Presentación

Un grupo de amigos hemos decidido poner en la red el libro, “49 RESPUESTAS A LA AVENTURA DEL PENSAMIENTO”, porque creemos que es especial. Su autor, Eduardo Pérez de Carrera, nos sugiere a lo largo de sus páginas nuevas formas de percibir nuestra vida, de entender la Historia, de interpretar la realidad que nos rodea. Nuestro propósito es convertir este sitio en un espacio abierto de reflexión donde tengan cabida todos los comentarios que se nos hagan llegar sobre lo que a cada cuál le sugieran o le hagan sentir los párrafos del libro. Nosotros nos limitamos a publicar cada quince días un nuevo párrafo y a invitaros a que participéis.

15 mar. 2010

Texto 1.14

1.14. "Si a todos estos baremos subjetivos que se podrían ir descifrando se añade la influencia arquetípica grupal, se puede rozar la sensación de que el ser humano vive en una cárcel y cada uno es carcelero y preso, creyendo que la llave de su celda la guardan siempre manos ajenas."

77 comentarios:

Afrodita dijo...

La influencia arquetípica grupal.
Tan poderosa y tan armada hasta los dientes de todas las características del arquetipo; unas haciéndolo deseable e invitando a integrarse, pertenecer a él, y bajo su amparo no sentirse ajeno ni extraño; otras mostrándolo no deseable, instigando a renegar de él para lejos de su influjo soñarse diferente, o libre, o las dos cosas, o ninguna o no al menos del todo si la libertad ha de permanecer constantemente atenta a preservar la diferencia.
De cualquier modo y háganse las combinaciones que se hagan se está dentro o se está fuera.
Dentro, renunciando a una quién sabe si no poco precaria y hasta engañosa libertad a cambio de una quizás no menos frágil seguridad; o fuera para ― al remate y después de haber renunciado a la seguridad, después de haberla exonerado de la obligación de protegerte mientras estuviste a su servicio ― comprobar con inquietud cómo se niega ella a asistirte, cómo no te obsequia ni unas migajas de su ser y cómo ni con una inclinación de su cabeza altiva te da una pista, ni remota, de que en efecto ese “fuera” no sigue siendo el propio arquetipo disfrazado con los pertrechos de la libertad.
Una vez asistí a una discusión entre dos señoras ― no discusión enconada, ellas eran amigas y su porfiar se desenvolvía entre bromas y risas ― aseverando, la una y con mucha convicción, no ser cristiana; la otra le replicaba que no podía saber estar siendo ninguna otra cosa porque “es cristianismo lo que has mamao”, le decía, y en el cristianismo había crecido y en el cristianismo se había forjado su pensamiento y todos los argumentos que utilizase se estarían nutriendo de su cristianismo y reforzándolo.
Es lo mismo que pasa con el arquetipo; todos los procedimientos que se utilicen para escapar de él se habrán aprendido dentro del arquetipo. Lo fortaleceremos con cada nueva embestida que le propinemos y, quien venga después ― hijos, nietos, la generación siguiente, alguien que nos ame porque nos admire o nos admire porque nos ame (que la admiración y el amor también tienen sus formas, y su miga) y desee imitarnos ―, lo habrá de soportar aún más opresivo y, a su vez, volverá a reforzarlo con su lucha.
Se puede idear una tercera posibilidad consistente en mantenerse en el límite. Ni dentro ni fuera, justo en la línea divisoria y desde ahí, con apenas un pequeño movimiento, un leve giro, colocarse en un terreno o en el otro en función de qué exige el guión. Pero esta tercera vía no parece que ― además de resultar poco atractiva por oportunista y deshonesta ― vaya a conducir a otra parte que al inmovilismo; es más, es directamente inmovilismo.
(Sigue…)

Afrodita dijo...

(… que no cabía)
Así que habrá que moverse. Tomar decisiones, pequeñas o grandes que a veces se interferirán con decisiones de otros sea para repudiarse, aliarse o ― con suerte y si se ve que la cosa no va a funcionar ― esquivarse sin mayor sobresalto y en términos corteses.
No me está resultando ni pizca de fácil escribir este comentario. Llevo desde el viernes a medio día ― y por la niñería cabezona de “anda, atrévete a ser la primera” ― emborronando papeles, y a la hora de pasarlo a limpio y aderezarlo con algún toquecito que se me figura que lo favorece me encuentro con que el resto, lo demás que tengo medio enjaretado, ya no encaja.
Y es que quería ser la primera, por una vez. No por nada sino por vencer esa especie de reparo que da el pensar “a mí me parece que no voy a saber”. Y me he arremangado por eso a comentar directamente sobre el texto sin haber esperado a encontrar un punto de apoyo, una referencia en los comentarios que hacéis los más resueltos o menos apocados; y así está saliendo.
Es más casi una disertación a mi propio aire, farragosa y repetitiva contándome a mí misma y explicándomelo de diferentes maneras en el intento de que me quede claro qué y cómo es exactamente lo que entiendo, lo que me sugiere este punto 1.14 en el que estamos. Pero cuando algo se hace sólo para uno mismo se le da puerta de forma bastante expeditiva y “hala, bueno, ya vale”; es un poco como preparar una comida cuando no va a haber más comensales y, sabiendo que nadie va a saborearla ni a elogiarla, ni advertirte de si está bien o le sobra o le falta o lo mejor va a ser que la tires, no se pone mucho esmero en el trabajo.
Por eso me estoy esforzando, porque voy a mostrarlo.
¿O lo voy a mostrar para que mi esfuerzo no haya sido en vano?
Es complicado el contarse las propias verdades sin que quede la sensación al mismo tiempo de que se ha dejado algo oculto, en la recámara.
Esto, la última frase, me lleva ― o lo llevo yo a ello o nos llevamos entrambos (y para llegar a un “final” que resulte un poco arregladito) ― a la conclusión de que es dentro, en esa recámara que no siempre se explora a fondo, donde están el carcelero y el preso, y la llave de la celda, y el juez y el reo.
Pero a lo mejor muy por los pelos.

Anónimo dijo...

Afrodita necesita expandirse desde ambos lados del arquetipo grupal, que por otra parte creo enseñorea estas páginas frunciendo el ceño cuando aparecen los tiradores desde el otro lado. Soy partidario de esconder la llave de nuestra/mi celda y abrir la cancela de vez en cuando para volver a encerrarme con/en los otros. Ah,cuando estaremos en la frontera exacta mitad y mitad, vuelta y vuelta, y ambas nos sean irremediable y alegremente útiles.

Enrique dijo...

Hay un concepto impreciso, que unos llaman azar y otros suerte, que se maneja con la esperanza de que algo o alguien nos ayude a salir de la cárcel a la que aparentemente nos condenan la herencia y el ambiente.
Y hay otra idea, aparentemente opuesta a la anterior, que es la idea mal entendida del destino. Estar o no estar en una cárcel no depende de nosotros, puesto que todo está decidido de antemano.
Existe también un concepto desgastado, el libre albedrío, que sostiene que nuestro acontecer depende de nuestras decisiones, de que optemos por uno u otro camino. Y esta supuesta capacidad de elección se sustenta en nuestra razón; que es, precisamente, nuestra cárcel y nuestro carcelero.

Ulises dijo...

Uno de los aspectos más significativos de la influencia arquetípica grupal es el de las religiones.

¿No es extraño que los que nacen en un ambiente cristiano acaben en su mayoría siendo cristianos? ¿Y que si nacen en un ambiente musulmán acaben siendo musulmanes? ¿Y que si nacen en un ambiente judío acaben practicando la religión judía? ¿Y que quienes nacen en un ambiente religioso de cualquiera tipo acaben practicando esa misma religión?

Y lo grave del caso es que el practicar una religión u otra tiene gran influencia en la vida de la sociedad correspondiente, en su organización, en sus costumbres, en su cultura, en el comportamiento de sus seguidores y en multitud de otras manifestaciones. Y estas diferencias, como todos sabemos, han sido causa de multitud de conflictos a lo largo de la historia.

Y la reflexión final sería: ¿Cómo es posible que las creencias religiosas nos hayan podido llevar a esta situación, cuando los mensajes de sus fundadores era en esencia muy parecidos?

El Aventurero dijo...

¡Bienvenido, Ulises! Se te echaba de menos.

Afrodita dijo...

Es verdad, Ulises. Lo que dices; y también que se te echaba de menos. Y ahora, hace un instante, deslizando el texto hacia arriba buscando el comentario siguiente, aparece Ulises dijo...
Me ha dado muchísima alegria.
Y es que el blog se está convirtiendo en un mundo. Me recuerda una de esas novelas de Tolstoi con tantos personajes y tantos matices y tantas historias que se ensamblan.

Ex-colástico dijo...

Enrique hace,poco más arriba, una aseveración que no coincide con la última revelación de la ciencia a través de una investigación que ha llevado cuarenta de los últimos años. La histórica estimación empírica de que el hombre nacía con su destino cerrado se ha demostrado que es cierta, pero también esa investigación con seguimiento de personas durante ese período (1970/2010),ha venido a probar que la experiencia personal puede contradecir y hasta transformar esa asignación biológica de destino. Cosa que también era empíricamente supuesta y refrendada por los resultados de una serie de prácticas sobre el comportamiento.

Sinuella dijo...

Hablando de religiones, no os parece curioso que por ejemplo Jesús quería lanzar un mensaje de como transcender a los judios y en cambio la religión que organizaron los que querian el poder era la cristiana, y como Jesús no fué cristiano pues no es para ellos ni para esa religión el mensaje, lo mismo pasó con Buda que era hindú pero no son los hinduistas sus seguidores, sino los budistas, con lo cual el mensaje existe pero lo reciben las personas equivocadas....
Quizás por eso parece todo tan desvirtuado, y cuando rascas un poco te das cuenta que lo único que brilla es la manita de barniz que está recien dada, todo lo demás está descascarillado....y además se está cayendo a cachos.

Inés dijo...

Independientemente de quien creamos que ha construido esa cárcel y de quien pensemos que tiene las llaves, ¿cómo es posible que sólo alcancemos a sentir vagamente (es lo que yo entiendo por “rozar la sensación”) si es que lo sentimos, que vivimos en una cárcel?. ¿Estamos tan acostumbrados a la falta de libertad –especialmente la interior- que ni siquiera advertimos que no gozamos de prácticamente ninguna?. ¿Qué juego suicida-homicida es este que nos traemos negándonos y negando a otros ya no que es deseable u obligado, sino posible hacer algo más que vivir sobreviviendo?. Porque a pesar de nuestra poca consciencia, sabemos que también somos carceleros, propios y de vidas ajenas, y justificamos este pecado gigantesco amparándonos en toda clase de pretextos que hemos elevado al rango de ley, y ¡ay¡ de quien la cuestione o no la respete, porque detrás hay todo un modelo social que la respalda. Un modelo cuya continuidad, contra lo que muchos prefieren pensar, depende muchísimo más de los esfuerzos del preso que del carcelero.

Pero, ¿es que acaso ese arquetipo grupal no lo hemos construido entre todos y cada uno de nosotros?, ¿es que no echa cada uno su particular leña a la hoguera del redil para mantenerla creíblemente viva?. ¿No será cada uno de nosotros entonces el que tenga que arriesgarse y poner a arder madera noble?. Hemos convertido por pura conveniencia nuestro tiempo en esta dimensión en un arrastrar falsamente manso y resignado de cruces fatales, y todos los días se encarnan almas nuevas a las que ya antes de nacer, si es que se lo permitimos, les hemos arrebatado el derecho al descubrimiento, a la aventura y a la heroicidad valiéndonos de razones que tan mal soportan ni el más mínimo análisis serio: la teoría del bien común, por ejemplo. Es increíble nuestra habilidad para hacer trampa y nuestro empeño en jugar a la ignorancia, a sabiendas absolutas de que al destino no se le puede engañar. No por casualidad existen palabras, con las correspondientes traducciones a cada idioma, como rodeo, vericueto, vuelta, mora, demora....o laberinto.

aquiles dijo...

Me sumo a la bienvenida a Ulises. Es una alegría volver a leerte.

Enhorabuena a Afrodita por la valentía de ser la primera.

Al tajo. Los comentarios que he leído hasta ahora del párrafo se inclinan por referirse a la “influencia arquetípica grupal”. Afrodita alude a la opción de estar dentro, fuera o en el linde. Creo que hay una tercera vía: la del continuo interrogante de las aparentes certezas del modelo, sin una actitud de rebeldía o rechazo, sino desde la curiosidad científica (quizá poética).

En cualquier caso lo que más me ha llamado la atención es que el ser humano se crea preso (“creyendo que la llave de su celda la guardan siempre manos ajenas”), cuando la realidad es que es carcelero. Si la llave de la cárcel no la guardan manos ajenas, la deben guardar manos propias. No me cabe duda de que salir de nuestras cárceles está en nuestras manos. Lo demás son excusas. Dice Afrodita que todos los procedimientos para escapar del arquetipo se han aprendido dentro de él. No creo que sea del todo así. El modelo está siendo continuamente bombardeado por mensajes que no proceden del propio modelo. Toda persona con vocación artística convoca a las musas, todo bailaor invoca al duende. El arquetipo se levanta desde el edificio de la “realidad” que percibimos con los sentidos, cuando la evidencia científica indica que sólo percibimos una ínfima parte de toda la realidad. También desde esa parte ¿desconocida? del espectro nos llegan señales que rompen los muros de esas cárceles de papel que mentalmente hemos edificado como indestructibles. Quizá sea el momento de darse cuenta de que los muros son de papel y de que la llave siempre estuvo en nuestras manos.

Enrique dijo...

Ex-colástico:
Yo no he "aseverado" nada sobre la verdad o lafalsedad del destino. Me he limitado a decir que es un concepto que se maneja para eludir la propia responsabilidad de nuestras acciones. Lo mismo he dicho de la suerte o azar.
Por otro lado, ¿Cómo puede atreverse la ciencia a afirmar que nacemos con el destino cerrado o abierto? Y después, si no te he entendido mal, también afirma que puede pasar lo contrario; es decir, que es cerrado pero no tanto. ¿A qué te refieres al hablar de destino? ¿Al genoma con el que nacemos?
Si es así, ¿se manifestaría igual en cualquier ambiente? ¿o es que afirma la ciencia también que ya nacemos con el ambiente cerrado?
En fin, me parece poco serio, meter a la ciencia en esas afirmaciones tan vagas.

Ex-colástico dijo...

Pues sí, lo acaba de manifestar la Ciencia, y no especificó, ni parece acotador, el tema del medio, en todo caso el medio también es un determinante. Simplemente, existe un destino organicamente predeterminado que incluye parámetros genéricos. El hombre tiene la capacidad de trastocarlo a través de su propia experiencia y voluntad. La ciencia no ha dicho que puede ser A o B indistintamente, sino que es un A que puede convertirse en B. Y repito, se basa en una investigación con personas a través de casi 40 años. Y agrego,nuestra propia experiencia empírica es capaz de entender tal afirmación. En todo caso, a falta de mayores detalles, podemos entender que nuestra predestinación tiene más de ángulo abierto que cerrado, pero puede comenzar en los 5º.

Anónima dijo...

Hace muchos años, concedían el Premio Internacional de Poesía de la Fundación Loewe, a un poeta que trabajaba en un vertedero de residuos tóxicos.
Cuando le entrevistaban, parecía no importarle demasiado el trabajo que hacía, lo consideraba una mera cuestión de supervivencia que le dejaba mucho tiempo libre.
Estaba claro, que para él cualquier trabajo podía ser bueno, ya que alguien tenía que hacerlo. Y mientras trabajaba, escribía versos como estos:

"............altas nubes de junio
¿Qué sonora alegría le regala
de cristal afinado
vuestra espuma inocente a la mañana nuestra,
y de dónde nos llega esa emoción,
tan misteriosa y nítida,
que produce observaros en el día del hombre?"
"somos sólo el cobijo transitorio
del arraigado sueño que en la pasión pervive,
y en la noble tarea de alimentar un sueño
nuestra vigilia apuesta
su cumplimiento activa."

Vivir creativamente, pensar creativamente,
parece ser una salida de la celda.
Quizá la cárcel a la que todos hemos contribuido no desaparezca del todo, pero nos pasearíamos con más libertad por ella. Y, con el tiempo, si muchos lo hicieramos, los muros acabarían resquebrajándose.

Atila dijo...

He oído en varias ocasiones por la radio:
¡"Ya va siendo hora de que nos ocupemos de nuestros mayores, ellos que tanto han hecho por nosotros"!. Entonces describen una residencia maravillosa a 50 Km. de Madrid, rodeada de pinos y vistas preciosas, aislada de ruidos, donde se puede disfrutar de paz y aire puro.
Esta era una residencia modesta. Había un gran salón con una enorme television y muchos viejos sentados mirándola sin verla, algunos babeaban, otros dormitaban y todos con la mirada perdida. Me choco un hombre no muy mayor con ojos inteligentes pero los mas tristes que he visto en mi vida. De pronto irrumpió un matrimonio de unos 40 años.La nuera-carcelera llevaba una tarta. El marido sonreía cobardemente.
-¡Pero que bien esta Ud. abuelo, ha sido una suerte encontrar este sitio donde hay gente experta le atienden. El marido no miraba a su padre de frente.
El abuelo musito algo del colesterol y que la tarta era de nata y chocolate y que echaba mucho de menos a su perrito, los paseos y charlas con la gente del pueblo.
-Todos preguntan por Ud. y le mandan recuerdos, padre.- La carcelera le dio una patada.
-Por un día no le pasará nada a su colesterol, su casita se vendió ya que este sitio es caro, y el perrito esta en buenas manos.Los ojos tristes se humedecieron.
-El próximo domingo no vendremos, es el cumpleaños de Luisita. Cuando se marcharon, el hijo no se volvió y ella salio tan remangona como cuando entro.
¿Donde están los sabios ancianos ideólogos de tribus y consejeros de los antiguos países? ¿En que sociedad vivimos donde se encarcela a los ancianos y no deja nacer niños no deseados?. Mientras los ecologistas montan escándalos ante cualquier planta o animal con riesgo de extinción?.

Toda la noche los ojos tristes estuvieron presentes.

Afrodita dijo...

Esto empieza a dejar de estar interesante para ponerse decididamente apasionante.
Tantas cosas, y temas, y opiniones como van surgiendo; y tantas preguntas como cada nueva aportación genera, y tantos pequeños y grandes “es ques” “aunques” y “peros” y “sin embargos”.
A ver si soy capaz de llevar un orden.
Anónimo escribe de las bondades de estar en la frontera del arquetipo (pasado a mis palabras resumiéndolo); y estoy de acuerdo siempre que ese estar en la frontera sea espontaneo, o natural, o desinteresado o incorporado al “yo” – no sé muy bien cómo explicarlo – pero no estudiado ni aquilatando el propio interés o conveniencia.
La atención de Enrique se posa sobre el nudo gordiano formado por el azar el destino y el libre albedrío, tan jamás resuelto ni mejor abordado por científicos o por filósofos o por teólogos que por personas corrientes, de la calle, sin ninguna formación académica. Pero, como parece que los humanos llevamos impreso en alguna parte de nuestro ser el querer desentrañarlo, este es un buen lugar para intentarlo y enfrentar una vez más el interrogante de si son nuestros azares imbricados con los libres albedríos de otros los que determinan nuestro destino (y los suyos) o, como caben muchos tipos de combinaciones y por coger una ― al azar, por cierto ―, es el destino ya fijado de cada cual el que viene a realizarse valiéndose de encuentros (buscados o fortuitos) con azares y circunstancias y libres albedríos ajenos.
Todos vemos cómo es bastante común que cuando las cosas ruedan a nuestro favor denominemos “suerte” al azar; y esa suerte es “nuestra” y nos arrogamos su propiedad; cuando los vientos soplan en contra la culpa suele tenerla nuestro “destino adverso” que unas veces catalogamos como, eso, “destino” (contra el que no hemos podido hacer nada), y otras como interferencia ocasionada por el libre albedrío de alguien de fuera, ajeno, para el que no solemos utilizar el mismo baremo que para nosotros… Vamos, que algo así como el estudiante cuando dice “he aprobado” o “me han suspendido”.
Y en función (nunca sé si es más correcto “en función” o “en virtud”) de tal criterio, a mí me parece que no hay un solo ser humano que no maneje en su vida cotidiana, en una especie de tótum revolútum, los tres conceptos aunque, esta vez sí, a libre voluntad y en uso de su derecho al libre albedrío.
¿O sí hay algún ser humano que crea a pie juntillas y con absoluta exclusión de lo demás que todo es destino, o todo libre albedrío, o todo azar?
Mientras escribo aparece publicado el comentario número 14, de Anónima; un claro exponente, la historia que en él narra, de cómo el verdadero para qué de la vida no debiese estar tan esclavizado, al servicio las más de las veces al único fin ramplón de la supervivencia por más que quienes desempeñan labores o puestos de más lustre se quieran creer que su situación es de mayor privilegio que la de los que gozan socialmente de menor prestigio.
Y ahora regreso al orden cronológico, del que volveré seguro a desviarme.
A continuación de Enrique está Ulises regresado, preguntándose a por qué siendo el mensaje de todas las religiones tan parecido los enfrentamientos entre los que practican unas u otras son tan grandes.
Todas parecer exhortar a que seamos “buenos”, pero en alguna parte la “bondad” se disocia y tira por caminos tan dispares como que lo bueno es dejar en libertad al otro o que, por el contrario, lo bueno es traer a ese otro a “mí” camino, que es el verdadero.
Lo que plantea Ex-colástico, una vez clarificado tras afinar la idea inicial después de la observación de Enrique, ofrece visos convincentes de que por qué no, por qué el destino ha de ser una cuestión ultimada, una especie de cofre cerrado y sellado cuyo contenido hágase lo que se haga no va a modificarse.
Acabo de hacer un recuento de cuántos caracteres llevo y veo que estoy a punto de que el sistema me venga con la copla de que sobran. Así que me guardo en la memoria que voy por Sinuella, y seguiré en otro momento. Además me da un poco de apuro extenderme tanto como suelo, y tan seguido.

Gaspar dijo...

Desde la niñez, a través del sistema educativo, y normalmente también, a través de los referentes personales familiares, se inculcan una serie de valores que conforman la conducta de la persona dentro del modelo establecido. Estos arquetipos obedecen a intereses tribales, de conveniencia para las estructuras de poder que manejan los hilos de este falso teatro de marionetas; por eso esta sociedad en la que vivimos, es una sociedad convecional. Estas normas que encarrilan como rebaños el comportamiento del conjunto de las personas, obedecen a intereses del grupo que encarcelan las posibilidades de crecimiento personal de todas y cada una de las personas que forman parte del grupo.

Peo afortunadamente, el niño crece ó al menos tiene la posibilidad de crecer, y desde luego tiene la responsabilidad de percibir que está encarcelado. Esta responsabilidad ante la vida, debiera llevar a la senda de intentar descubrirse, y tomar consciencia de lo alejado que están los valores asociados al modelo con lo que intuya de su esencia personal. Transcender el modelo, relativizarlo, cuestionarlo y no conformarse ó formarse al margen de pautas que le son ajenas; conduciría a desertar del ejército del que forma parte, para no ser rehén de las órdenes que imponen normas que maniatan el crecimiento personal y estrangulan las relaciones entre los individuos, eludiendo de esta manera, el sentirse preso y carcelero.

Los arquetipos son normas establecidas por el grupo, externas y ajenas a la singularidad de cada persona. Por contra, interpreto que los arcanos forman parte de la esencia de cada hombre, estando grabados en cada célula pendiente de desvelarlos; y aunque no se logre nuevos descubrimientos, si creo que se dispone de una pontencialidad para ampliar la consciencia, que posibilite tener un enfoque del acontecimiento de vivir, más próximo a nuestra percepción interior que a normas no sentidas que nos vienen de afuera. Por este motivo, considero que se tiene la posibilidad de vivir atendiendo a valores que reconozcamos íntimamente, y esta posibilidad hace que la llave que abra nuestra cárcel, esté guardada en nuestro bolsillo. Siendo responsables de todo lo que se haga u omita, y de alguna manera, responsables de lo que ocurra en la Tierra.

Pávidus dijo...

Estaba la pastora...lará, lará, larito,
estaba Afrodita...friendo retextitos,
friendo retextitos.

No me cabe no me cabe.....lará, lará, larito,
no me cabe no me cabe....
...maañana otro poquito,
mañana otro poquito.

Afrodita dijo...

Pávidus:
Me he sentido agredida. Tal vez no debiese reconocerlo pero me han dado incluso ganas de llorar preguntándome por qué alguien me quiere herir. He intentado decirme “no importa” y dedicar mi pensamiento a asuntos que me interesan; pero la verdad es que no logro centrarme. Es por eso que tras fumarme unos cuantos cigarrillos discurriendo si merecía o no la pena el contestarte me decido por hacerlo ― aunque pudiera no ser lo más acertado ― para decirte tan sólo que bueno, y que vale, y que el no gustar o no caer bien forma parte de la vida y hay que encajarlo, y que no pasa nada porque admita que no soy una persona fuerte y que determinadas actitudes me hieren.
Te sugiero, al margen de mi apreciación personal que me hace sentir a qué negarlo un poco alicaída, que hagas tus críticas, aún todo lo ácidas que tengas a bien, mediante comentarios con argumentos, y bien hilvanados. Lo digo por ti; que estarías menos fuera de lugar en este blog si expusieras tus opiniones en prosa, bien redactadas y con coherencia.
Me podrás hacer daño siempre que quieras, pero, por favor, en términos más acordes con el medio.
Anda, inténtalo. No va a llevarte, ya lo verás, más de una docena de reglones… o más, si le coges el gusto.

Retama dijo...

Siguiendo rastros, este el titulo del prologo a la primera carta de este libro que venimos comentando desde hace meses.
Podría resultar hasta gracioso, que empiece con la creación del hombre y acabe el prólogo con éste hombre en la cárcel, preso, la verdad es que tiene su miga.
Empieza en el Génesis, es decir, con la creación del hombre y esa intención heredada y transmitida a lo largo de su historia, de dominar y poseer. Dice que somos seres en metamorfosis, que la consciencia es una experiencia, un aprendizaje cuya naturaleza aún desconocemos. Dice que la realidad no puede ser el conjunto de todo lo que existe sino de lo que mi estado me deja percibir, que la realidad que manejamos, no es más que lo que ve el Rey, el que nos manda y nos dirige casi siempre. Dice que nuestros sentidos solo abarcan una pequeña parte de lo que existe, y que en nuestra limitada realidad física, cada uno vemos las cosas según el color del cristal con que las miramos, y que no debo permanecer impávido ante cualquier suceso aunque mis sentidos no le den importancia. Dice que cada acción, pensamiento, palabra, obra u omisión es una pisada que deja marcas, rastros no solo en nosotros sino en el mundo, y que las que se hacen contra la evolución hay que limpiarlas, o mejor evitarlas, porque si no trasladamos el trabajo a los que tengan venir.
Termina este prologo en el punto 1.14, (que curiosamente suma 6), y que me provoca una sensación como de ¡y ya!, ¡ya está bien por hoy!, donde además de todo lo expuesto, añade un sumando más, el arquetipo grupal, y me invita a identificarme no solo como preso, que es lo fácil, sino como carcelero y además me advierte que las llaves nunca las tienen otros, pero bueno en este punto todos sabemos que las llaves están en el “fondo del mar”, ¡ya solo me queda bucear un poco!.
Tengo la sensación, después de haberlo leído unas cuantas veces, que me coloca de nuevo en mi nacimiento, donde me estuvieran dando los sutiles apuntes de ese Libro de las Responsabilidades que de seguro traía y que prácticamente había olvidado. Creo que es otra oportunidad más de recordar esa responsabilidad, que me ayude a cumplir mejor con mi compromiso, es decir, a salir de la cárcel para no acabar ni preso ni carcelero.

Anónimo dijo...

Afrodita In.Pavidus: No deberías sentirte agredida ni menospreciada por el comentario versificado del Pavidus, curioso duendecillo luciferino que nos alegra el rondó comentativo. Si la sociedad española del XVII hubiera atendido más a Fco. de Quevedo y Villegas, quizás ahora estaríamos en otro nivel de vivencias y trascendencias. Hay necesarias veces donde acercarse y entender los comentarios transgresores es absolutamente vivificador. Sí, justo donde nuestro ego se ensombrece, confunde, y cae por la pendiente del desánimo o la ira. Tú eres una excelente animadora de éste Blog de miradas aéreas, pero reconoce que te excedes en metraje por revolotear sobre las ideas hasta hacerlas opacas. Hazle caso al control del Blog, y sobre todo, házte fuerte, pero no al revés.

Anónimo dijo...

Hace años, en cierto programa de la television, que se hizo con motivo de los juegos olimpicos de barcelona, Eduardo, dice unas palabras que a mi me impresionaron profundamente y que recuerdo con bastante frecuencia, de Pico della Mirandola, yaque el capitulo empieza con la genesis del hombre, como apunta Retama, aprovecho para colocar las palabras delcitado Pico.
"Por eso Dios hizo al hombre ni celeste, ni terrestre, ni mortal ni inmortal; mas bien lo dejo libre, artifice y soberano de su destino.
Ni una morada fija, ni una forma que sea solo tuya, ni una funcion peculiar a ti te hemos dado, Oh Adan, con el fin de que segun tu juicio puedas tener y poseer la morada, la forma y las funciones que tu mismo desees. Constreñido por ningunos limites, de acuerdo coon tu propio albedrio, en cuyas manos te hemos puesto, ordenaras por ti mismo los limites de tu naturaleza. Tendras el poder de degenerar en las formas mas bajas de la vida que son bestiales. Tendras elpoder de volver a nacer en las formas mas altas, que son divinas".
Parece pues que tenemos mecanismos para escapar del modelo y no encarcelar ni encarcelarnos en el. Y hay que buscar en cada nacimiento, en cada respericion la libertad responsable.

Eolo dijo...

Solo dos apreciaciones estimados compañeros del blog. La arquetípica grupal, en cambio, yo la entiendo como la suma de acciones, pensamientos, rituales, creencias de un conjunto humano en pos de la salvación, o lo que es lo mismo, en la búsqueda de la inmortalidad. Apoyándose en los arquetipos –en versión simplificada: héroe, iniciado, aventurero, misionero, etc.‒, tratan de alcanzar un gloria que casi siempre se les escapa. Las investigaciones socio-antropológicas son de enorme ayuda en la observación de cómo se las compone cada uno de ellos para acercársela a su fin.

La parafernalia actual de nuestro propio medio, que nos debía interesar más que nuestras particulares composiciones al respecto, nos plantea los siguientes juegos para distraer la naturaleza angelical de la búsqueda del ser, o, se debería decir terapia ocupacional para presidarios: -memoria- uno, los fetos muertos yacen bajo el escenario; dos, los ancianos dopados transitan tras los telones; tres, las madres maniatadas simulan una sonrisa mientras son violadas por el banquero disfrazado de ONG; cuatro, los eclesiásticos lloran en un rincón la marginación maquinada; -entendimiento- cinco, los vecinos son los personajes, todos operados de cirugía estética con cerebros de botox; seis, psicólogos especializados en ecologismo y pacifismo atienden el estrés postraumático de los vecinos; siete, una escalera en espiral hecha de libros sirve para que se suban los listos a que nos les salpique la sangre; ocho, unos intelectuales sacan brillo a las katiuskas grasientas de la Gran Portera, el anti-sistema es quien más afán pone en su tarea; -voluntad- nueve, esta dirige la escena comiendo pipas y escupiendo las cáscaras en las aureolas de los santos; diez, los barrotes en 3D, dejan escapar cegadores rayos láser sobre las retinas calcificadas con barniz; once, La Gran Portera vestida de pasarela con lamparones de fritura y mocos en el mandil, relee el último contrato con las televisiones para emitir en riguroso directo la agonía de los desesperados; doce, los espectadores crean una red social para contárselo todo.

En los albores de la gran transformación irremediable, cada vez somos más conscientes de la cárcel, y quizá también del poseedor de la llave, y el teatro... se va acabando. Memoria, entendimiento y voluntad, la disociación... se va acabando. El carcelero por la autopista de peaje huye de pánico tras dejarle la llave al preso, evitando el juicio, y aquel insiste en la excavación del subsuelo, pero ya mirando hacia arriba, porque el juego... se va acabando.

José dijo...

De alguna manera el trabajo del Ser Humano es ir abriendo las puertas de su celda con su llave, con la recibida geneticamente.
Esa genética no es solo la bioquímica, esa concepción que parece encerrar al hombre entre cuerpo y razón y que cifra el limite en las reacciones atómicas, moleculares, en la oxidación, el espacio, el tiempo y demás caminos deterministas.

Hay también una genética síquica. Esa genética creadora en la que el dador de todas las cosas esta dentro de nosotros. Es el alma que prevalece más allá de la muerte. Que esta en el arquetipo de todas las culturas, que son estructuras dinamicas que se van reencarnando o resucitando. Que se van liberando hasta llegar al vacío para dinamizar lo nuevo. Para salir de la cárcel.

En los arquetipos esta el amor, la entrega. Las formas que iluminan nuestro inconsciente hasta llegar a esa consciencia de liberación. Se dice que el hombre esta liberado pero no lo sabe, cuando lo comprende esta liberado.

En todas las culturas, vale la pena recordarlo, el ser humano se prepara para la muerte, para ese vació dinámico. En nuestra cultura esta la diaria comunión, a la que quiero interpretar con un amplio significado, para que si la muerte sobreviene se este preparado para el nuevo camino, para que nuestra alma recorra con plenitud el sendero al más allá¨,

Pávidus dijo...

Como mi abuelo materno sabe tanto, le he leído el comentario de Eolo para que me explicase el párrafo central, y después de pensar durante más de tres horas, esto es lo que me ha dicho, sin alterarse ni nada:

-que marrana la portera.

Afrodita dijo...

Muy ácido tu comentario,Eolo, pero muy bueno.

Manolo dijo...

Parece que la sensación de vivir en una cárcel surge cuando creemos que algo o alguien nos impide ser como nos gustaría o hacer lo que quisiéramos. Ante esa sensación solemos apuntar a nuestro entorno social. También los hay que culpan a la “mala suerte”, que sería algo así como la versión laica de Dios. El caso es que solemos hacer responsables a “otros” de nuestras frustraciones. Rara vez a nosotros mismos. Por eso, si es frecuente que nos sintamos presos en una cárcel, lo es mucho menos que nos señalemos a nosotros mismos como nuestros propios carceleros. La cárcel puede ser el modelo social en el que vivimos, los valores que nos hacen sentirnos bien o mal, culpables o inocentes. También pueden ser mis circunstancias, con todo lo que tiene de abstracto este concepto. Desde luego, soy carcelero en la medida en que me creo, y sostengo, esos valores. Para muchos, sin embargo, eso no es una cárcel, sino un refugio. Una protección que da seguridad. En mi opinión, quien sienta que eso ya no es un refugio sino una cárcel, está dando un paso en su crecimiento personal.

¿Quién guarda las llaves? Sospecho que hay llaves que están en nuestras manos, pero otras no. Si esa cárcel son nuestras propias limitaciones, quizás entonces tendríamos que hablar de varias puertas, y no de una. Sí creo, o al menos tengo esa esperanza, que utilizando las llaves que tenemos podemos ir abriendo muchas de esas puertas. Sobre todo si tenemos claro que el objetivo, como decía el autor en el texto 1.7, “es la transformación del hombre mismo, la ocupación progresiva de los espacios vacíos de su propia consciencia”. Pero, no sé por qué tengo la sensación de que hay llaves que no dependen solo de nosotros, que para abrir determinadas puertas necesitamos ayudas externas. Externas o internas, que sigo sin saber dónde se sitúa la frontera. Pero, en todo caso, ayudas que cada uno tiene que saber negociar. Y para que esa negociación funcione, sospecho que es fundamental asumir tu responsabilidad. La responsabilidad de pilotar tu propia transformación.

eneadene dijo...

Hubo un rey loco del que se cuenta que se retiró a la mazmorra más oscura de su palacio, y aún a pesar de que su entorno palaciego y familiar le rogara que saliera, se negó a hacerlo. Cuando sus ministros, ya desesperanzados, bajaban a intentar persuadirlo para que subiera y volviera a reinar, él los auyentaba con gruñidos o gritos lastimeros. Los hombres y mujeres de la corte, sus amigos, intentaban convencerlo de lo bello que era su palacio, de sus maravillosos jardines, de su harén de mujeres hermosas, de la familia que sufría por su retiro y ausencia. Pero ninguna de esas razones encontraba cabida en su mente alocada y ausente. Los llamaba mentirosos, y les acusaba de pretender robarle un hatillo miserable de lo que llamaba "mis posesiones". Si lo que creemos que tenemos nos esclaviza en lugar de proporcionarnos libertad, ¿para qué nos sirve? El que quiera ser libre debería preguntarse ¿para qué vivo?, y tratar de liberarse de los condicionamientos fatídicos que le vienen dados por herencia, el entorno, la sociedad y los propios errores. Porque el verdadero reino de cada uno de nosotros está en nuestro interior. Mirar y descubrir nuestro interior es ascender, y poder ver la auténtica realidad exterior.

Car-cel-era dijo...

Exactamente eso siento, que estoy en una cárcel atrapada,
es la cárcel de los miedos infinitos, cuando parece que uno se ha ido resurgen otros mil y así siempre, y así…¿eternamente?.
Gracias al autor del libro por la puerta abierta a la esperanza,
porque si yo soy mi carcelero…
será que tengo las llaves de mi celda,
pero ¿dónde están las llaves, Matariel?
En el fondo del mar ¿de mi célula?.
Parece una clave, que ahí esté mi llave,
la que me liberará de este sin vivir…que tampoco es morir.
¿Seré capaz de encontrarla y liberar todos mis yoes?
Gracias de nuevo, eternamente seguiré tu rastro

GOYO dijo...

Ser prisionero, de algo o de alguien, no gusta a nadie; sentirse prisionero incita a la rebelión, y uno aúna fuerzas, y agudiza el ingenio para hallar el modo de cortar ligaduras y romper barrotes. Pero ¿cuándo uno se siente prisionero de sí mismo ?...
La necesidad del carcelero, del policía, parecería que es hoy demanda social, cuando no debería ir más allá de lo meramente imprescindible. El problema surge cuando al carcelero, al policía, no se los ve como tales, porque no se los siente como un postizo transitorio de la comunidad. De algún modo, desde nosotros mismos estamos aceptando y propagando “el ser policía” casi como acto loable del buen hacer. Puede que no sea más que el reflejo de nuestro elemental estado, acompañado de la siempre pretenciosa ignorancia. Sin darnos cuenta de que estamos presos, no podremos hacer otra cosa que no sea la de proteger la prisión.
Con este discurso nos escondemos entre nuestras propias miserias, recurriendo a la acción del “protector” para que palie nuestros miedos, nos libere de los “malos”, e imparta justicia… El fariseismo occidental ya ha conseguido la práctica social de este modelo, en sus banderas ondea la imagen estereotipada del buen policía, y se aceptan plácidamente las leyes ( impuestas por un estado prepotente argumentado en una roída y rancia democracia ..) por ser cuestión irrefutable de una buscada estabilidad del llamado “bienestar social “.

Desde esta situación, con esta condición, estamos llamados a justificar nuestros comportamientos mediante infinidad de “credos”. Creencias importadas, abiertamente unas por prácticas de doctrinas, y otras más sutilmente por ser de nuestra propia querencia. Estos credos nunca nos parecen determinantes, pues los sentimos como muy propios, muy nuestros, y por tanto que nadie ose quitárnoslos. Si alguien nos impide tal práctica de credos buscamos culpable, ( o simplemente argumentamos su necesidad para justificar al bueno) y así poder continuar sin sentir la dependencia del credo.
Todos nuestros infinitos credos van componiendo los vallados que marcan sendas de conducta, pero andando entre vallados podemos ver también el cielo si no miramos solamente al suelo.


La educación se halla en la base de nuestros condicionantes. Plantearla como un derecho sin más, es procurar complacencia con la perniciosa trama, que nos está conduciendo a la soberbia de la exigencia del necio ignorante, y de resultas, a obviar y denostar la humildad, único modo de poder reconocerse en la ignorancia. Pues con tanta dogmática creencia en el derecho a la educación, lo que se consigue es debilitamiento de voluntad, al no ser ésta empleada en un acto de mayor conocimiento.

La cuna que a nuestros niños mece, es cuna tupida, trenzada con mimbres rígidas y duras. Varas de mimbres pintadas de verde para esconder el ocre de su sequedad. Secas mimbres que chascan al hundir tus manos para abrir más huecos. Chasquidos ruidosos asustan al niño, y para distraer su llanto, una “pley “, junto a oropeles y baratijas, cuelga para trasmitir la cibernética realidad.
Quiero varas de mimbres de la vera del río, verdes y flexibles, con olor a hierba buena que a su lado crece. Mimbres con sus hojas que anuncien el variado y alargado sonido cuando el viento asome. Mimbres cortadas al son del canto de los canasteros para que al trenzarlas formen la cuna de infinitas formas.

( …Hasta no hace mucho la vara de mimbre fue instrumento corrector de la educación. Hoy esa vara se alarga y cobra nuevas sutilezas…)

José dijo...

Manolo, ya en otra ocasión menciono a seres mas evolucionados, comenta que "hay llaves que están en nuestras manos, pero otras no... que no dependen de nosotros...que para abrir deteminadas puertas necesitamos ayudas externas". Yo le pregunto si ayudas externas o llaves externas? y como llega a este cuestionamiento, porque no parece una afirmación, más bien una pregunta o una búsqueda de ayuda, como el enuncia de alguna manera. Y de cual ayuda? y a quien o a que?. Sería para mi muy interesante su explicitación

Mandrágora dijo...

Cuando era pequeña recuerdo haber oído con cierta asiduidad «hija, esto es un valle de lágrimas». Por mucho que uno quiera recomponer sus planteamientos racionales a medida que avanza su vida, es cierto que hay rémoras grabadas a fuego y de las que resulta harto difícil poder desprenderse. De ahí que entienda fácilmente que un niño desarrollado en un adecuado entorno, le posiciona favorablemente en su recorrido hacia la madurez. Pero valores eclesiásticos de esta urdimbre han sido moneda común en nuestra sociedad, y es posible que la falta de referentes que tanto se acusa a las nuevas generaciones sea «el pendulazo» obligado para buscar otra opción.

Volviendo a la cita del autor, la sensación de vivir en una cárcel y creer, efectivamente, que la llave la guardan manos ajenas, me parece que por desgracia es un sentimiento más común de lo deseado. Por ello, el disponerse a emprender la búsqueda de una independencia y la asunción de tus decisiones, el tratar de ser partícipe e interpretar tu propio sentido común sea una labor ardua y más comprometida de lo que parece, pero es verdad que mucho más plena y satisfactoria. Desde la toma de riendas, de ir logrando tu propio encuentro y el paulatino asentamiento de una nueva forma de estar, sí encuentro viable la modificación del arquetipo grupal.

mariar dijo...

A pesar de haber venido al mundo eligiendo nuestra propia biología, entorno, país, etc. el nacimiento de un ser humano es un acto de valentía, ya que incorporamos memorias de los que nos precedieron que deberán ser redimidas, la genética nos marca también una determinada forma de vida endógeno-exógena, y el sometimiento al modelo nos priva de la necesaria subjetividad, acatando ciegamente lo que dictamina el rey.
Desde que el niño viene al mundo se ve obligado a renunciar a un abanico de posibilidades para adaptarse y ser aceptado por el grupo familiar y social en el que se va a desarrollar…y empiezan a fabricarse las llaves de la cárcel, de la que todos somos presos y cancerberos. Enseguida entrará en escena la educación, con su enfoque esencial en la supervivencia, que es la que abrirá las puertas definitivamente al carcelero.
Y a pesar de todo esto parece que la libertad es el destino del ser humano, pudiendo ser la responsabilidad uno de los factores para acercarnos a ella; quizás es necesario asumir que somos preso y carcelero al mismo tiempo y que todos los demás también lo son y que las llaves mágicas de esta aventura que es la vida se encuentran en el fondo de nuestro propio mar... Quizás habrá que ir a buscarlas, fijando la atención y la responsabilidad en cada pisada, en cada omisión, en cada palabra, en cada pensamiento, algunas de las herramientas a nuestro alcance para tratar de aproximar un pasado-presente-futuro menos cargado de trabas.

Anónimo dijo...

He nacido en España,Europa,Mundo,Galaxia. Formo parte de arquetipos pero tambien me siento libre para poder elegir. Nelson Mandela, como tantos otros,han sido más libres en las celdas que algunos otros en el exterior. No hay llaves que encierren nuestros pensamientos. La llave que te encierra puede ser la que te libere.
El rencor,el odio, la ira,la prepotencia nos hacen ser carceleros de losdemas y presos de nosotros mismos.

Sólo el amor nos hace libres, yo creo firmemente en esta afirmación.
Os quiero compañeros de Blog, y como también puedo ser ácida os pregunto
¿ formamos nosotros parte de un arquetipo?

La mujer de barro

José dijo...

A la Mujer de Barro- Anónimo

Somos parte de un arquetipo? Quizás somos el arquetipo mismo. Somos una voz, una mirada, un vuelo, un recuerdo, un prisma, un silencio. Somos la palabra que dice y se escapa, las manos que acarician y atan. Somos la luz reflejada y el reflejo en los ojos del otro. Somos el espacio que la luna alumbra y a la vez lo oscuro que oculta.Somos y vamos siendo. Tenemos una llave de fuego que arde en nuestras manos y no nos quema y no se apaga.

Zascandil dijo...

A la Mujer de Barro:

Pues sí puede que seamos parte de un arquetipo, querida amiguita, tenemos las llaves o parte de las llaves(que a lo mejor no todas como insinúa más arriba Manolo) de las puertas de nuestas cárceles mandadas por el Diluvio directamente al fondo de los mares internos, y además la responsabilidad de bucear en ellos y rescatarlas para....el resto, para que otros puedan ir abriendo las suyas....matarile,rile,ra...

Anónimo dijo...

Gracias a José con acento en la e y alma de poeta, a ti también Zascandil, te invito a buscar alguna que otra clave para encontrar una llave.

Alma de Cántaro dijo...

El darnos cuenta al menos de que en la búsqueda de una verdad cada más amplia, entramos y salimos continuamente de arquetipos, de los que a veces sales con alguna ramita de autencidad como un verdadero tesoro entre los dedos,pero que hoy por hoy los arquetipos son los campos donde nos movemos y nos desenvolvemos, (aunque sea para volver a envolvermos en otra maraña de pactos, acuerdos, complicidades...) puede ser interesante para discernir cuando nos estamos metiendo en otra celda creyendo que volvíamos a casa.

Eulalia dijo...

La llave ¿Dónde está la llave? Si me engaño creyendo que la guardan manos ajenas, es que... ¿La tengo yo? Pero ¿Dónde? ¿Hacia dónde miro?

Pues, me estoy acordando de mis células, y si cada una de ellas son como yo misma en pequeñito, también están presas....Les voy a dar una voz de ánimo ahora mismo, sin perder un instante, las voy a tocar con amor, que mueve montañas, las voy a mirar con mi mejor mirada, para que respiren ampliamente, para que se renueven, para que se aclaren sus aguas, porque a lo mejor, es que simplemente están turbias y por eso no vemos la llave.

Tánatos dijo...

Desde una perspectiva subjetiva o individual podemos diferenciar las acciones conscientes e inconscientes que inciden en la transformación de la realidad tanto exógena como endógena.

Dentro de las acciones conscientes incluyo también las omisiones, quizás incluso de forma más significativa. Una cuestión que me inquieta son aquellos pensamientos que jamás realizaría pero que sin embargo se cuelan en mis pensamientos. Socialmente, con no llevarlos a cabo todo está solucionado pero internamente es más complejo, hay que limpiarlos. Es decir, aplicar la voluntad para no ejecutarlos es un primer paso relativamente cercano a cualquiera, pero que no nazcan es consecuencia de un proceso de purificación.

Siguiendo con el ámbito subjetivo, dentro de las acciones inconscientes me refiero al mundo bioquímico interno o, como ejemplifica el autor, a los cambios hormonales. Es curioso como nos identificamos con nuestra personalidad cuando a la menor variación de hormonas nos desestabilizamos por completo. El cuerpo todavía nos domina y por lo general no somos conscientes; nos percibimos poco. Es similar a un instrumento con el que hay que ensayar y ajustar hasta que se llega a la vibración correcta. De ahí, que cada movimiento, cada mirada, cada pisada ajuste todos nuestros meridianos.

He hecho tanto hincapié en el ámbito subjetivo para evidenciar la falta de control o conocimiento de la relevancia de nuestros actos. Cuanto más impulsivos son, más responsabilizamos a los demás de las consecuencias de los mismos. Es clave asumir la responsabilidad de nuestras elecciones conscientes y potenciar los sentidos para las no conscientes.

Anónimo dijo...

Tal vez la libertad al igual que la felicidad sea una noria que permanentemente pasa junto a nosotros y el subirnos o no a ella dependa de lo atentos o livianos que “estemos” en ese momento, por eso habría que intentar estar en una vigila permanente porque desconocemos el ritmo o frecuencia a la que pasará. A veces cuando sentimos que debemos tomar una decisión nos precipitamos escogiendo un camino y lo hacemos en el mismo momento en el que empezaban a perfilarse otras posibilidades más creativas que quedan descartadas, pero sentimos prisa… Sería entonces, al crernos apremiados y limitados, cuando habría que procurar quedarse muy quietos aguantando las embestidas de nuestros miedos internos - que a veces disfrazamos de presión exterior, olvidando que sólo existe lo que creemos - permitiéndonos todo el tiempo que sea necesario para aclararnos mientras invocamos/presentimos un estado de vibración diferente que nos haga estar más cristalinos. Puede que ese intento de acercamiento continuo a otra realidad sea el que paulatina y finalmente nos vaya liberando de sentirnos presos/carceleros. Ese intento aumenta nuestra esfera de posibilidades de acción, y nos hace mucho más cuidadosos al actuar pues sentiremos que de alguna manera todo entrará a modificar e incidir en vectores y fuerzas que a buen seguro ya están interviniendo para hacernos cada vez más libres.

Antido-too dijo...

Eh!, Colgaos! Qué la llave no se puede coger porque está protegida para que no accedan a ella manos sucias. Menudos Carpantas. Cómo se va a coger si todavía practicáis otra forma de arquetípica grupal: la razón rezando el rezo de la raza. El interés elevado suspirando por una libertad no merecida. Inverosímil. ¿Será posible?

Hala pues.

Zascandil dijo...

Muy interesante el comentario de Tánatos.
Es posible que le demos mucha importancia a las acciones externas y a la forma de interrelacionarnos con el exterior, lo objetivo entre comillas, intentando y eso está bien desde luego poner atención y depurar nuestras acciones conscientes.
Pero ¿qué pasa con esos pensamientos que se nos cuelan como duendes inoportunos? el inconsciente..., tenemos la sensación de que no son nuestros, que no puede ser que generemos tales despropósitos.

Nuestra estructura física es porosa, desde las capas más superficiales hasta las más internas, desde las visibles hasta las microscópicas, y nuestra vida biológica sólo se puede desarrollar a través de una estrecha interacción con el exterior y por lo tanto con la biologia de todo lo que vive, late y vibra fuera de nosotros.

Podríamos decir que existen suficientes rendijas en nuestro estructura física y biológica como para justificar la palabra "colarse" al referirnos a "sensaciones, formas inconscientes" (no sé como denominarlas) que toman cuerpo como pensamientos y se acomodan entre las sinapsis de nuestras neuronas dispuestos a recorrer todas las que puedan cobrando cada vez más fuerza.
Es verdad que para que eso ocurra tiene que haber una situación endógena bioquímicamente hablando lo suficientemente encenagada (las hormonas, proteínas, moléculas etc...según cómo se formen y secreten pueden formar verdaderos barrizales interiores )y confusa como para permitir el asentamiento de lo subjetivo,de lo inconsciente y hacer cada vez más difícil la capacidad de discernir.

Enfin, ¿cómo limpiar lo generado por el inconsciente, cómo limpiar esos pensamiento que te asaltan en prácticamente un microsegundo y te dejan noqueada pensando que es imposible que sea tuyo?.

¿Es posible que también exista un microinstante en el que puedes volver a tomar las riendas, a convocar la consciencia a través la actitud más limpia que sea posible.... y con ello a veces puede que hasta haga aparición una sonrisa?

Mariar dijo...

Para Antido-too
Pues sí, con las manos sucias, los ojos llenos de niebla y un rezo confuso y cómplice; así es como estamos, luchando e intentando encontrar la libertad que algún día sí será merecida. Tú no?

Pávidus dijo...

Jolines, Antido-too, ¿estás malito del colon?.

Anónimo dijo...

"SAVITRI"
Libro I Canto III (146-157)

As so he grew into his larger self,
Humanity framed his movements less and less;
A greater being saw a greater world.
A fearless will for knowledge dared to erase
The lines of safety Reason draws that bar
Mind´s soar, soul´s dive into the Infinite.
Even his first steps broke our small
earth-bounds
And loitered in a vaster freer air.
In hands sustained by a transfiguring Might
He caught up lightly like a giant´s bow
Left slumbering in a sealed and secret cave
The powers that sleep unused in man within.

Creo que hay que leerlo así, aunque no se entienda.

Otro dijo...

El regreso de nuestra consciencia cada mañana es un misterio,¿donde estamos,que hacemos?es el momento de dejarse dormir y que te sueñen,es el momento de limpiar nuestro cerebro,los tiempos se hacen largos y cortos. Un instante antes de empezar la razón a rodar, puede haber un nacimiento,es el regalo del despertar desde cero,de ser otro, La prisa o un que se yo, nos lleva al almario de antiguos trajes carceleros,cubriendo casi todo el cuerpo al que cargaremos con el viejo pensamiento,tragada la llave y sin mirar atrás,preguntando al cómplice de vez en cuando donde está.
Barrotes de memorias pasadas, tejidas cada mañana,de mil pensamientos no atentos,de mil torcidas pisadas,de compromisos de eco.
Llegada la noche,desnudo el cuerpo, escucha en la mañana un futuro posible encuentro.

Ana dijo...

Pues va a ser que tiene su gracia el no poder definir si me siento prisionera o carcelera o ambas cosas a la vez. Al menos, se rompe la estabilidad y la creencia y las fronteras empiezan a tambalearse porque no saben donde situarse : ahora me siento prisionera de una situación que defino externa a mi , ahora me asombro de una reacción; al poco, de lo que había pensado, me desdigo por completo y de repente, me embarco en una acción de la que no tengo ni idea cuales serán sus consecuencias …Vivir la incertidumbre tiene su aquél; no dar nada por seguro mientras oficias cada momento como algo sagrado ( con la atención y la intención puesta al servicio de un destino, que, aunque desconoces, te embarga ) posibilita una acción que alinea subjetividades, arquetipos grupales , azares y herencias en función del momento, llamando al discernimiento. Dejar que lo vivido encuentre su sentido, que haga su efecto sin prisas, culpabilidades o sentimientos de incompetencia, me ayuda a jugar este juego de la vida, que sólo al desplegarse va mostrando los infinitos matices, las asombrosas redes que conformar los distintos niveles de realidad. Ni presa, ni carcelera, ni libre… como mucho, un entrelazado de razón, emoción y acción, una trimurti poco avenida pero que da mucho juego Y eso me gusta, en este momento.

nEITH dijo...

Desde la madre nos llegan los primeros arquetipos grupales, leyes admitidas por todos nos siguen como una sombra.
Convencida dará a Luz sin dolor narcotizando al que está por nacer, hacen sentir al padre como padre , ocupando trasmisiones solo posibles desde la madre hasta una edad determinada, aparcándolos en cárceles de colores para entrar entrar nosotros en las nuestras.
¿Por qué vamos aceptando todo? La comodidad de ser parte del redil justificado por "No puedo hacer nada".
Los sentidos son nuestros aliados,las intuiciones nos alertan como como seres que nos acompañan. Las cárceles de la razón impuesta, archivada y cerradas en carpetas clasificadas para sacar en cada momento el papel que más nos convenga. Guiados y acomodados por el arquetipo, amparados por leyes movidas por hilos sin ser visto, en un escenario lleno de protagonistas anónimos en el que cada escena de nuestra vida se convierte en monologo en un teatro vacío.
La mujer trasmisora de leyes escritas en el aire, respira las leyes del arquetipo impuestos desde la razón , despertar de los sentidos para arrancar de la garganta los filtros que hacen preso lo femenino, intuición encarcelada por el miedo.
La llave puede que esté dentro y abra las puertas al girarla con la velocidad de cada momento.

José dijo...

A veces siento que me meto en el enredo de las interpretaciones. Por ejemplo con la definición de arquetipo Para unos es encierro, copia, rémora. Para otros libertad, quimera, encuentro.

Cuando leo comentarios que transpiran alegría, apertura de caminos, juventud ajena a la edad, siento paz, ilusión. Siento ayuda para usar mi llave y salir a conversar, a estar con los demás sin importar su origen, su raza o su idioma.

Cuando salgo de mi cárcel sonrío, mi rostro se ilumina de colores. Mi hablar se hace fluido, no juzga, no retiene, no espera. Estoy ahí en medio de todos y con todos. Sencillamente feliz.

Un lector más dijo...

Sr.autor si fuera tan amable de podernos dar su visión de arquetipo grupal,se lo agradeceriamos mucho,como dice José parece un enredo la interpretación que le estamos dando, según los estados y con que situación lo relacionamos,parecen opuestas,creo que hay arquetipos que sirven de referente en momentos sociales determinados, otros los asumimos de manera mecánica sin plantearnos el daño irreparable que puede causar social e individualmente,como el aborto creando trabas hacia nuestra evolución,pero en realidad no se si forma parte del arquetipo grupal.
Le invitamos a participar, seria de gran ayuda para profundizar más en estos maravillosos textos y poder crear más debate.
Un lector más

Neith dijo...

José,creo que todos formamos parte del enredo,siento que mi comentario no te de mucha alegría, esto de escribir es una gran responsabilidad, pues algo que se produce en un momento desde una sensación o un análisis queda tan escrito que no hay quien lo borre y a veces dejan rastros qué no ayudan mucho.
Intentaba mover algo, solo poder ver un poco que pasa alrededor aunque sea un drama produce alegría por el hecho de verlo y apertura de caminos y a veces paz con movimiento,todos queremos sentirnos bien y que nos cuenten cosas bonitas,pero todo está tan mezclado y cercano afortunadamente, pues te da la opción de sentir un encuentro en cualquier situación, en una guerra o en un banco al sol, el entrar y salir de la cárcel el usar o no la llave. ¿ Depende de lo que nos digan, o de nuestra atención o de nuestro entorno o de nuestra intención? ¿ Por qué damos la llave, nuestra llave ?

José dijo...

Querido "Un lector más", entiendo que le envías una pregunta al autor y mencionas lo que expresé en mi ultimo comentario. Quiero explicar brevemente lo que me pasa con esto. Tengo la impresión que, en general ,el debate filosófico suscita cierta animadversión y yo creo que el libro que analizamos tiene una gran envergadura cognitiva. Uno de los temas constantes es la consciencia que es el gran debate de la filosofía.

Es paradigmático que el arte, que la filosofía, susciten temores si son juntos el camino de la felicidad. Nos han inculcado que los filósofos eran seres enloquecidos que miraban al firmamento y olvidaban la vida. La filosofía de hoy es la de la vida, es la mirada abierta. Nos han dicho que los artistas se drogaban o se drogan para cantar, para escribir o pintar. Que perdían sus orejas en disputas alcohólicas. Pero acaso no hay comerciantes que matan por un puñado de billetes o empleados que no tienen más horizonte que el bar de la esquina. Yo creo que no hay que confundir la conducta de unos con la entidad de la existencia.

Arquetipo es, lo podemos ver en internet, por ejemplo, para Platón "las formas sustanciales de las cosas que existen eternamente en el pensamiento divino" para Looke las cosas abstractas que no tienen realidad, etc.

José dijo...

Neith claro que tus comentarios me dan mucha alegría, quiero transcribirte lo que escribí para mí cuando tu y Peregrina escribieron por primera vez:

Ayer leía el comentario de Peregrina y hoy el de Neith. Ambas caminantes, con un tono alegre. Ambas reían al recordar las huellas que han abierto sus consciencias. El negro que vencía su tragedia y aliviaba su rastro jugando con la arena que humedecia las olas del mar de su origen. Memorias lavadas en la ternura de los recuerdos.

Recordaba entonces la Dedicatoria del autor ¨borrar los rastros de las tragedias pasadas y futuras es abrir el camino a la consciencia, es la felicidad¨

carmen dijo...

Estoy de acuerdo con "un lector mas". Me es dificil entender lo que es un arquietipo grupal.
H.P. Blavatsky, en su glosario teosofico, define la palabra arquetipo de la sigiuiente manera: "El tipo ideal, abstracto y esencial. Este término se aplica generalmente a las manifestaciones en las esferas arupa (sin forma) del mundo mental".
Al final, despues de leer un monton de definiciones a las que me van llevando las palabras de origen sanscrito, cuyo punto de partida fue la palabra "arupa", llego a la definicion de "cuerpo mental".
"Es el vehiculo de la conciencia que condiona a este en las cuatro subdivisiones inferiores del plano mental. Esta formado de la materia de dichas subdivisiones mediante combinaciones diversas producidas por vibraciones del principio llamado Pensador o Alma humana, variando las clases de materia atraidas segun sea la naturaleza de las vibraciones indicadas. Ai es que el tipo del Cuerpo mental guarda relacion estrecha con el grado de evolucion que el hombre haya alcanzado. Las cualidades caracteristicas generales de dicho Cuerpo dependen de las pasadas vidas y experiencias del Pensador en la tierra. Las impresiones grabadas en el Cuerpo mental son mas persistentes que las del plano astral y son conscientemente reproducidas por el."

Entonces, me pregunto..¿el arquetipo grupal evoluciona?. ¿el arquetipo grupal es redimible?- la verdad es que todo esto es un galimatias, o yo solita me he ido liando, mirando en diccionarios. pero si, no estaria mal que el autor nos pudiera abrir una luz.

El Demoño dijo...

Ante la irresistible para mí, por ser quien soy, de una tan sin par provocadora lanzadura de guante por parte de José, me debato en el antojo de organizar unas jornadas filosóficas paralepámplicas, parapernileuripídifrásica y seculapiamente paralímpicas. ¿Me concedería él el honor tamaño de impartir la conferencia de apertura?.

José dijo...

A El Demoño

Claro, te concedo todo el honor. El sentido del humor es uno de los bienes mas preciados de la filosofia. Me has hecho reir, que bien!

Valle dijo...

El arquetipo grupal va cambiando, se entiende cuando te dicen que el arquetipo es por ejemplo el tipo de mujeres que gusta a los hombres.
Pienso que con las mujeres es más complicado, no ceñidas a un tipo determinado y guiadas más por el sentimiento, pero es más fácil en cuanto a modas de corte de pelo o prendas de vestir, y es cuando quedan engatusadas por los arquetipos.

Pero todo en el fondo es echar a andar, ya se sabe, un paso para alante y dos para atrás.

A los veinte si vives al límite no dejas que te influencie nada, vives del aire, saboreas el arte y el amor, te alimentas de amistad y colores, la naturaleza te va ayudando...y se te va pasando la edad del héroe que no la aventura, los cabellos blancos te descubren que todavía no has descubierto nada, y empiezas a buscar en tí.
No hay otro camino.
El interior.
Y te sumerges aunque no lo hubieras ni deseado ni querido en ésta civilización que es la que nos ha tocado, y te socializas, y te pones a trabajar de lo que haya, porque hay que comer, incluso si el arquetipo te come el tarro te metes a comprar casa, si no con suerte vives de alquiler hasta la muerte, se supone que te casas o no, tienes hijo o perro, o amigos y te vas atando a arquetipos establecidos, tienes tu casa similar a todas: sofá, mesa, televisor, cocina, baño.....Porque arquetipos son todos.
La forma de vivir, la de trabajar, la de las casas, y en un pais donde la envidia vence bastante, a veces se tienen cosas porque es lo que envidia el vecino....el coche por ejemplo.
Y ahí es cuando creemos que la llave es de la sociedad, que no hay otra manera, que es así.

Siempre hay que buscar dentro, la llave, la huella, la mano, la celda...

No hay nadie que sujete la llave, ni mano ni huella ajena a nosotros, ni responsabilidad del vecino en nuestros actos.

Y los deseos forman ese cuerpo mental, al que hacía referencia carmen, por eso los arquetipos van cambiando, por eso puede ser grupal, por eso va cambiando la experiencia del pensador en el paseo por la vida si va superando deseos y queriendo profundizar màs en la aventura de vivir...

(todo ello bajo mi punto de vida)

Afrodita dijo...

Según el diccionario de la RAE existen cinco definiciones para la palabra arquetipo. Algunas son más, no sé, se me ocurre “etéreas”, y en mi primer impulso la idea que me acude a la cabeza es ― para pasarlo a un ejemplo concreto y que en mi opinión es enormemente gráfico, siempre, claro, de mi idea un poco peyorativa de “arquetipo” ― el personaje de la Gran Portera que glosa con tanto acierto Eolo.
A fin de cuentas y pese a todas las conceptualizaciones más o menos cultas o elaboradas que se puedan forjar en la mente acerca de una palabra concreta ― que no esté siendo mesa, silla, ventana, tornillo, etc., y aún así pueden surgir equívocos y matices ― lo que funciona como arquetipo en la vida cotidiana de los mortales corrientes son esos personajes que arrastran (por el fango, sí, pero las arrastran) multitudes que se avienen de buen grado a dejarse embrutecer.
Es así como desde mi entender (siempre mi entender, y sólo mi entender) el autor se refiere al arquetipo grupal; la masa de personas que toman a semejante espécimen (u otros del mismo o similar jaez) como modelo…
En cuanto a solicitar al autor que nos dé su personal definición creo que, en primer lugar, definiciones académicas ya las hay; en segundo lugar, si deseara darla lo habría hecho desde el principio, pues no parece que a la vista de sus textos sea una descripción de más o de menos lo que se le vaya a él a hacer (dicho en forma coloquial) cuesta arriba; en tercer lugar no creo que fuese acertado acogerse a la definición rígida e inequívoca que alguien, por muy listo que sea, nos facilitase tan cómodamente y sin que tuviésemos que dedicar más esfuerzo a desentrañarla por nosotros mismos; en cuarto lugar, si tuviésemos la tal definición, ¿qué sería de este blog y de todas nuestras cavilaciones?
Llevamos a cuenta del arquetipo grupal cerca de 60 comentarios, magníficos algunos. Prefiero seguir en mis confusiones y continuar leyéndoos a todos.

Pávidus dijo...

A El Demoño:

Es inconcebible lo que abusan de los cuernos afeitaos estos demonios españoles, que ya hasta van perdiendo por los blogs las aceitunas de las banderillas creyendo que nadie se percata del cambiazo. Menos mal que ando yo por aquí.
En fin, Señor misericordioso, recuerda que José también es tu hijo.

José dijo...

Por favor perdonadme por tantos comentarios seguidos, pero creo que el comentario de Carmen merece una reflexión. Entiendo lo que dice Valle y su clara explicación, que de alguna manera, apostilla Afrodita. Pero yo creo que si enlazamos este Texto 1.14 con el Texto anterior 1.13, podemos esclarecer, de alguna manera, la pregunta de Carmen de si el Arquetipo evoluciona, especifico que el autor no dice arquetipo grupal dice "arquetipica grupal". Aparentemente el arquetipo es de suyo "grupal".

En el Texto 1.13 el autor dice "cada pisada deja una huella en el pie al tiempo que en el suelo". Esto implica dinámica, evolución. También Carmen toca el tema del alma, toca esa dinámica que también enlaza con la referencia al Savitri de Aurobindo, que menciona Anónimo ,"su andar a través del tiempo sobrepasaba la zancada humana" .

Beucis dijo...

“ ....Ellos...los mortales...viendo, veían en vano; oyendo, no oían...Al cabo de los siglos aún no había cosa que por ventura no confundieran...” Prometeo roba el fuego de los dioses para dárselo a la humanidad y de esta forma el hombre, sujeto hasta entonces a las percepciones de su cerebro límbico, echa a andar, sale de su paraíso a la baja y va a ir desarrollando sus dos hemisferios cerebrales, su fontanela abierta , que le conecta con lo numinoso, se irá cerrando, como ocurre con el niño; también el timo, chakra central, se endurecerá, cerrando el paso al amor. La razón se irá abriendo paso a paso y con ello el miedo, los miedos, el descubrimiento de la muerte, de la vejez, de la enfermedad. Es la misma etapa que recorremos desde la niñez, se sale de una cárcel, en la que se está unido a lo numinoso y al mundo animal y donde se siente integrado y protegido, para introducirse en solitario en un camino desconocido, sin referencias, donde la reflexión y el discernimiento van a desarrollarse poco a poco, y a la vez trataremos de defendernos de lo desconocido levantando los muros de una cárcel cada vez mas altos, cada vez mas inexpugnables.

Para Esquilo, el hombre está inexorablemente sujeto al fatum, al destino implacable, inexorable, los dioses manejan sus hilos caprichosamente, el hombre es víctima sin capacidad, ni posibilidad de modificar y enfrentarse a su destino. Sófocles, hace que el hombre se levante y proteste airado, grite a los dioses y se sienta hijo de ellos: héroe. Para Eurípides el hombre es mas hombre, consciente de sus limitaciones, dubitativo ante su destino, ante los dioses alejados, incompresibles. Pero Aristófanes hace reír y, creo yo, que esta puede ser la gran conquista, ese paso del razonamiento analítico al analógico, ese atajo que abre las puertas de la cárcel. La risa, el chiste, nos hace trinitarios. Nietsche, en boca de Zaratrusta, dice que los viejos dioses no encontraron la muerte en un “crepúsculo”; la encontraron “riéndose”.

En el tablero de la vida en que nos movemos, juego de la oca, la suerte, el destino, libre albedrío son casillas que unas veces encarcelan, otras puentean, otras son camino, a la vez son dados, es posible que estos dados se afinen y el jugador, peregrino, vaya perdiendo lastre a la vez que las ocas levantan el vuelo y lleguen a encontrarse con esa oca del final, gran madre, diosa Fortuna, Isis, que es portadora del Cuerno de la Abundancia, el Grial, y sea posible conseguir la libertad por un trabajo hecho. Conseguir las llaves que son nuestras, después de una catarsis.

Sexo, dinero, poder, relaciones de pareja, de familia. Hasta qué punto queremos indagar en profundidad y queremos enfrentarnos a nuestra realidad, concretando aquí y ahora los límites de nuestra cárcel, nuestra predisposición a diagnosticar sin generalizaciones, concretando nuestras miserias para poder abrir nuestras puertas y abrírselas al otro. Puede que a dificultad sea pasar de los pliegos de intenciones, a las cláusulas de concreciones. Desde las sutilezas de nuestras redes de presión y dominio, al miedo a enfrentarnos a todo lo que significa responsabilidad por lo que hacemos y omitimos. Cuanto más nos alejemos del estereotipo vacío y clónico, más cercanos nos veremos de nuestras esencias, nuestros referentes, nuestros arquetipos.

Zascandil dijo...

Teniendo en cuenta que, según el Glosario Teosófico aludido unos comentarios más arriba, el prefijo "arch" es una palabra derivada del griego que significa "principal" o "primordial", que según el mismo libro y como apuntaba en su comentario Carmen, este término se aplica generalmente a manifestaciones en las esferas "sin forma" del mundo mental (podríamos hablar aquí de psique, mente..), y que según la definición del "Diccionario Enciclopédico de la Lengua Española", arquetipo significa "original y primario", "tipo soberano y eterno", es decir parece querer definir algo que aunque intangible tiene una profunda influencia, podríamos pensar que cuando el autor alude a la "influencia arqutípica grupal" se puede estar refiriendo además de aquellas situaciones más objetivables(costumbres, hábitos, formas consesuadas de comportamiento etc...) a configuraciones de tipo psicológico o mental más complejas y profundas y por tanto más difíciles de discernir que los estereotipos sociales.

Si ésto es un poquito así, el tema se complica bastante, ya que el discernimiento se hace más complicado, requiere más dosis de atención, pero a la vez gana en pasión la búsqueda de las anheladas llaves.

Afrodita dijo...

Pues voy a insistir, aunque ninguno me hagáis caso. Del texto no se desprende para nada que el autor conceda a la “influencia arquetípica grupal” ninguna buena cualidad. No la presenta como deseable, algo que haya que buscar y por lo que suspirar, sino bastante nociva.
Por otro lado, cuando al arquetipo se le da el significado de “lo primero” (modelo original y primario, literalmente), se está queriendo significar qué: ¿Qué es el modelo base, divino, primigenio y único válido o que es el primero que acude al pensamiento?
El mundo de las palabras, que es bastante puñetero, se presta a que lo “primero” pueda ser lo último, lo más inmediato o tosco o, no se me ocurren más cosas… Quiero decir que parecéis muy empeñados en envolver el arquetipo en glamur y papel celofán.
Es más, me creo yo así en plan de tirar un poco por la tremenda, que los arquetipos están sobrando todos en el planeta; y no porque no haya seres humanos, e ideales nobles, que sean perfectamente admirables y pueda resultar saludable – desde un punto de vista espiritual, quiero decir – el querer emular, o ser reflejo de ellos.
Pero en el momento que se los erige en arquetipos hay algo, de alguna manera, como que se malea y se fastidia.
No me sale mejor lo que quiero decir.
Hala. Besos.

Reliada dijo...

Gracias Beucis por tu interesante reflexión siempre tan sugerente.
Al final de tu texto dices que el alejamiento de los estereotipos nos acercará a nuestras esencias, a nuestros referentes, a nuestros arquetipos.

En mi ignorancia y confusión sí hay algo en mí que me dice que el arquetipo es algo individual y no grupal.
Cuando el autor del texto dice que hay una influencia arquetípica grupal que nos encarcela, supongo que se refiere a ese funcionamiento de modelos estereotipados en los que estamos instalados y que algunos habéis descrito estupendamente. Y también a esos funcionamientos psicológicos más profundos que desde mi punto de vista nos encarcelan mucho más. Por ejemplo, ¿cómo escapar del funcionamiento masculinizante que cada vez más la sociedad exige de las mujeres sin que éstas sean conscientes de ello?.

Por otra parte, el arquetipo ¿no es lo que está guardado en el arca y que yo y sólo yo tengo que descubrir y poner a disposición del mundo?. Insisto, para mí, el arquetipo es individual y no puede ser colectivo.

A mi también me gustaría que el autor explicitara un poco más esta cuestión tan fascinante.
Y otra pregunta: ¿El inconsciente colectivo puede ser un arquetipo grupal?
Tengo un lío….!!!!!!!!!!!

The sun also rises dijo...

Me lo he estado repasando estas fiestecitas al metraje largo de dudas, comentarios, búsquedas, reflexiones y retorcijones de estas páginas últimas. La cosa se anima a falta de entendimiento, hasta que llegan Beucis y Pávidus, esos extremos desveladores de claridad y retruécano. Me quedo con ellos y, no sé si decir su valentía o cosa parecidamente dada. Uno lee tanto que al final comprende cuando, y donde, no tiene que hacerlo. Gracias a todos, porque si no sería imposible deducirlo.

mariar dijo...

Pienso que el arquetipo está muy relacionado con el mito; en mi opinión, es una idea o ideal, inconsciente, provisional y colectivo, nacido de la necesidad evolutiva del ser humano; por tanto el arquetipo, como pregunta Carmen, sí debe ir modificándose a medida que el hombre vaya cubriendo etapas. El arquetipo serían esas estructuras
construidas por la humanidad, como un referente, una ayuda para caminar; quizás todavía no hemos alcanzado muchos de ellos, pero están en el prana.
Y el estereotipo sería la versión falsificada del arquetipo, ya que mientras éste es un elemento impulsor el estereotipo tapona nuestra realidad; lo triste es que nos conformamos con el estereotipo que es el que constantemente nos propicia el modelo. Estoy de acuerdo con Beucis…en la medida en que rechacemos el estereotipo y nos acerquemos al arquetipo, más iremos aproximándonos a la posibilidad de búsqueda de nuestra verdadera identidad.

Vega dijo...

A Reliada....
Si fueras tú sóla la que tienes un lío....
Pero aquí me tienes, después de leerme los 65 comentarios, tan liada como tú o más con las arcas, los arcanos, lo arcánico, los arquetipos, lo arquetípico, los estereotipos....
Confiaba aclarar un poco ésto de "lo arquetípico grupal" y el caso es que no ha sido así. Debo estar un poco densa.
Aunque admito que hay comentarios magníficos, en mi ignorancia también, los arquetipos me suenan más a algo universal que influye individualmente y ésto de "grupal", sin quererlo, me lleva hacia algo más parecido al estereotipo.
Ni os cuento ya, si en el arquetipo influye la evolución de cada individuo. ¿Cómo hacerlo grupal?
Acabo de encontrar algo releyendo unas notas, que si no las tomé mal, dice:
"el arquetipo" es:
"la configuración aparencial de lo arcánico".
Ahí queda éso, por si puede servirle a alguien.

Barbara dijo...

Digo yo que el arquetipo grupal podría tener que ver con los raíles por los que caminamos todos en bloque. Viajamos con miedo a apearnos del tren masificado para buscar otras sendas. Aunque sea en aparente soledad, o aunque sea en apariencia desde cero.

O no.

Argonauta dijo...

Pienso que "influencia arquetípica grupal" debe entenderse simplemente como la capacidad del grupo en la configuración de arquetipos.
Bien, quizá a veces me parece que empleamos muchas palabras y olvidamos lo esencial.
Esto me recuerda algo que leí en Mircea Eliade y puede venir a cuento: El monje Malunkyaputta (con perdón) preocupado porque Buda predica "que el mundo es eterno y que el mundo no es eterno, que el mundo es finito y que el mundo es infinito, que el alma y el cuerpo son idénticos y que no son idénticos, que el arhat existe despues de la muerte, que el arhat no existe despues de la muerte, que existe y no existe despues de la muerte, que ni existe ni no existe..." se presenta ante Buda para que éste le instruya y obtiene la siguiente respuesta: "Es como si un hombre hubiese sido herido por una flecha envenenada y, cuando sus amigos y familiares se apresuran a traerle un médico, el interesado dijese: "No dejaré que me saquen la flecha antes de saber si quien me ha herido es un guerrero, un brahman, un vaisya o un sudra... Cuál es su nombre y el clan al que pertenece... Si su estatura es grande, mediana o pequeña... Si es negro, moreno o amarillo...". ".

Zascandil dijo...

A The sun also rises:

dsde luego que las intervenciones esclarecedoras como las de Beucis se agradecen, pero igual no habría mucho que esclarecer si antes no hubiese existido un esfuerzo y un trabajo por profundizar y reflexionar, por aventurarse también, cada uno desde su estado y posibilidades, es cierto, pero a lo mejor es mucho más cómodo que te den los conceptos ya "claritos" y trabajados y tú solamente discernirlos entre aquellos comentarios que ya has decidido que se adaptan mejor a lo que tienes ya configurado, o a tus reflexiones no expresadas en este blog, o a lo que sea, y pasar del resto porque no te aportan aparantemente nada.

Pues nada majo o maja, (desconozco el género) como por tus comentarios me incluyo entre los que con nuestas reflexiones te posibilitamos tus posiblidades deductivas, te diré que me alegro muchísimo, y de verdad que lo hago con cariño.

Reliada dijo...

Gracias Aventurero
La verdad es que cada vez me sumerjo más en la oscuridad, pero tiene algo muy positivo, y es que cuando entre un rayito de luz voy a dar unos brincos que voy a llegar a Marte (y a aMarte)

The sun also rises dijo...

Lo cierto es que Beucis y Pávidus parecen ser de esa carnalidad trasdosada que aunque nadie diga nada, ni se escuchen los murmullos del pensamiento vario, seguiran aclarandonos el entendimiento, y sus circunstancias, en forma vice y versa.
Para Zascandil, que se lo toma muy en serio. Y de verdad ¡Cómo escribe la gente, y con qué méritos!

Qué-vedos? dijo...

Ah, The Sun also rises, me alegro de encontrarlo aquí, en esta especie de furgón de cola en que se convierten los últimos comentarios a un texto, los aparecidos con posterioridad a ser publicado el texto siguiente.
Y es que quiero rectificar y pedirle disculpa por, cuando en el hilo correspondiente al texto anterior, el punto 1.13, en fecha 9 de marzo exactamente, yo le dije – a cuenta de aquellas frases del agresor y la anciana, no sé si recuerda – que su pregunta estaba mal redactada.
Es cierto que lo que usted escribió no se ajustaba a qué yo tenía en la cabeza estando, como estaba, queriendo significar cómo se percibe algo de forma distinta si se vive el tal algo desde dentro o desde fuera. Pero, tanto desde el punto de vista gramatical como de forma literaria, su frase era impecable.
Me di cuenta en seguida, pero preferí callarme de momento por no interrumpir la marcha del hilo.
Pero necesitaba decírselo.

Anónimo dijo...

Argonauta nos ha enseñado que no es el dedo que señala la luna lo que hay que mirar....

The sun also rises dijo...

Estimado y exculpativo Qué-vedos. (¿No será internamente Qué-ve-Dios?) Usted planteó, en su momento, algo que me deleita en particular: Cómo expresar más fielmente lo que se desea exponer. Se ve, no sé si como Aquél o estimulada persona, que usted me ha seguido hasta aquí, cosa que le agradezco por su dedicación. Estamos para equivocarnos, pero mejor para darnos cuenta.

Paréntesis dijo...

Aclaración:
Paréntesis no es Gaspar. Pero a Paréntesis le ha parecido que este comentario de Gaspar —aunque también otros muchos en los que en este punto 1.14 se trató ampliamente el asunto de los arquetipos — puede venir al caso del tema suscitado por Enrique.

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