tierra, y sus campos energéticos. Me gustaría recordar que los principios interpetativos matemáticos son instrumentos hallados y desarrollados por el hombre para la explicación de los epifenómenos naturales. Una herramienta pues para el entendimiento de la naturaleza de las cosas, no una realidad en sí misma, así como el hombre trata de desentrañar los misterios de aquella con todo tipo de herramientas conceptuales y sus sintetizaciones práctico-teóricas (leyes, principios, teoremas, etc.)Prodigioso mecanismo pues inventado por el hombre justamente por la observación de la naturaleza, la que nos enseña a conocerla e interpretarla, pero que siempre se guarda la razón verdadera de sus secretos. Interesante.

Beucis dijo...

Si pensamos un poco sobre el momento actual, sobre lo que puede significar ese 2012, que los mayas han vaticinado como el fin de un mundo que ha vaciado de sentido el mensaje de los números que de alguna forma pitagóricos, sufíes, cabalistas, alquimistas llenaron de contenido y estudio, para comunicar su significado y mensaje al hombre. Números como el siete, del que se nos habla hoy en el blog; número de esperanza, que ilumina las tierras rusas; número que marca principio y fin de un ciclo en nuestra evolución, en la evolución de nuestro mundo, de nuestra tierra, de nuestro trabajo.

Si tomamos como referentes, mitos, héroes, dioses…, vemos como, en un momento dado, Ulises pasa siete años en la isla de Ea , el mundo de Eetes, Hades, dios del Ínferus, tierra del occidente, de los occisos, más allá del ultravioleta, del Más Allá.. junto a la maga sacerdotisa Circe, que le iniciará. Siete años de reflexión, de maduración en lo profundo, de donde, renovado, saldrá con la esperanza de la vuelta a Ítaca, a las raíces; vuelta a un paraíso del que fue expulsado y que encontrará cambiado, porque el también ha cambiado.

Joyce nos muestra en la densidad de un día en Dublín, donde tiempo y espacio son distintos, como un enana negra, la arribada a su Ítaca, la que se merece, donde encontrará a su Penélope, la que se merece.

Ariadna engaña, confunde a Teseo y le entrega el ovillo que le devolverá al principio de la aventura, sin pérdida, sin riesgo, sin crecer, por un camino señalado con trampa, como hizo Pulgarcito. Pero Teseo vence esa tentación y sale como se sale del laberinto, volando. El mito nos cuenta que a la salida, bailó ese baile de inmortalidad que le lleva a otro plano de potencia, el baile de la grulla, animal sagrado, símbolo de lo inmortal y que sólo los que vencen pueden bailar.

Ariadna es abandonada en Naxos, donde permanece siete años de expiación y siembra y de donde sale al encuentro de Dionisos, el dios, el amado, al que se unirá en bodas sagradas..

El siete nos prepara para el duro trabajo que significa iniciar el camino del ocho, nudo gordiano que no debe ser cortado, sino aceptado, resistiendo cantos de sirena que enseñan cómo eludir lo áspero y duro de ese camino de ascesis, camino que las tierras de Rusia y cada uno de nosotros deberá asumir, porque así lo requiere nuestro compromiso, nuestro destino.

Requiem por un sueño dijo...

Hace un tiempo vi un documental sobre papiroflexia muy interesante y que va en la linea de lo que comenta el aventurero, lo voy a colgar porque creo que puede arrojar luces a este tema.
Pinchad en el encabezado

Enrique dijo...

Llamamos punto a lo que tienen en común dos rectas que se cortan y llamamos línea a aquello que resulta de la intersección de dos planos, pero igual podríamos llamarlos 1 y 2. Análogamente, el 3 sería aquello que comparten dos entes de cuatro dimensiones y así sucesivamente. De esta forma el número serviría para indicar una relación, siempre en un espacio de una dimensión superior.

Todo está interconectado y la geometría es una herramienta que nos ayuda a representar estas relaciones. Por ejemplo, uniendo mediante líneas las posiciones de los planetas en un momento dado, se pueden obtener múltiples polígonos y poliedros; se pueden generar dibujos que, de alguna manera, plasman estas relaciones. Y también es posible que un observador atento o informado pueda intuir estos vínculos y encontrar en ellos alguna regularidad, sea capaz de encontrar algún significado.

De la misma manera que hay científicos que saben deducir la estructura de una proteína a partir de su espectro, también se puede concebir que hay, o hubo, cosmógonos capaces de leer los rastros de otras realidades que contienen esta realidad que percibimos.

Manolo dijo...

Lo sorprendente no es que los movimientos de los astros influyan en las corrientes energéticas que cruzan la Tierra. Lo más llamativo para mí es que esa influencia se traduzca, como al parecer sucede, en líneas energéticas de una geometría bastante precisa. Lo lógico sería que la influencia de los astros se plasmara en un amasijo caótico e informe de corrientes energéticas. El hecho de que se hable de corrientes que se atienen a formas geométricas parece “contra natura”. O, al menos, sugiere que la naturaleza, incluyendo al Cosmos, responde a un diseño. O a una Ley matemática.

Me recuerda a esos cristales que se sacan del subsuelo con una geometría casi perfecta. O a las líneas que definen los estratos geológicos del terreno. O a la precisión de los ritmos noche-día y de las estaciones. En definitiva, sin saber de corrientes telúricas y sólo con las evidencias que tenemos a simple vista, se comprueba que muchos fenómenos naturales responden a ciertas formas geométricas. ¿Son el reflejo, la influencia, de un orden cósmico que, por alguna razón, se ajusta a una Ley? ¿Por qué el orden cósmico habría de “preferir” las formas geométricas en lugar de las caóticas?

Mandrágora dijo...

He observado ocasiones donde la numerología está presente como expresión simbólica de una realidad no siempre constatable, como reconocimiento de un vínculo existente con otras magnitudes que detalla y da respuesta explicable a aquel que es capaz de percibir e interpretar, dejando aparte el uso utilitario y pragmático que de por sí tiene.

Estamos acostumbrados a vivir cuantificando el número dentro de un orden catalogado y preestablecido. Desde ahí entiendo que es un entorpecimiento para adentrarse en el carácter simbólico que puede aportar y, sobre todo, dejar paso a la captación de uno de tantos lenguajes que operan en el transcurrir del día a día, dando claves y pistas como un idioma propio. Seguramente, desde la intención humilde del acercamiento para el que lo siente como una dificultad y una ignorancia, y desde la vocación de querer escuchar los reclamos que continuamente se nos ofrecen, posiblemente se pueda ir creando ese tejido de sensibilización y ductilidad que nos permita ir recorriendo el camino con la cada vez mayor certeza de no estar solos.

Ulises dijo...

A lo largo de mi vida profesional como ingeniero solo he utilizado los números para, siguiendo la terminología del autor, reflejar magnitudes económicas o cuantificaciones físicas. La utilización de los números para otros fines, como hace la numerología, me resultaba tan extraña como podía ser la astrología. Ambas las metía en el mismo saco y en ambas veía un cierto tufillo de charlatanería. Los horóscopos que se publican en los medios de difusión, no ayudan ciertamente a mejorar su imagen.

Pero, ¿tienen la numerología y la astrología alguna base científica? Esta pregunta me la he hecho repetidamente, sin encontrar respuesta. Hasta que, en el caso concreto de la astrología, encontré una explicación parcial que me convenció. Y digo parcial, porque explica el hecho de que la posición de los planetas en el momento del nacimiento tenga una cierta influencia en el nuevo ser, pero no aclara los detalles de esta influencia.

Aunque la explicación sea un poco larga, quizás merezca la pena exponerla, aunque sea de forma esquemática. Vamos a intentarlo. Cuando decimos que la Luna gira alrededor de la Tierra, estamos diciendo una verdad a medias. La realidad es que ambos cuerpos giran alrededor del centro de gravedad del sistema Tierra-Luna. Además de este movimiento de la Tierra, que normalmente pasa desapercibido, la Luna ejerce otras muchas influencias, siendo las mareas la más conocida.

Pues bien, cada planeta del Sistema Solar ejerce sobre el Sol acciones parecidas a las que ejerce la Luna sobre la Tierra. Ello significa que el movimiento del Sol y su configuración están influidos por la posición de los planetas en cada momento.

La información sobre la configuración del Sol en cada momento nos llega a la Tierra a través del viento solar y los campos magnéticos a él asociados. Campos que interaccionan con el campo magnético terrestre y transitoriamente lo modifican. Y a su vez, este campo terrestre modificado interacciona con el campo magnético del ADN de las células del recién nacido, marcando en él una cierta impronta, que se combina con la correspondiente a su primera respiración.

Es decir, la influencia de los planetas sobre el nuevo ser humano se ejerce a través del Sol, no directamente.

Una explicación análoga sobre la numerología todavía no la he encontrado. Esto no quiere decir que no exista. Pero es que, aunque no existiera, tampoco significaría que la numerología sea una charlatanería. De hecho, estamos rodeados de muchos misterios, que la ciencia no sabe explicar, y no por ello dejan de existir.

Luz dijo...

El número, lo fijo; la medida o magnitud lo móvil.
El punto vibra por sí solo. El Primer Principio, genera la espiral, por eso de la O parten todas las formas, binario en sí mismo.
Lo móvil necesita de lo binario: las curvas y las rectas: “Búscate en mi y me encontrarás en ti” (Santa Teresa).
De las Tres Madres: paz, justicia, verdad, nace el triángulo con el vértice en el aire.
En cada vértice, las energías de los binarios confluyen y se expanden. La estructura resonante.
Pero fue el número Phi, el número en movimiento, el fundamento de la Madre Natura que paso a las estructuras arquitectónicas y a las simbologías mágicas que impulsaban un resonar hacia las vibraciones del Cosmos.
Y así se basó la geometría en los círculos, cuadrados y triángulos, movidos por Phi, que constituyen la base de la construcción de letras y números. Esos sonidos y vibraciones que entrelazan cielo con tierra y tierra con cielo... Las ideas enlazadas con las formas, formando armónicos.
Y sabiendo que la energía se mueve con los pulsos del corazón: pon-0-pon-0-pon-0… porom pompero.

Nuba dijo...

Que bella esa luna que arranca una luz sonora equiparable al sol. LLeva tres noches despertándome cuando se asoma a mi ventana mientras sueño. Me dice niña, para ya de contar.
Es eso. La forma de mirar las cosas. Como la mayoría, mi apreciación numeral había sido siempre cuantitativa.
Hace un tiempito que invento que los números son en realidad un movimiento. No tengo, ni puedo ni me importa, ninguna fórmula a la que ajustar esa percepción mía. La tengo y ya.
¿Porqué?, porque no es lo mismo mirar un número del derecho que del revés. Porque si a veces podemos verlos de colores, si los vemos en más de una dimensión, entonces los números serían una porción de espacio encerrada en un tiempo (o tempo) es decir medirían velocidad. (todo un invento, pero que me parece bello).
Eso me lo ha enseñado un poquito mi tardía intrusión en la musique porque , qué me decís del un, dos, tres, cua?.
Ese pequeño trocito de cuatro, no es la mitad del cuatro, pero recorre la distancia justa para que no nos cansemos de soñar.

http://www.youtube.com/watch?v=FlpbHLpL1QI
(si escuchais al piano, hay un instante en que lo dice claramente, dice: um-no-sé, tarara tararará... después se aluna, como yo y parlotea, se transporta, como un reporter de fluorescencia verde...y el quencher le hace volver, durante su sueño, hay un cuatro único, mágico, porque no es la mitad del dos es el cua)

No tengo palabras para expresar lo que esa luna a veces hace conmigo.Solo le pido que si se van las nubes, vuelen al otro lado del estrecho, solo un poquito, también tardías. Ellos no son un número, y necesitan el agua. Ayudarme a soplar.

Hablame LUNA dijo...

Y lo irregular? y lo anumerico? y lo irracional e incuadrable en el mundo de la aritmetica? No es precioso ???? ahh, a veces si lo es, a veces es maravilloso romper el orden...

José dijo...

Suena el número y suena el principio, el 1,2,3. Enuncia la proporción, el ritmo, la armonia, el espacio que se ocupa. Los maitines, la liturgia de las horas. El principio y el fin.

Las atribuciones del instante, el cambio de la hora en el tic tac de los segundos. El tiempo ya creado y el que se crea en cada latido, en el eco del silencio.

Los pasos que se dan hacia la tierra prometida, la huella que nos lleva. La luz que nos señala la parada

Anthónymus dijo...

Me gusta la interpretación de Aventurero del mensaje codificado de 49... Uno intuye el camino del entendimiento de la enorme complejidad de la naturaleza, ser humano, animal humanizado y humanizándose, y a veces el invento de ese entendimniento. Esta complejidad individual que sin embargo tiene motivaciones y necesidades de solidaridad y conjunción para el intercrecimiento (¿Es una prueba movimientos como el 15-M, ahora que estamos en su anaulidad celebrativa?)Hoy he visualizado/escuchado un programa en TV dedicado a la cultura judía y sus expansiones a través, por ejemplo, de narraciones plásticas que según los protagonistas del programa se enlazan con los mitos del Antiguo Testamento. Por ejemplo la obra lírica del artista plástico MARC CHAGALL en exhibición actual en dos salas de Madrid, con su muy próximo repertorio iconográfico a la rtradición ruso-judía. O en la creación y contenido básico de un personaje del Comic como SUPER_MAN,imaginado y desarrollado por dos artistas de origen judío, y que no vendría a ser, ni más ni menos, que una versión del redentor buscado. Los caminos de interpretación de la formación, acción y destino del ser humano son infinitos. Saludos

José dijo...

Con relación al comentario de Ulises y, quizás de una manera desordenada, quisiera intervenir con algunas cosas escritas que he encontrado por ahí.

Con relación a la Astronomía: En los textos de Alquimia se encuentran términos astrológicos, como los simbolos de los siete planetas para designar los metales que se conocían en la antiguedad asociados a estos. La estrella (astrum) también representaba la virtud o la fuerza que alcanzaba un cuerpo en la preparación. El termino estrella también aparece relacionado con la "quintaesencia". Hermes Trismegisto se explica el misterio de la alquimia a través de la unión del sol y la luna. Estos conocimientos eran útiles cuando se trataba de determinar el momento oportuno para realizar operaciones alquímicas y se conocía como astrología "catartica" u "horaria". Habría una relación más profunda entre la alquimia y la astrología, basada en la acción recíproca entre esfera astral y terrena, entre el hombre y el universo.

Con relación a la Numerología: La cábala esta basada en la suposición que existe un mensaje oculto en el texto de las Sagradas Escrituras que puede ser revelado haciendo corresponder las letras y los números. Las letras hebreas tienen un valor numérico. Quizás, todas las letras del mundo. Mediante las palabras y los números se establece una relación entre el mundo espiritual y material.

Bueno, en fin, nos iríamos también a Paracelso y la transmutación. Como precursor de la homeopatía, que ponía como pilares básicos de la medicina: la Astronomía, las Ciencias Naturales,la Química y el Amor.

Anónimo dijo...

No conozco Rusia, pero intuyo sus Tierras como un impulso de crecimiento, que es lo que significa para mí el número siete.

Crisóstomo dijo...

Parece que todo en la Naturaleza, sin necesidad de ser “ser” racional y pensante y discurriente cavilador de porqués y paraqués, guarda, en alguna parte del Ser que cada cosa es, una algo así como tendencia, o inercia, o a lo mejor voluntad —no desvirtuada o adulterada por la intención con que los humanos sí desvirtuamos la nuestra — de ser armónico, de responder a estructuras “pensadas” por algo externo a ellas mismas que las creo, a ellas, las cosas, imaginamos los mortales que sin consciencia ninguna de su propia identidad y no “sentidoras” de obligación alguna de manifestarse bellas, o no más bellas de lo que a simple vista sean, que siempre lo será más un diamante que un trozo de… (no se me ocurre en este instante nada realmente feo).
Pero la buscan, las cosas inanimadas, buscan la armonía, la simetría, un cierto orden que nadie les exige para que cumplan su cometido de la forma que se espera y para lo que fueron creadas nada más.
¿Por qué lo harán?
Las personas, con todo nuestro entendimiento mucho o poco nos ponemos a hacer algo, con todo esmero, y sale bien o sale mal, pero ellas, las cosas, dan sin saber cómo con lo que sin ni saberlo buscan.
El caso es que leyendo el texto y los comentarios me he acordado, quizá por eso de que todo se interrelaciona, de un artículo que leí hace unos meses en Delta de Maya, un artículo de Manuel Bautista Aranda titulado Sobre el agua y sus misterios; ahí pueden verse fotografías de gotas de agua tomadas en distintos momentos del día y estando las gotas sometidas a diferentes circunstancias y condicionantes. Adquieren unas formas muy bonitas y muy curiosas.
Os dejo aquí el enlace:
http://deltademaya.com/index.php?id=424
También lo enlazo arriba, desde mi nombre.

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